Fuente: Ecos Diarios/ecos_diarios@elecos.com.ar
A los 22 años decidió abandonar su ciudad natal. En Europa concluyó sus estudios como ingeniera agrónoma y hoy es una figura destacada en agricultura de precisión.
Julieta Contreras nació en Necochea y lleva más de 15 años viviendo en Francia, donde ha construido una sólida trayectoria profesional relacionada con la innovación y las tecnologías emergentes aplicadas al sector agropecuario.
Durante su paso por Ecos Radio, en la emisión del programa “Ecos Agro”, repasó su recorrido personal, académico y laboral.
“Me fui en 2009, tenía 22 años. En ese momento surgió una oportunidad laboral y llegamos a Montpellier”, recordó al comienzo de la charla.
Hasta entonces había cursado Bioquímica en la Universidad de Buenos Aires, pero buscaba otro camino: “Quería algo más vinculado al agro, a la producción, a algo más concreto y social”, señaló. De hecho, su interés por el campo le fue inculcado desde pequeña por su padre, Dino Contreras, quien lleva décadas como contratista rural.
Trayectoria desafiante
Su formación en Europa no fue sencilla. “La universidad era pública, pero las clases se dictaban todas en francés. Yo apenas hablaba el idioma. Había realizado un curso intensivo de tres meses, pero sólo lo básico”, relató.
A pesar de eso, decidió asumir el reto: “Era ir a clases, regresar a casa, repasar todo el material y verificar si había comprendido bien. Fue un esfuerzo doble”.
Tras obtener una licenciatura en biología funcional de las plantas, continuó sus estudios en la escuela de ingenieros y se graduó como ingeniera agrónoma en 2014.
Inicio con drones
La trayectoria de Julieta siempre estuvo ligada a la tecnología. “Comencé trabajando en una empresa que desarrollaba drones para la agricultura. Luego fui ampliando mi campo hacia inteligencia artificial, robótica, imágenes satelitales y agricultura de precisión”, detalló.
Según Contreras, el eje fundamental está en la gestión basada en datos: “La agricultura de precisión permite tomar decisiones con información objetiva; no se aplican insumos al azar sino según la necesidad real y la escala geográfica”.
Dos realidades distintas
Al comparar las situaciones de Francia y Argentina, la ingeniera agrónoma resaltó diferencias significativas. “La gran diferencia está en las políticas agrícolas. En Europa existe la Política Agrícola Común, que brinda soporte económico al productor. Aunque tengas un mal año, hay un respaldo que permite continuar produciendo”, aclaró.
También destacó la escala productiva: “Allí una explotación promedio tiene 70 hectáreas; acá es veinte veces mayor. Eso cambia todo”.
Consultada sobre las protestas del sector agropecuario francés, respondió con firmeza: “Francia tiene un ADN revolucionario. Si algo no les gusta, salen a manifestarse. Eso forma parte de su identidad”.
Respecto al acuerdo Unión Europea-Mercosur explicó: “Ellos lo perciben como una competencia desleal. Producen bajo normas ambientales muy estrictas y temen importar productos más baratos que no respetan esas condiciones”.
Entre los temas conflictivos mencionó “la reducción o prohibición de fitosanitarios, como los neonicotinoides (insecticidas), debido a su impacto ambiental”.
Inteligencia artificial y perspectivas futuras
Al ser consultada sobre la influencia de la IA en su trabajo, Julieta afirmó:
“La inteligencia artificial está presente en todos lados” y agregó que “Es un sistema complejo aún en desarrollo. A veces confunde conceptos, pero ya se aplica en robots, plataformas digitales y gestión de datos agrícolas”.
Para concluir dejó una reflexión sobre Argentina: “Se dice que Europa está más avanzada, pero aquí somos muy innovadores y emprendedores. En aplicación y mejora tecnológica estamos casi a la par”. Cerró con una definición clara: “Argentina es un país agrícola por excelencia, y cada vez lo valoran más en Europa”.
El perfil Linkedin de Julieta es www.linkedin.com/in/julietac.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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