Internacionales

La importancia del espacio vital para Estados Unidos

2026 01 946805176.png
Espacio vital y la política autoritaria en el siglo XXI Lebensraum, que significa "espacio vital", es un término geopolítico creado por geógrafos como Friedrich Ratzel y Karl Haushofer.

Fuente: Juan Antonio Molina/juan_antonio_molina@nuevatribuna.es

Espacio vital y la política autoritaria en el siglo XXI

Lebensraum, que significa “espacio vital”, es un término geopolítico creado por geógrafos como Friedrich Ratzel y Karl Haushofer. Este concepto sostiene que una nación requiere expansión territorial para su crecimiento y desarrollo. Fue adoptado por la ideología nazi de Adolf Hitler para justificar la expansión agresiva de Alemania hacia Europa del Este, con fines de colonización y extracción de recursos. Actualmente, Stephen Miller, uno de los asesores del presidente Trump, declaró en una entrevista en CNN que Groenlandia debería integrarse a Estados Unidos y que este país podría tomar control de ese territorio danés autónomo. “Nadie va a pelear militarmente contra EEUU por el futuro de Groenlandia”. Miller afirmó: “EEUU es la potencia principal de la OTAN, asegurar el Ártico es un interés prioritario para esta alianza. Sin duda, Groenlandia debería ser parte de EEUU”. Además, agregó: “Vivimos en un mundo real dominado por la fuerza y el poder. Estas son las leyes inquebrantables desde siempre”.

Ministerio de Obras Publicas

Un mundo regido por la fuerza implica la eliminación de la ética y la política como dimensiones morales y humanísticas de la vida social

Un mundo dirigido por la fuerza implica suprimir tanto la ética como la política dentro de un marco moral y humanista que sustente la convivencia social. La figura de Trump ejemplifica claramente una etapa creciente en la estructura del capitalismo tardío, marcada por una deriva autoritaria que va más allá de la caricatura de un personaje soberbio y errático. La posmodernidad metafísica, al terminar con las grandes narrativas —las ideologías liberadoras— y negar la posibilidad misma del cambio histórico —pues se considera que no existe una historia objetiva— ha generado un capitalismo cada vez menos compatible con la democracia, reemplazada por patriotismos neofascistas excluyentes y hostiles hacia lo diferente. La situación actual recuerda a los años treinta del siglo pasado, cuando Herbert Marcuse señala que el poder financiero e industrial buscaba acceder directamente a los gobiernos mediante distintos fascismos locales, lo cual llevó a Hitler a afirmar: “Detrás de la economía también debe haber poder, dado que solamente el poder garantiza la economía.” Los métodos actuales no difieren mucho en su intención final.

“La única cosa importante”, afirmaba Trump, “es la unidad del pueblo porque el resto no cuenta.” Pero, ¿quién es el pueblo y quién es la gente? En el pensamiento autoritario posdemocrático, la gran comunidad está compuesta únicamente por aquellos que comparten una visión única; ese es el pueblo verdadero. El resto son adversarios políticos considerados enemigos tanto del pueblo como de la nación. Se trata de una “extranjerización” del opositor, quien no se enfrenta solo a una política o gobierno sino a toda la nación, ya que para el autoritario el país solo puede reflejar su visión ultraconservadora unidimensional.

La Casa Blanca cuestionaba todos los elementos democráticos desde los medios hasta instituciones independientes del ejecutivo

En este contexto se puede interpretar el asalto al Capitolio estadounidense llevado a cabo por seguidores de Donald Trump. La Casa Blanca había desafiado sistemáticamente todos los símbolos democráticos, desde los medios de comunicación hasta organismos autónomos del ejecutivo, que rechazaban la versión distorsionada de la realidad presentada por el líder autoritario. Esto constituyó un intento presidencial de deslegitimar a otras instituciones estatales y, por ende, a toda la estructura política fundamental del país. Como consecuencia, los asaltantes prefirieron creer en las mentiras difundidas por un candidato que negaba su derrota antes que aceptar las decisiones judiciales. Esta decadencia democrática favorece otro fenómeno inherente al populismo fascista: el mito de unos valores superiores a la voluntad mayoritaria o las necesidades reales de la sociedad, valores que solo pueden ser interpretados e implementados desde una perspectiva providencialista.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

TRA Digital

GRATIS
VER