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Especialistas impulsan la realización de exámenes médicos en individuos con predisposición al Alzheimer

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En dicho trabajo se priorizan, para el desarrollo futuro de biomarcadores, cribados enfocados en personas con riesgo elevado de desarrollar Alzheimer.

Fuente: Listin diario

Nuevas perspectivas en la detección temprana del Alzheimer, según la doctora Eva Carro

La doctora Eva Carro, que lidera la Unidad de Neurobiología del Alzheimer, detalla cómo en los últimos años han surgido opciones novedosas para identificar el Alzheimer en personas que presentan síntomas en etapas iniciales de la enfermedad e incluso en individuos aún sin manifestaciones clínicas.

Una investigadora perteneciente a la Unidad de Investigación en Enfermedades Crónicas (UFIEC) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha difundido un artículo en la revista Med, centrado en la detección precoz del Alzheimer. En dicho trabajo se priorizan, para el desarrollo futuro de biomarcadores, cribados enfocados en personas con riesgo elevado de desarrollar Alzheimer.

En este contexto, se promueven estrategias que no contemplan cribados generalizados, sino selecciones específicas “en personas con riesgo elevado, que equilibren la oportunidad clínica con la responsabilidad ética y la viabilidad económica”, explican los autores en el artículo publicado en Med. Este texto ofrece un marco científico y ético sobre la posible detección selectiva en individuos con predisposición a esta enfermedad neurodegenerativa.

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La publicación forma parte del avance del consorcio europeo CombiDiag MSCA Doctoral Network, en el cual participa el ISCIII y que tiene como objetivo fomentar el diagnóstico temprano del Alzheimer mediante nuevas estrategias basadas en biomarcadores periféricos poco invasivos.

La doctora Eva Carro, jefa de la Unidad de Neurobiología del Alzheimer de la UFIEC-ISCIII y miembro del Área de Enfermedades Neurodegenerativas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII), comenta que recientemente han emergido opciones para detectar precozmente el Alzheimer, tanto en personas con síntomas vinculados a etapas muy tempranas como en aquellas aún asintomáticas.

Ante la ausencia actual de tratamientos curativos, “la reciente aprobación de terapias modificadoras de la enfermedad y los avances en biomarcadores menos invasivos o no invasivos están transformando el paradigma hacia una detección temprana”, aclara.

El artículo, presentado como Comentario y cofirmado junto a la doctora Fangya Xu, de la Universidad de Reading (Reino Unido), propone un marco multidisciplinar que combina evidencias científicas actuales, principios éticos y una atención clínica basada en valores como guía para diseñar y consolidar programas de detección precoz del Alzheimer.

Las autoras destacan que cada vez resulta más viable identificar el Alzheimer en fases preclínicas o prodrómicas mediante herramientas como biomarcadores presentes en fluidos corporales y biomarcadores digitales. Añaden que su aplicación proactiva debe definir “sobre qué personas hacerlo y bajo qué condiciones, siempre buscando preservar la calidad de vida y respetando tanto la integridad científica como la ética médica”.

Respecto a biomarcadores sanguíneos diagnósticos, se mencionan áreas prometedoras como los marcadores relacionados con proteínas amiloide-B (AB) y tau, la relación entre los péptidos AB42 y AB40 con la amiloidosis, las isoformas tau fosforiladas y los neurofilamentos de cadena ligera. Estos pueden ser útiles para distinguir el Alzheimer temprano de otras demencias o del deterioro natural asociado al envejecimiento.

Asimismo, se investigan marcadores no sanguíneos tales como respuestas inmunitarias e inflamatorias relacionadas con los primeros síntomas; biomarcadores hallados en saliva; perfiles metabolómicos urinarios; e incluso microARN presentes en el líquido lagrimal. Junto a estos biomarcadores biológicos, emergen herramientas digitales y electrofisiológicas como posibles métodos no invasivos para detectar tempranamente el Alzheimer, entre ellas modelos cuantitativos de electroencefalografía (QEEG) y tecnologías de procesamiento del lenguaje natural (NLP).

Las autoras subrayan que combinar datos genéticos, metabólicos y conductuales “podría facilitar el desarrollo de algoritmos adaptativos de riesgo y enfoques personalizados para la detección”.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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