Fuente: Listin diario
Economistas destacan cambios en la dinámica del crecimiento económico del país
Los economistas Franklin Vásquez y Henri Hebrard coincidieron en que la estructura del crecimiento económico nacional está experimentando transformaciones. Mientras sectores tradicionalmente impulsadores como la construcción mostraron retrocesos, el turismo tuvo un aumento, aunque insuficiente para contrarrestar la debilidad de otros sectores clave.
Según los expertos Franklin Vásquez y Henri Hebrard, el desempeño económico dominicano refleja una combinación compleja de problemas estructurales, elevados costos financieros, escasa inversión pública y un modelo productivo que presenta señales de desgaste, pese al buen rendimiento de ciertos sectores generadores de divisas.
Estas reflexiones fueron presentadas durante el especial de fin de año del programa Propuesta de la Noche, producido por el periodista Manuel Jiménez, donde ambos especialistas analizaron los resultados económicos del 2025.
Franklin Vásquez afirmó que el crecimiento estimado entre 2.2% y 2.5% debe interpretarse como un “año de transición”, aunque advirtió que esta ralentización no debe tomarse a la ligera.
Recordó que el promedio del crecimiento económico dominicano entre 1996 y 2024 se sitúa alrededor del 5.6%, incluso considerando episodios como la crisis bancaria, la recesión global y la pandemia. “Estamos creciendo menos que la región y muy por debajo de nuestra propia historia”, aseguró.
Uno de los puntos clave señalado por Vásquez fue la constante debilidad en la inversión pública.
Explicó que la inversión en infraestructura se ha mantenido por debajo del 3% del PIB durante varios años, cuando debería ser un motor fundamental para el crecimiento.
“La inversión pública posee un efecto multiplicador: atrae inversión privada, genera empleo y dinamiza sectores productivos. Su reducción limita el crecimiento potencial”, subrayó.
El economista también destacó la desconexión entre el incremento de las divisas y el crecimiento del Producto Interno Bruto. A pesar de que el país alcanzó cifras récord en ingresos por remesas, turismo y exportaciones, estos flujos no se tradujeron en un mayor valor agregado interno.
Señaló que cerca del 85% del crecimiento exportador estuvo impulsado por el aumento en los precios del oro y el cacao, más que por mayores volúmenes producidos, lo cual disminuye su impacto real sobre el PIB.
Por su parte, Henri Hebrard centró su análisis en el sistema financiero y el elevado costo del dinero como uno de los principales obstáculos para la economía.
Consideró contradictorio que, con una inflación controlada por más de 20 meses dentro del rango meta, las tasas de interés activas continuaran en niveles altos, afectando consumo, inversión y sectores como la construcción y la industria. “Hoy, el insumo más caro para hacer negocios en la República Dominicana es el dinero”, enfatizó.
Hebrard explicó que aunque el Banco Central liberó recursos del encaje legal para incentivar el crédito, estos fondos no llegaron en la proporción esperada a sectores productivos como vivienda y pequeña industria.
Indicó que más del 70% del crédito terminó concentrándose en comercio, un sector con menor valor agregado, limitando así su capacidad para impulsar un crecimiento económico sostenido.
Ambos economistas coincidieron en que la nación enfrenta una transformación en su estructura de crecimiento. Mientras sectores tradicionalmente motores como la construcción sufrieron varios trimestres consecutivos de contracción, el turismo creció pero sin suficiente fuerza para compensar las debilidades presentes en otros ámbitos.
A este panorama se suma un fenómeno sin precedentes: por primera vez en décadas, el salario promedio creció por debajo de la inflación, afectando tanto el poder adquisitivo como el consumo interno, destacó Hebrard.
En cuanto a inflación, reconocieron que aunque se mantuvo relativamente controlada, los aumentos en productos básicos como arroz, azúcar y plátano impactaron con mayor intensidad a los hogares con menores ingresos.
Estos incrementos estuvieron relacionados parcialmente con fenómenos climáticos adversos que afectaron la producción agrícola; una vulnerabilidad que ambos advirtieron se ha vuelto estructural.
Tanto Vásquez como Hebrard coincidieron en que 2025 deja una señal clara: la economía dominicana requiere ajustes profundos.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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