Fuente: Listin diario
El deporte tiene un límite en el tiempo, una verdad que algunos atletas comprenden pronto y otros descubren cuando su carrera comienza a decaer.
Un jugador que consigue una trayectoria prolongada puede mantenerse activo hasta los 40 años o más, aunque estos casos son excepcionales. La mayoría no alcanza las Grandes Ligas ni logra mantenerse por mucho tiempo en el béisbol profesional, lo que reduce considerablemente la estabilidad.
Con 31 años, Elier Hernández, jardinero de los Leones del Escogido, se sitúa en un punto intermedio. No ha colgado los guantes ni se ha quedado atrás, pero ya reflexiona sobre su futuro tras el béisbol: quiere dedicarse a la contabilidad.
Tras muchos años en el deporte, los peloteros suelen optar por “disfrutar de la vida” o continuar vinculados al béisbol como entrenadores. Sin embargo, Elier rompe ese patrón y piensa en regresar a las aulas.
“Mi mamá siempre me decía que la escuela venía antes que la pelota, que estudiar era lo más importante porque el béisbol no garantiza nada y no dura para siempre. Los estudios y el aprendizaje permanecen toda la vida”, recuerda Hernández.
Siguiendo esa premisa, completó su bachillerato con el apoyo fundamental de una tía que fue clave en su educación; cuando no había cupos disponibles en las escuelas, ella se encargaba de buscarle una inscripción, incluso cuando parecía imposible conseguirla. Su padre, aunque vivía en España, también respaldó ese proceso.
“La contabilidad siempre me ha gustado. Me atraen los números, aunque nunca fui un as en matemáticas. No era excelente, pero tampoco reprobé esa materia. Esa carrera siempre ha estado pendiente para mí y planeo estudiarla, ya sea antes o después de retirarme. Quiero ser contador”, afirmó Elier al Listín Diario.
Su camino en el béisbol ha sido complicado. Participó en cerca de 70 tryouts antes de consolidarse como profesional y enfrentó momentos difíciles en ligas menores.
“En este deporte se lucha mucho, especialmente en ligas menores donde hay viajes extensos, problemas con el lugar donde uno vive y situaciones donde uno se siente solo y lejos de la familia”, relata Hernández.
Cuando finalmente debutó en Grandes Ligas pensó que había alcanzado estabilidad, pero la realidad fue otra. La falta de oportunidades y el tiempo en la banca le afectaron emocionalmente.
Posteriormente firmó con un equipo en Japón, donde tuvo un buen primer año, pero las lesiones marcaron su segunda temporada.
“Cuando firmé en Japón me lesioné justo cuando estaba teniendo una campaña buena y después nada fue igual. En esos momentos uno cae en una fuerte depresión”, confesó.
Esa etapa fue aún más complicada por motivos familiares. Durante sus dos años en Japón estuvo separado de su hija, hoy de dos años, a quien solo veía durante breves periodos vacacionales.
La distancia y no poder acompañar de cerca el crecimiento de su niña fue uno de los episodios más duros de su carrera.
“Eso me hacía llorar. Extrañaba mucho a mi bebé sin poder estar con ella o verla hacer cosas por primera vez; eran situaciones que me rompían el corazón, pero esos son sacrificios que uno hace justamente por la familia”, contó Elier.
Hernández debutó en la Liga Dominicana en la temporada 2013-14 con los Gigantes del Cibao, pero su mejor rendimiento llegó jugando para los Leones del Escogido en la temporada 2023-24, cuando bateó .284 con dos jonrones, 21 remolcadas, 13 anotadas y un OPS de .774.
Actualmente no es titular indiscutible en el Escogido debido a la gran cantidad de jardineros que tiene el equipo.
“Aunque no juegue todos los días, siempre estoy listo. Mantengo mis rutinas, apoyo a los compañeros y estoy preparado para cuando el dirigente me necesite”, afirma.
En defensa, Hernández no tiene nada que envidiar a ningún jardinero de Lidom y él es consciente de ello.
“La defensa es parte fundamental de mi juego. El bateo no estará siempre presente, pero la defensa debe mantenerse porque con ella se ganan juegos”, asegura.
En la temporada regular actual bateó .222 sin jonrones y seis remolcadas en 36 turnos al bate; mientras que en el round robin promedia .167 con tres impulsadas en 12 turnos.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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