Primera Plana Salud

Rompiendo tabúes: el silencio no sana los trastornos mentales Decir adiós a los prejuicios: guardar silencio no cura las enfermedades mentales

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Fuente: Listin diario

Nuestra sociedad aún está en una etapa inicial en este aspecto; los esfuerzos tanto del sector oficial como de otras entidades resultan insuficientes o, en el peor de los casos, se lanzan programas sobre salud mental que finalmente son abandonados. Ojalá que para 2026 esta situación reciba la atención que merece.

En una ocasión, una amiga me contó que supo que la esposa de un conocido había regresado del hospital tras pasar un tiempo en la Unidad Psiquiátrica debido a depresión y un intento de suicidio.

Esa noticia la impactó, algo comprensible. En República Dominicana no existe una cultura que permita abordar la salud mental como un tema cada vez más frecuente de lo que se piensa.

Cuando le pregunté qué tipo de apoyo brindaba a su amigo, guardó silencio por un instante y luego respondió: “Cuando fui a visitarlos no llevé nada porque pensé que no querrían ser molestados ni hablar con nadie sobre eso, ya sabes…”. Su reacción refleja cómo este tipo de padecimientos suele ocultarse o generar vergüenza tanto en los familiares como en el propio paciente, según su estado emocional.

Ministerio de Obras Publicas

No es igual a lo que ocurre con otras enfermedades crónicas, como el cáncer, donde las personas muestran una gran empatía y colaboran con el enfermo durante todo el proceso difícil por el que atraviesa.

Reflexionando sobre lo que me contó mi amiga, pienso que las afecciones mentales son verdaderas enfermedades del silencio. Me entristeció que mi amiga, al no reconocer que ambas familias estaban enfrentando momentos estresantes y complejos, omitiera la necesidad de apoyo de familiares y amigos.

Tal vez ella no tenga culpa directa porque hay familiares que rechazan cualquier tipo de ayuda, pero también es posible que, por diversas razones, ella no haya actuado correctamente.

Quizás sea el miedo a lo desconocido lo que impide a las personas visitar, conversar o interesarse por el estado emocional del paciente tras su regreso.

También puede existir una sensación incómoda al tratar temas que no comprenden del todo. Sea como sea, resulta decepcionante saber que el estigma limita la ayuda hacia quienes la necesitan debido a ese silencio incómodo, ese silencio sepulcral…

Lamentablemente, el estigma respecto a las enfermedades mentales sigue presente en nuestro país. Ya estamos en 2026 y seguimos viendo cómo nuestra sociedad está en pañales al respecto; los esfuerzos oficiales o extraoficiales son insuficientes o, en el peor escenario, se implementan programas sobre salud mental que luego quedan abandonados.

La salud mental constituye un asunto serio y crucial de salud pública, que debería tener una mayor relevancia en la sociedad dominicana y no ser solo objeto de promesas políticas o soluciones temporales.

Mi esperanza es que al proporcionar a la población los conocimientos y recursos necesarios para apoyar a un vecino, amigo, familiar o incluso desconocido con una enfermedad mental, estas personas reciban la ayuda requerida y puedan romper ese silencio para encontrar palabras de ánimo y respaldo.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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