Fuente: Marta Quéliz/marta_queliz@listindiario.com
Una joven de 27 años que perdió la capacidad de caminar en quinto curso debido a un tumor en la médula ósea, no detuvo su avance hacia la superación. Es abogada con una maestría obtenida en España, donde viajó sola y se graduó no solo académicamente, sino también en “enfrentar la vida”.
Esta es la primera historia del año 2026 y marca el inicio de una nueva etapa en estas publicaciones, que pasarán a llamarse ‘Los Que No Se Rinden’. Y qué mejor manera de comenzar que con la vida “sobre ruedas” de Patricia Ramírez Coco.
Para ella, no existe nada imposible. Perdió la capacidad de caminar a los siete años, pero sus avances hacia la superación nunca cesaron.
En quinto curso le diagnosticaron un tumor en la médula ósea que amenazaba con truncar su vida. Tras el diagnóstico le siguieron estudios, pruebas, hospitalizaciones y una cirugía.
Patricia anhelaba más regresar a la escuela que sanar por completo. Lo consiguió y, pese a la discapacidad que le dejó la enfermedad, mantuvo siempre el mérito como estudiante.
“Mi infancia fue muy buena, sobre todo saludable; aunque dejé de caminar a los siete años nunca dejé de jugar con mis amigas del barrio o bañarme bajo la lluvia. Cuando me entregaron por primera vez mi silla de ruedas fue como recibir un carrito de juguete”. Deja claro que no le afectó. Su fortaleza a tan corta edad le garantizaba que nada impediría que alcanzara sus sueños.
A pesar de lo ocurrido, esta joven incansable ingresó a la universidad a los 17 años. “Terminé la escuela y tres meses después tuve que sacar mi cédula de menor para inscribirme en la universidad. Inicié Derecho en la Universidad del Caribe. Años más tarde conseguí mi primer empleo en un ‘call center’. Finalicé la universidad en 2022, después de la pandemia”. Su deseo de superarse continuó.
Posteriormente viajó a España para realizar una maestría, donde permaneció un año sin acompañante ni familiares. “Fue una hazaña que transformó mi vida y mi perspectiva. También he seguido formándome con diplomados en Derechos Humanos y Comunicación”. Nada logra detenerla.
“No tengo impedimentos por mi movilidad; los tiene el entorno por falta de accesibilidad”.
“Soy una persona muy activa. Trabajo como promotora de derechos humanos y gestiono un proyecto de empoderamiento y bienestar para personas con discapacidad en la Asociación Dominicana de Rehabilitación”. Hacer aportes valiosos fue lo que Patricia Ramírez Coco aprendió junto a sus abuelos, con quienes reside en Villa Mella.
Aunque médicamente aún no es posible que pueda volver a caminar, “si Dios decide que así sea, lo aceptaré. Pero sinceramente estoy muy bien, gozo de excelente salud y energía”. Es una joven llena de fe.
Al observar desde su silla que no hay límites para Patricia, se le consultó sobre las barreras al desenvolverse. “Mis obstáculos están en las calles y en el transporte, porque no son accesibles para personas con discapacidad física motora como yo; entonces mis impedimentos no están en mí sino en entornos poco accesibles”. Una reflexión profunda.
Por eso, cuando se le preguntó cuál es su sueño respondió sin titubeos: “Sueño con vivir en un país accesible e inclusivo para todas las personas, donde quienes tienen discapacidad puedan acceder a las mismas oportunidades para cumplir sus metas y vivir dignamente”. No hay más que decir.
¿Eres influencer?
“Soy influencer con más de 25,000 seguidores en Instagram y 30,000 en TikTok; personas con discapacidad me siguen desde República Dominicana y otros países de Latinoamérica y Europa porque se sienten identificadas con el contenido valioso sobre el día a día de alguien con discapacidad, mostrando nuestras dificultades pero también nuestras fortalezas”. Patricia es activista social comprometida.
La silla jamás limita su voz para quienes necesitan ser escuchados. “He hecho activismo y denuncias sociales que han tenido respuesta. Por ejemplo, las rampas construidas en las intersecciones de la 27 de Febrero con Máximo Gómez y Kennedy con Máximo Gómez surgieron tras una denuncia mía hace años para facilitar el acceso a personas con discapacidad”. Está orgullosa del logro.
A través de sus redes identifica personas discapacitadas que solicitan apoyo para encontrar empleo o inscribirse en universidades.
“Gracias a Dios he podido ayudar ofreciendo asesorías y seguimiento para que puedan trabajar. Actualmente cuatro personas han conseguido empleo gracias a mis gestiones. También he acompañado a quienes solicitan sillas de ruedas al Conadis o pensiones por discapacidad”. Realiza una labor desinteresada.
Prohibido rendirse
Esta joven que no ve obstáculos sino oportunidades trabaja desde su silla de ruedas, practica deportes, participa en maratones, asiste al cine, conciertos, bares, playas o ríos y puede conducir un vehículo; todo lo que le permite la accesibilidad.
Por eso hoy envía un mensaje para los jóvenes: “Aunque otros te olviden, tú nunca te olvides de ti mismo, de tus sueños, tus fortalezas y tu deseo de seguir adelante. Que tu discapacidad sea solo una condición pero no defina tu vida”. Ella da ejemplo con sus hechos.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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