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El temor que provocan sostiene la eficacia de las redes antitiburones

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Nacido en Barcelona en 1989, se graduó en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona.

Fuente: as

Nacido en Barcelona en 1989, se graduó en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente es el encargado editorial de AS Acción, el portal dedicado a los deportes de acción del diario AS fundado en 2016. Con experiencia y práctica en numerosas disciplinas, lleva más de diez años relatando historias relacionadas con los action sports.

Durante mucho tiempo, las redes antitiburones han sido uno de los métodos más empleados para disminuir el riesgo de ataques en playas donde suelen acudir surfistas y bañistas. No obstante, su verdadero funcionamiento es uno de los temas más malinterpretados tanto dentro como fuera del ámbito científico. En lugar de funcionar como una barrera impenetrable entre tiburones y personas, su efecto principal parece estar asociado al temor que provocan en los propios animales.

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Popularmente se cree que las redes no son efectivas porque los tiburones pueden esquivarlas o nadar por debajo. Esto es técnicamente correcto: las redes no cubren toda la extensión de la playa ni llegan hasta el fondo del mar. Sin embargo, los registros históricos de programas de control en regiones como Nueva Gales del Sur y Queensland, Australia, evidencian una fuerte disminución de ataques mortales en playas protegidas tras la instalación de estas redes.

La clave no reside en la barrera física, sino en cómo reaccionan los tiburones. Cuando las redes se colocan inicialmente, varios ejemplares quedan atrapados y mueren, especialmente grandes tiburones blancos que no detectan inmediatamente el peligro. A partir de este punto ocurre un fenómeno fundamental: el resto de tiburones evita acercarse a esa zona.

Investigaciones sobre comportamiento indican que los tiburones pueden comunicar información sobre riesgos entre ellos. Un caso habitual se observa en las Islas Neptuno, al sur de Australia, donde luego del ataque de una orca a un gran tiburón blanco, toda la colonia local desapareció durante semanas, incluyendo individuos que no presenciaron el evento. El aviso sobre la amenaza se había difundido.

Este mismo proceso explicaría la efectividad de las redes. La percepción de un peligro desconocido genera una “amenaza fantasma” que disuade a buena parte de los tiburones de frecuentar esa área. No es un método perfecto, pero sí disminuye notablemente la posibilidad de encuentros.

Actualmente, el debate gira en torno al impacto ambiental, ya que las redes también afectan a otras especies marinas. Mientras algunas autoridades optan por drones y tecnologías avanzadas, otros especialistas sostienen que, desde una perspectiva estadística, las redes han salvado vidas de surfistas y bañistas. La discusión continúa abierta, como el propio mar.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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