Fuente: Zócalo Saltillo
Washington.- Estados Unidos espera recibir más de 5 millones de visitantes internacionales, sin contar a las decenas de miles de seguidores nacionales, por lo que ya está organizando un operativo de seguridad masivo que requerirá una inversión considerable para enfrentar desde eventuales incursiones con drones hasta ataques cibernéticos. Sin embargo, estas acciones también han generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos humanos debido al endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump.
Asimismo, hay inquietud entre los aficionados que viajan desde el extranjero tras la ampliación por parte del gobierno estadounidense de la prohibición de visas no turísticas a 75 países, entre ellos Irán, Brasil, Colombia y Egipto, naciones que competirán en el torneo mundialista.
A pesar del lanzamiento del Sistema de Programación de Citas Prioritarias de la FIFA, conocido como FIFA Pass, que facilitará el trámite de visas para quienes ya hayan adquirido boletos para el campeonato y cuenten con la autorización del Departamento de Estado, muchos seguidores provenientes de diversos países aún dudan si se les permitirá entrar y desplazarse dentro de Estados Unidos sin sufrir algún tipo de acoso federal, según reporta la BBC.
A inicios de este mes, el Departamento de Seguridad Nacional anunció su plan para invertir 115 millones de dólares en tecnologías antidrones con el fin de proteger tanto los partidos de la Copa Mundial como los eventos relacionados con el aniversario 250 de Estados Unidos.
Estos recursos serán gestionados por una nueva oficina dentro del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) dedicada a la adquisición e implementación de tecnología para drones y contra drones.
“Los drones constituyen la nueva frontera en la superioridad aérea estadounidense”, afirmó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en un comunicado.
En diciembre, la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (Fema), dependiente del DHS, anunció que destinará 350 millones de dólares a los 11 estados sede de partidos del Mundial para adquirir tecnología antidrones.
Aunque la mayoría de los drones resultan más molestos que abiertamente peligrosos (aunque se han registrado casos en que dispositivos han caído causando lesiones graves a personas en tierra), el conflicto en Ucrania ha evidenciado que incluso estos artefactos relativamente económicos y disponibles comercialmente pueden ser usados como armas potentes cuando van equipados con explosivos.
Los funcionarios estadounidenses consideran que la amenaza potencial que representan los ataques con drones es más que una simple posibilidad remota.
La semana pasada, líderes militares, autoridades policiales y representantes gubernamentales locales participaron en simulacros enfocados mayormente en escenarios posibles donde drones atacaran eventos multitudinarios del Mundial, como partidos o fan fests.
“Juegos bélicos”
Politico, medio periodístico estadounidense, informó sobre estos “juegos bélicos” diseñados para “estimular a las agencias policiales locales y estatales a adquirir equipos capaces de bloquear drones entrantes o redirigirlos a su origen”, además de buscar reembolsos por sus adquisiciones mediante un programa federal con subvenciones por 500 millones de dólares.
“Mientras más automatizamos estas tecnologías, debemos encontrar formas eficientes sin aumentar la carga laboral humana”, comentó Chris Grove, director estratégico en ciberseguridad de Nozomi Networks —proveedor especializado en seguridad cibernética para tecnologías operativas— al portal Dark Reading.
Grove advirtió que este año, debido a la creciente polarización política en Estados Unidos, es probable que “hacktivistas” tengan como objetivo la Copa del Mundo para realizar manifestaciones o ataques simbólicos.
Donald Lane, exagente del Servicio Secreto, declaró al US Sun que aunque atacar físicamente un evento resulta más complicado gracias a una vigilancia más estricta y tecnologías avanzadas para detectar amenazas, actores malintencionados han encontrado vulnerabilidades mediante accesos remotos.
Pese a que se ha divulgado poca información sobre las acciones específicas para reforzar la ciberseguridad antes del Mundial, un grupo especial del Comité de la Cámara ha señalado esta área como una prioridad principal.
Amenazas en el terreno
Andrew Giuliani —quien encabeza el grupo especial presidencial para la Copa del Mundo— anunció el verano pasado que el gobierno federal invertirá más de mil millones de dólares en seguridad durante el torneo; calificó esta asignación como “uno de los mayores compromisos financieros para seguridad destinados a un solo evento”.
“Esto incluye 625 millones otorgados mediante el Programa de Subvenciones para la Copa del Mundo y se destinará a apoyar a las fuerzas policiales en aspectos que van desde entrenamiento y ejercicios hasta ciberseguridad y respuesta ante emergencias”, explicó Giuliani.
La protección física en las sedes quedará principalmente bajo responsabilidad conjunta entre fuerzas federales, estatales y locales.
Mayor despliegue policial
Es probable que durante el Mundial las ciudades anfitrionas cuenten con un incremento notable en presencia policial, control riguroso del tránsito y participación activa tanto de fuerzas estatales como federales —como ocurre habitualmente en grandes eventos deportivos tales como el Super Bowl—.
La rigurosa política migratoria aplicada por la administración Trump, responsable hasta ahora por casi 3 millones de deportaciones y redadas contra inmigrantes indocumentados, genera dudas entre los seguidores sobre si viajar a Estados Unidos es prudente.
En diciembre pasado, periodistas preguntaron a Andrew Giuliani si Trump descartaría llevar a cabo redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) durante los partidos del Mundial; él respondió que “no se ha descartado nada que asegure la protección a los estadounidenses”.
En enero, el Departamento de Seguridad Nacional propuso una norma para ampliar la información personal y redes sociales exigidas a viajeros bajo el programa exento de visas —destinado a ciudadanos europeos y aliados estadounidenses—; esta medida permitiría revisar publicaciones para detectar posibles expresiones antiestadounidenses antes del ingreso al país.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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