Fuente: Angel Lockward/angel_lockward@listindiario.com
El año 2026 señala el inicio de una nueva era en la historia mundial, con un antes y un después marcado por DONALD TRUMP; se cierra el ciclo del multilateralismo y la ilusión del Estado de derecho para dar paso a una nueva etapa de imperios donde se abandona el poder blando y la certeza de las normas, en favor del poder militar y económico. Estados Unidos, que mantiene el embargo militar a Venezuela, ha lanzado 9 bombardeos en los últimos 10 meses sobre Irak, Yemen, Siria, Libia, Afganistán, Pakistán, Nigeria y, este enero, Venezuela, dejando claro que no está jugando. China es protagonista junto a EE.UU., mientras que el resto de países tienen roles secundarios.
La Unión Europea, considerada el ser más bello del zoológico humano y que disfruta de la mayor zona de bienestar y derecho con un mercado de 450 millones de personas, por ahora carece de la fuerza necesaria para defenderse frente a Rusia tras el abandono y humillación por parte de quien la protegió durante los últimos 80 años: una vida cómoda que debilitó a sus ciudadanos, mayormente envejecidos, y tomará una generación superar la dispersión de su liderazgo y la burocracia que agrupa a sus 27 Estados.
Rusia, con aspiraciones imperiales, posee un poder bélico sólido pero poco efectivo; en cuatro años ha destruido gran parte de Ucrania sin lograr vencerla y ha pagado un alto precio arruinando su propia economía. La UE, con sus 450 millones de consumidores, es tratada como vasalla por EE.UU., que tiene 350 millones, y luego por China, cuya población de 1,414 millones envejece; India, la nación más poblada con 1,450 millones, todavía juega en ambos bandos pero no por mucho tiempo; el resto de países carecen individualmente del peso suficiente para influir en el mundo.
En 2025 los dos bloques —democrático y dictatorial— tensaron las relaciones al máximo; EE.UU. y Europa congelaron reservas soberanas -de Venezuela y Rusia- depositadas en sus bancos en dólares y oro, además desconectaron a Rusia del sistema Swift bancario, una cooperativa belga que controla la conectividad financiera: actualmente esta medida representa el embargo financiero más severo que puede sufrir un país.
Ante esta fuerte sanción se buscaron alternativas mediante trueques y monedas nacionales alternativas especialmente entre los BRICS, creados en 2010 por China, India, Rusia y Brasil entre otros. Estos países controlan ya una parte importante del comercio mundial y los principales comenzaron a comerciar en monedas propias en vez de en dólares —moneda principal desde 1944 y pilar del poder financiero estadounidense— aunque su uso ha disminuido al 56% debido al crecimiento del euro y la constitución de reservas en oro y monedas nacionales; otro factor es su mercado interno que empezó a promover intercambios sur-sur que podrían consolidarse este año.
Aunque América Latina fue relativamente mejor tratada respecto a aranceles comparado con otras regiones durante 2025 se consolidó una ola electoral que llevó gobiernos de derecha al poder en Ecuador, Chile, Bolivia y Honduras sumándose a Argentina, Paraguay, Uruguay, El Salvador y Panamá afines a Trump. Sin embargo los temas del narcotráfico y migración continúan siendo heridas molestas permanentes. China —ante el abandono previo de la región— avanzaba ocupando espacio con inversiones estratégicas en infraestructura dentro del programa Ruta de la Seda. Trump reinterpretó la vieja doctrina “América para los americanos” enfrentando a Venezuela cuyo presidente de facto fue capturado militarmente y llevado prisionero a Nueva York; alertas similares se envían hacia Colombia y México mientras Cuba y Nicaragua sobreviven apenas debido al colapso sistémico de sus economías ineficientes.
En Naciones Unidas EE.UU. cuenta con dos herramientas para su dominio: el veto en el Consejo de Seguridad —el más antiguo— y su financiamiento predominante; para este año redujo sus aportes de USD$11,000 millones a solo USD$2,000 millones. La OEA desapareció sin que nadie lo lamentara; recientemente fue sepultada también CELAC en Santa Marta junto con la Cumbre de las Américas en Punta Cana. CARICOM enfrenta crisis autoinfligidas al cuestionar a Trinidad y Tobago sobre Maduro depuesto por falta de legitimidad; solo dictaduras como Cuba y Nicaragua junto a Colombia y Chile (cuyos presidentes están próximos a terminar mandato) defendieron esa postura mientras Brasil y México mantuvieron cierta distancia sin condenar abiertamente las acciones.
Los organismos técnicos surgidos tras Bretton Woods en 1944 —FMI y Banco Mundial— junto con calificadoras de riesgo pronostican una tendencia decreciente del crecimiento global este año debido a que las economías desarrolladas europeas no recuperan niveles previos ni EE.UU.; China perdió impulso tras los cambios comerciales ocurridos en 2025 —incluida una disputa arancelaria que forzó reestructurar su estrategia basada antes en exportaciones ante un consumo interno débil— mientras India crecerá bien pero aún lejos de reemplazar a su rival asiática. El crecimiento mundial sería máximo del 2.8%, según Goldman Sachs Research.
Estados Unidos —en medio de conflictos legales por deportaciones y aranceles— finaliza con aumento del desempleo e inflación derivados de ajustes políticos propios; no se espera un crecimiento significativo (quizás un 2.0%) pese a cuantiosas inversiones negociadas por Trump en Asia y sector tecnológico pues recomponer cadenas globales industriales requiere tiempo que incluso supera periodos presidenciales; igual ocurre con agricultura: El comercio es más ágil pero tampoco instantáneo. Solo lo digital y Wall Street actúan al instante.
En este contexto turbulento República Dominicana logró buenos ingresos en divisas durante 2025 (turismo, remesas, exportaciones, inversión extranjera directa y préstamos) aunque la tasa cambiaria fluctuó como gelatina; sin embargo la economía desaceleró su ritmo habitual reduciéndose bajo el 2.4% con inflaciones destacadas especialmente en pollo y plátanos entre escándalos diversos; enfrenta nubarrones debido a la falta de confianza en el Ejecutivo.
Por ejemplo LUIS ABINADER y el PRM cuentan con mayoría en Congreso Nacional pero no lograrían impulsar reformas fiscales que muchos considerarían necesarias porque nadie quiere aportar dinero para cubrir déficits como SENASA ni préstamos al cero por ciento del BAGRICOLA ni tarjetas crédito AL PORTADOR manejadas políticamente: La población saldría a las calles imposibilitando alcanzar la tasa PIB prevista por Cepal del 3.6%.
La ciudadanía desaprueba al Gobierno actual manteniéndose controlada sólo por esperanza de un cambio verdadero para 2028; por eso este año será escenario de profunda recomposición política con un líder que según encuestas parece ganador independientemente del candidato oficialista seleccionado en 2027.
Este enero el Gobierno comenzará afirmando que todo está bien señalando reservas superiores a USD$20,800 millones —las más altas registradas— pero esa positiva verdad oculta que podrían sumarse USD$6,400 millones aprobados recientemente en deuda nueva votada por PRM mientras oposición FP y PLD rechazaron; así nuestra deuda consolidada superará USD$83,000 millones cuyo pago solo en intereses absorberá 29 pesos cada cien recaudados por impuestos: Ese es el legado actual junto al desorden en servicios públicos siendo esos los mayores retos para la próxima Administración que también deberá restaurar el Estado de derecho.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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