Fuente: elEconomista.es
EE. UU. e Israel lanzaron ataques contra Irán en junio de 2025 al descubrir que el régimen iraní intentaba cambiar su fallido proyecto de bomba nuclear por fusión a uno basado en la fisión, con el cual confiaban en lograr éxito.
En 1945, se usó una bomba de fisión o atómica en Hiroshima, cuya enorme energía provenía de la división en cadena incontrolada de núcleos atómicos pesados como uranio o plutonio.
Las bombas de fusión, también denominadas termonucleares o de hidrógeno, emplean una reacción de fisión como detonante para crear temperaturas y presiones extremas que permiten la fusión de núcleos atómicos ligeros, liberando aún mayor energía.
Durante mucho tiempo, el gobierno iraní, junto con científicos y militares de diversas partes del mundo, ha perseguido la creación de bombas de fusión, un objetivo nunca alcanzado al considerarse una “bomba definitiva” imposible de fabricar.
Irán reconoció públicamente su fracaso en el desarrollo de esta bomba de fusión a principios de 2025.
Sin embargo, eso no evitó que EE. UU. e Israel iniciaran lo que se conoce como “la guerra de los 12 días” con el fin de impedir que Teherán aplicara ese conocimiento para fabricar una bomba atómica basada en fisión.
Durante esa “guerra de los 12 días” en junio de 2025, este proyecto fue eliminado y su amenaza quedó reducida al mínimo tras la eliminación por parte de Israel de los científicos iraníes implicados.
El principal motivo de preocupación para el gobierno del presidente Donald J. Trump respecto al armamento iraní es su programa nuclear más que sus misiles balísticos, los cuales representan una amenaza para todo Oriente Próximo e incluso Europa.
Al iniciar “la guerra de los 12 días”, Irán poseía unas 500 lanzaderas móviles de misiles balísticos; Israel destruyó 150 y otras 150 no pudieron ser utilizadas porque Teherán las ocultó en túneles profundos para protegerlas.
Los mandos de las Fuerzas de Defensa israelíes están trasladando esta inquietud al gobierno junto con la recomendación de llevar a cabo un ataque preventivo contra Irán, similar al ocurrido en junio de 2025.
Actualmente, Teherán oculta esos nuevos misiles balísticos en túneles construidos en el este del país, donde hay posiciones subterráneas para lanzarlos lo más lejos posible de Israel, lo que genera preocupación en el mando militar israelí.
La defensa antimisiles balísticos israelí se estructura en tres capas principales.
La primera capa consiste en sistemas láser integrados que emplean láseres de alta energía para detectar, rastrear y neutralizar amenazas con precisión desde plataformas militares ya existentes como vehículos terrestres, barcos y aeronaves.
El sistema Iron Dome actualizado es el núcleo del sistema antiaéreo israelí; incorpora varias capas defensivas, un radar con procesamiento más rápido y sistemas láser para enfrentar amenazas más sofisticadas.
Finalmente, Israel está realizando una amplia reposición y reconstrucción del inventario de armamento aéreo.
Aunque Israel dispone de un sistema antiaéreo robusto, reconoce que desde una perspectiva militar cualquier defensa puede ser eventualmente superada por ataques aéreos.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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