Fuente: Listin diario
Por siglos, el mármol ha sido un símbolo en la arquitectura que representa solidez, belleza y monumentalidad. Sus vetas narran historias geológicas que, bajo la habilidad de artesanos y arquitectos, se transforman en expresiones de poder y elegancia. No obstante, en la arquitectura actual, marcada por la tecnología, sostenibilidad y nuevas percepciones estéticas, el concepto de ‘material noble’ está viviendo una profunda evolución. No se busca desplazar al mármol, sino expandir su uso, sofisticarlo y situarlo en un contexto que vaya más allá de la estética para responder a las demandas de conciencia, innovación y significado que hoy reclama la sociedad.
En la actualidad, estudios de diseño en Europa, Asia y América Latina están optando por materiales que combinan rendimiento técnico con atractivo visual. Un ejemplo destacado es el gres porcelánico extrafino. Producido con arcillas de alta calidad y cocido a temperaturas superiores a los 1200 °C, según la Guía Técnica para Mobiliario y Complementos de Laminam, puede presentar espesores entre 3 y 6 milímetros sin perder resistencia notable. Su formato amplio posibilita superficies continuas sin juntas visibles, característica valorada tanto en cocinas minimalistas como en fachadas ventiladas con alto rendimiento térmico. No es casualidad que marcas internacionales lo posicionen como una alternativa al mármol tradicional, replicando sus vetas con una precisión difícil de distinguir a simple vista.
Un avance igualmente relevante es el concreto translúcido, innovación originada en Hungría a comienzos de la primera década del 2000. Al integrar fibras ópticas en su composición, permite el paso de luz a través de muros y paneles que mantienen su resistencia estructural mientras generan efectos lumínicos inéditos para el hormigón.
Hoteles boutique, museos y residencias exclusivas han comenzado a emplearlo para crear atmósferas de luces y sombras con transiciones sorprendentes.
La revolución también involucra superficies sintéticas de última generación como el Corian, diseñado por DuPont. Este material compuesto por resina acrílica y minerales naturales puede moldearse con calor para formar piezas continuas sin uniones visibles. Por ello, arquitectos lo utilizan para diseñar baños monolíticos, cocinas escultóricas o mobiliario curvado que se adapta como una piel luminosa. Algunas versiones permiten la transmisión de luz, abriendo posibilidades creativas donde iluminación y superficie se integran en un solo gesto.
Sin embargo, los materiales nobles del siglo XXI también abarcan aquellos que recuperan la conexión con la naturaleza. Maderas certificadas, latón, piedras autóctonas, travertinos locales y granitos regionales recuperan protagonismo dentro de un discurso más consciente sobre origen e impacto ambiental. En República Dominicana, esta corriente ha impulsado el uso de rocas locales en proyectos residenciales y hoteleros, combinando identidad territorial con sostenibilidad. Arquitectos y diseñadores nacionales han descubierto en estas piedras un lenguaje propio con texturas que evocan el suelo y clima caribeño.
A esta transformación se añade una tendencia reciente: materiales creados o intervenidos mediante inteligencia artificial. Algunos fabricantes europeos ya aplican algoritmos para generar vetas inéditas en porcelánicos; simulaciones inexistentes en la naturaleza pero que conservan la elegancia atemporal del mármol. El resultado es una fusión entre artesanía digital y tradición mineral.
Esta nueva generación no compite con el mármol sino que establece un diálogo con él. Mientras este sigue aportando historia, sensualidad táctil y autenticidad geológica, los nuevos materiales nobles incorporan eficiencia, ligereza, expresividad tecnológica y una ética ambiental requerida por el diseño contemporáneo. La nobleza ya no reside solo en la antigüedad de la piedra sino en la intención detrás de su creación y el impacto que genera en su entorno.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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