Fuente: Lency Alcántara/lency_alcantara@hoy.com.do
La República Dominicana figura entre los pocos países del mundo que reconoce a tres Padres de la Patria: Juan Pablo Duarte, Ramón Matías Mella y Francisco del Rosario Sánchez. Esta elección, realizada durante el gobierno de Ulises Heureaux (Lilis), refleja la complejidad de la historia del país y la variedad de contribuciones que hicieron posible la independencia.
A diferencia de otros fundadores como George Washington en Estados Unidos, Duarte nunca llegó a ocupar la presidencia. El primer jefe de Estado dominicano fue Pedro Santana, quien luego anexó la nación a España, contradiciendo el ideal republicano que Duarte había concebido.
El politólogo e internacionalista Luis González señala que Duarte es una figura excepcional porque se le recuerda como ideólogo y no como gobernante: “Duarte no estuvo presente el 27 de febrero de 1844, ni en la Guerra de la Restauración. Su aporte fue la creación de La Trinitaria y el pensamiento de libertad que cimentó la independencia. Por eso su legado es más simbólico y doctrinario que político”, afirma.
La ausencia de Duarte en momentos decisivos de la lucha por la independencia, combinada con su exilio y posterior olvido, hizo que no se le asociara directamente con el poder político. Falleció en Caracas en 1876, prácticamente en el anonimato, y su figura se recuperó décadas después como emblema nacional.
Se explica que, aunque no ejerció el gobierno, Duarte estableció las bases ideológicas de la República. Su visión sobre soberanía y libertad se transformó en un referente moral para la independencia frente a Haití y sirvió como inspiración para generaciones posteriores.
En contraste, Pedro Santana, con su ejército personal, lideró las campañas militares contra las fuerzas haitianas. Sin embargo, su decisión posterior de anexar el país a España lo colocó en oposición al pensamiento republicano de Duarte, generando una contradicción histórica entre fuerza militar e ideología republicana.
Duarte, Mella y Sánchez coincidieron en ser ideólogos y actores clave en la independencia, pero ninguno llegó a presidir el país. Esto los distingue de otros próceres latinoamericanos como Simón Bolívar, quienes sí ocuparon cargos políticos tras lograr la independencia.
La figura de Duarte se valora especialmente por su capacidad organizativa y visión estratégica. La fundación de la sociedad secreta La Trinitaria fue fundamental para articular un movimiento que, si bien no contó con él el día de la proclamación, sí se inspiró en sus ideas sobre libertad y soberanía.
Cada 26 de enero los dominicanos celebran el nacimiento de Duarte como una expresión de orgullo nacional. Su legado permanece vivo en escuelas, plazas y monumentos, recordando que la independencia se alcanza no solo con armas sino también con ideas.
Juan Pablo Duarte es, en definitiva, el prócer que nunca gobernó pero cuya influencia ideológica sigue definiendo la identidad dominicana. Su ausencia en el poder político no resta importancia a su figura; por el contrario, lo convierte en un símbolo de que la verdadera patria se construye desde la visión y el sacrificio más allá de los cargos formales.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








Agregar Comentario