Fuente: Listin diario
La sombra de sospecha que durante años rodeó a Delcy Rodríguez pasó desapercibida antes de que asumiera como presidenta interina de la nación asediada a comienzos de este mes.
Al anunciar el presidente Donald Trump la captura audaz de Nicolás Maduro para enfrentar cargos por narcotráfico en Estados Unidos, describió al vicepresidente y asesor de confianza del líder como el aliado preferido de Washington para estabilizar Venezuela en medio de una crisis marcada por las drogas, la corrupción y el caos económico.
Sin embargo, no se mencionó la prolongada nube de sospechas que pesaba sobre Delcy Rodríguez antes de tomar las riendas como presidenta interina a principios del mes en curso.
De hecho, Rodríguez ha estado bajo la mirada de la Administración de Control de Drogas (DEA) estadounidense durante varios años y fue designada en 2022 como un “objetivo prioritario”, término que la DEA utiliza para sospechosos con presunto “impacto significativo” en el tráfico de drogas, según documentos obtenidos por The Associated Press y declaraciones de más de seis funcionarios policiales estadounidenses, tanto actuales como retirados.
Los registros muestran que la DEA ha acumulado un extenso archivo de inteligencia sobre Rodríguez desde al menos 2018, incluyendo información sobre sus asociados y acusaciones que van desde narcotráfico hasta contrabando de oro. Un informante confidencial informó a la DEA a principios de 2021 que Rodríguez utilizaba hoteles en el balneario caribeño Isla Margarita “como fachada para blanquear dinero”, según dichos documentos. Incluso el año pasado se le vinculó con Alex Saab, supuesto sicario de Maduro, arrestado por Estados Unidos en 2020 por cargos relacionados con lavado de dinero.
No obstante, el gobierno estadounidense nunca ha presentado cargos públicos contra Rodríguez. Es relevante señalar que dentro del círculo cercano a Maduro, su nombre no figura entre los más de una docena de funcionarios venezolanos acusados por narcotráfico junto con el expresidente depuesto.
El nombre de Rodríguez está presente en casi una docena de investigaciones abiertas por la DEA, algunas aún activas, que involucran agentes en oficinas desde Paraguay y Ecuador hasta Phoenix y Nueva York, según pudo confirmar AP. No fue posible determinar el enfoque exacto de cada caso.
Tres agentes actuales y exagentes de la DEA consultados por AP indicaron que los documentos reflejan un interés sostenido en Rodríguez durante gran parte de su periodo como vicepresidenta, iniciado en 2018. Por estar clasificados, hablaron bajo anonimato al no estar autorizados para discutir las pesquisas.
Los documentos revisados por AP no explican las razones concretas para que Rodríguez fuera ascendida a “objetivo prioritario”, una categoría que exige documentación exhaustiva para asignar mayores recursos investigativos. La agencia maneja cientos de objetivos prioritarios simultáneamente, y esta designación no implica necesariamente cargos penales.
“Estaba ascendiendo en poder, así que no sorprende que se volviera un objetivo prioritario debido a su posición”, comentó Kurt Lunkenheimer, exfiscal federal en Miami con experiencia en casos relacionados con Venezuela. “La diferencia está entre ser un objetivo prioritario y contar con pruebas suficientes para presentar una acusación”.
El Ministerio de Comunicaciones venezolano no respondió a los correos solicitando comentarios.
Tampoco respondieron a solicitudes similares la DEA ni el Departamento de Justicia estadounidense. Preguntada sobre si el presidente confía en Rodríguez, la Casa Blanca remitió a declaraciones anteriores de Trump acerca de una “muy buena conversación” mantenida con la presidenta interina el miércoles, justo un día antes del encuentro en Caracas entre ella y el director de la CIA, John Ratcliffe.
Casi inmediatamente tras la captura de Maduro, Trump comenzó a elogiar a Rodríguez; la semana pasada la calificó como una “persona estupenda”, manteniendo estrecho contacto con funcionarios en Washington, incluido el Secretario de Estado Marco Rubio.
El interés persistente de la DEA hacia Rodríguez surge mientras Trump busca posicionarla como administradora encargada de manejar los intereses estadounidenses en una Venezuela volátil tras Maduro, afirmó Steve Dudley, codirector del grupo experto InSight Crime especializado en crimen organizado americano.
“El régimen venezolano actual es híbrido y criminal. Para acceder al poder allí hay que involucrarse al menos mínimamente en actividades ilícitas”, señaló Dudley tras años investigando el país sudamericano. “Esto no es una falla del sistema; es el sistema mismo”.
