Fuente: Zócalo Saltillo
Estados Unidos.- Nicki Minaj volvió a estar en el ojo del huracán, aunque en esta ocasión no fue por su música. La rapera desató una ola de críticas y un rechazo digital masivo tras declararse públicamente como la “fan número uno” de Donald Trump durante un acto oficial celebrado en Washington.
Con un atuendo totalmente blanco y luciendo una sonrisa junto al presidente, Minaj no solo manifestó su apoyo político, sino que también posó para fotografías, caminó tomada de la mano con Trump y participó activamente en un evento centrado en programas de inversión y respaldo económico. Las imágenes se viralizaron rápidamente… y con gran polémica.
Este gesto de respaldo reavivó tanto críticas antiguas como nuevas hacia la artista. Usuarios, activistas y celebridades cuestionaron su postura política, especialmente considerando su pasado como migrante y los problemas legales que han rodeado a su familia cercana.
En redes sociales volvió a difundirse el historial judicial de su esposo, acusado de agresión sexual contra una menor, así como el de su hermano, condenado por violación; asuntos que durante años han afectado la imagen pública de la rapera.
Para muchos seguidores, apoyar a Trump fue la gota que colmó el vaso.
Como si fuera poco, Nicki Minaj publicó en redes una foto presumiendo una supuesta “Trump gold card”, vinculada a un programa oficial que otorga residencia permanente y acceso a la ciudadanía estadounidense a cambio de inversiones millonarias.
Esto intensificó aún más el debate, dado que la rapera no posee la ciudadanía estadounidense. Ella misma ha contado que llegó desde Trinidad y Tobago cuando tenía cinco años, como inmigrante indocumentada.
“¿Residencia? ¿Residencia? Lo que hay es afrontamiento. Estoy terminando ese trámite de ciudadanía ahora mismo, gracias a MI maravilloso, amable y encantador Presidente… Oh CitizenNIKA, eres el momento. Tarjeta Trump dorada gratis”, escribió en X (antes Twitter).
Para millones de usuarios, este mensaje fue interpretado como un “regalo político” en medio de una política migratoria estricta, lo que desató acusaciones de privilegio, hipocresía y oportunismo.
Las críticas también señalaron una contradicción directa con sus declaraciones anteriores. En 2018, Nicki Minaj expresó abiertamente su apoyo a la comunidad migrante e incluso donó miles de dólares para asistir a menores deportados de Estados Unidos.
Hoy ese antecedente es utilizado por parte de sus propios seguidores para acusarla de haber traicionado las causas que antes defendía públicamente.
Este episodio no es aislado. En diciembre de 2025, Minaj ya había causado controversia al mostrar respaldo público a Trump durante un evento organizado por Turning Point USA, organización ultraconservadora fundada por Charlie Kirk, quien fue asesinado en septiembre pasado.
En ese encuentro, la rapera lanzó comentarios negativos contra la comunidad LGBT+, especialmente hacia personas queer y trans, pese a que gran parte de sus seguidores pertenecen a esos grupos.
“Los quiero a los dos (a Trump y a JD Vance). Son hombres fuertes, inteligentes y con los que te identificas. Cuando los escucho hablar, sé que son de los nuestros”, afirmó en aquella ocasión.
Mientras algunos defienden su derecho a expresar sus convicciones políticas, otros opinan que Nicki Minaj cruzó una línea difícil de revertir. Entre política, privilegio y espectáculo, la rapera enfrenta ahora uno de los rechazos más fuertes en su carrera, esta vez no sobre el escenario… sino en redes sociales.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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