Fuente: Listin diario
Ingenieros detectan deficiencias en el mantenimiento del Puente Juan Pablo Duarte
Cuando nos referimos al soporte de una edificación, hablamos de uno de los elementos más relevantes de cualquier construcción, ya que garantiza estabilidad, firmeza, solidez y, sobre todo, seguridad.
El Puente Juan Pablo Duarte exhibe un estado que ingenieros consultados por Listín Diario califican como “crítico” y “alarmante”. Esta situación “requiere intervención y atención” porque la estructura interna de cualquier construcción es “totalmente delicada”.
Los ingenieros Selito Eduardo Antidor y Gumersindo Guerrero (gerente estructural), de las empresas Anvi Construcciones, GESC Ingeniería y Constructora Río Dulce, acompañaron a Listín Diario en un recorrido por el puente, donde explicaron la relevancia de la parte inferior de la estructura.
“Existe la parte que brinda soporte y también aquella donde transitan los vehículos. La zona inferior funciona como un anexo que sostiene tanto el paso peatonal como los puntos de apoyo”, detalló el ingeniero Selito Eduardo Antidor.
Antidor mencionó que los puntos de apoyo son esenciales para el correcto funcionamiento del sistema estructural: “Es como una cadena conectada; tienes un tirante que, si mantienes tenso, sostiene el cordón en cierta altura. Si se afloja, el cordón desciende. Estos puntos garantizan la estabilidad y seguridad total de la estructura”.
Durante la inspección bajo el puente (cerca de Villa Duarte, lugar donde se encuentran unos dibujos), los ingenieros notaron la carencia de mantenimiento y subrayaron que parte del deterioro obedece a la proximidad del puente con cuerpos de agua.
“Para construcciones cercanas a cuerpos acuáticos como el mar, se requieren protecciones especiales”, señaló Antidor al observar la parte superior del puente.
Selito mostró cómo el acero está completamente expuesto: “Esto corresponde a la expansión del acero por oxidación. Cuando sucede, significa que se ha perdido el frente de carbonatación, que es la capacidad del hormigón para resistir los cloruros. Básicamente, aquí hay una expansión del acero que provoca el desprendimiento del pañete”, explicó.
De acuerdo con sus comentarios, existe algo llamado “acción del tiempo en las edificaciones”, lo cual indica que ninguna construcción está diseñada para durar indefinidamente; sin embargo, situaciones como las actuales no deben pasar desapercibidas, especialmente filtraciones y caída de escombros.
Al estar bajo el puente, las goteras fueron evidentes; el ingeniero Selito aclaró: “Como ves, el agua permea la loza; es un proceso corrosivo: el agua atraviesa los estratos. Esto indica que hay perforaciones lo suficientemente grandes para que el agua circule libremente”, explicando así las constantes caídas de escombros advertidas por peatones durante la visita.
Antidor y Guerrero identificaron grietas lineales en las vigas, situación delicada porque revela la presencia de fuerzas generadoras de división estructural.
“Al revisar las vigas, algunas tienen grietas lineales con aberturas superiores a 5 centímetros. Esto es significativo porque hay un elemento llamado estribo que limita la expansión de la viga. Esta condición es muy preocupante porque indica que una fuerza está provocando la separación en la cara inferior, algo que no debe tomarse a la ligera”.
Indicaron que la periodicidad para inspeccionar puentes puede variar: al menos cada año para revisiones superficiales, dos años para inspecciones más detalladas y entre cinco a diez años para estudios profundos.
“Una inspección profunda o estudio de vulnerabilidad incluye revisión del acero, niveles y avance de corrosión. No todos saben manejar esto adecuadamente, pero debe hacerse en infraestructuras de primer nivel o en aquellas cuya falla podría poner vidas en riesgo, como hospitales o puentes”, detalló Selito Eduardo.
Ante la falta evidente de mantenimiento, los expertos recomendaron evaluar el grado de corrosión del acero y señalaron que debería existir un informe oficial indicando si las autoridades han monitoreado el crecimiento de esta corrosión en inspecciones previas.
Asimismo, es imprescindible analizar el estado del hormigón y asegurar que no requiera intervención alguna: “En edificaciones primarias y de máxima importancia no puedes permitir desconocer su condición actual”, afirmó Antidor.
Durante el recorrido detectaron que el acero principal en una viga estaba expuesto, señal clara del descuido en mantenimiento e inspección.
“No existe tratamiento preventivo ni plan operativo para conservar esta estructura claramente deteriorada. La situación probablemente no lleva cinco ni diez años así; lamentablemente no hay un programa para su cuidado”, reclamó Antidor.
Por otro lado, parte del pavimento presenta socavación —pérdida de material— lo cual provoca desplazamiento hacia abajo de toda la losa; además se requiere intervenir y revisar sistemas de drenaje y demás componentes en general”, aseguró Selito.
Al observar las condiciones internas del puente —malos olores, basura acumulada, ropa usada por indigentes presentes en esos espacios, múltiples jeringas usadas y heces fecales— denunciaron el mal uso del lugar y sugirieron aprovechar estos sitios para actividades comerciales destinadas a mantener orden y limpieza.
“Estos espacios podrían alquilarse a empresas responsables del mantenimiento y cuidado; están totalmente abandonados ahora”.
Por su parte, Gumersindo Guerrero resaltó que este puente es uno de los más importantes del país al comunicar dos zonas clave de Santo Domingo y agregó que “debe ser intervenido… esta situación no puede continuar. Yo como ingeniero evitaría pasar por aquí; es alarmante”.
Selito concluyó afirmando: “Es el puente más relevante de República Dominicana. Su estado refleja cómo están las demás infraestructuras y cómo se maneja su gestión”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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