Opinión compartida por María Corina Machado, líder opositora venezolana que se reunió con Trump en la Casa Blanca el jueves buscando mayor apoyo estadounidense para la democracia venezolana.
“El sistema judicial norteamericano tiene suficiente información sobre ella”, declaró Machado refiriéndose a Rodríguez. “Su perfil está bastante claro”.
Rodríguez, de 56 años, alcanzó posiciones máximas en Venezuela como aliada fiel de Maduro, compartiendo su inclinación izquierdista derivada tras perder a su padre socialista bajo custodia policial cuando tenía apenas siete años. Aunque culpa a Estados Unidos por ese hecho, trabajó arduamente primero como ministra de Asuntos Exteriores y luego vicepresidenta para atraer inversión estadounidense durante el primer mandato Trump; contrató cabilderos ligados a este e incluso ordenó a la petrolera estatal donar 500 mil dólares al comité inaugural del expresidente.
La estrategia fracasó cuando Trump, impulsado por Rubio, presionó para que Maduro convocara elecciones libres y justas. En septiembre 2018 sancionó a Rodríguez acusándola como pieza clave del control autoritario madurista; ya había sido sancionada previamente por la Unión Europea.
No obstante, esas sanciones apuntaban principalmente a su amenaza contra la democracia venezolana y no señalaban participación directa en corrupción u otros delitos financieros.
“Venezuela es un estado fallido dedicado al terrorismo, corrupción, violaciones graves a los derechos humanos y narcotráfico en sus más altas esferas. Este análisis es meramente factual”, afirmó Rob Zachariasiewicz, exagente veterano DEA que dirigió investigaciones sobre altos funcionarios venezolanos y ahora dirige Elicius Intelligence especializada en investigación. “Delcy Rodríguez forma parte integral de esta organización criminal”.
Los documentos oficiales accesibles a AP revelan un nivel sin precedentes del seguimiento que mantiene la DEA sobre Rodríguez; gran parte proviene de su División Especializada ubicada en Virginia —la misma unidad que colaboró con fiscales neoyorquinos para presentar cargos contra Maduro—.
Uno los informes menciona un informante anónimo relacionando a Rodríguez con hoteles en Isla Margarita presuntamente usados para lavado de dinero; AP no pudo verificar independientemente esta información.
Estados Unidos ha considerado históricamente esta isla turística frente al noreste continental venezolano como un nodo estratégico para rutas del narcotráfico al Caribe y Europa; numerosos traficantes han sido arrestados o refugiados allí incluyendo miembros del cártel Sinaloa liderado por Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Además los documentos evidencian investigaciones federales sobre posibles vínculos entre Rodríguez y contratos gubernamentales adjudicados al aliado madurista Alex Saab; estas pesquisas continúan pese al indulto presidencial otorgado por Joe Biden en 2023 dentro del intercambio por prisioneros estadounidenses detenidos en Venezuela.
Saab se convirtió en intermediario clave cuando las sanciones bloquearon acceso venezolano a divisas y bancos occidentales; fue arrestado viajando hacia Irán negociando acuerdos petroleros para evadir sanciones mutuas entre ambos países.
Asimismo los registros sugieren interés oficial sobre presuntos contratos corruptos entre gobierno venezolano y Omar Nassif-Sruji —hermano del compañero sentimental histórico de Rodríguez, Yussef Nassif—; ni Nassif-Sruji ni Nassif respondieron a pedidos para comentar al respecto.
Empresas registradas por ambos hermanos en Hong Kong recibieron más de 650 millones dólares entre 2017-2019 provenientes del gobierno venezolano para importar alimentos y medicamentos para diálisis según contratos obtenidos por Armando.info medio venezolano especializado en investigación periodística desde 2021.
En conjunto estas investigaciones demuestran cómo se ha ejercido largamente el poder político en Venezuela —catalogada como tercera nación más corrupta según Transparencia Internacional—; para Rodríguez significan además una amenaza latente reforzando advertencias recientes hechas por Trump tras derrocar a Maduro señalando que ella pagaría un precio aún mayor si no cooperaba plenamente con EE.UU., incluyendo facilitar acceso total al petróleo y otros recursos naturales del país caribeño.
“Liderar un régimen tan corrupto durante más de una década justifica plenamente ser objetivo prioritario investigativo”, dijo David Smilde profesor experto universitario Tulane con tres décadas estudiando Venezuela.“Ella lo sabe muy bien y eso otorga influencia a EE.UU., pues podría temer convertirse en acusada formal si desobedece demandas administrativas.”
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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