Fuente: okdiario.com
Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.
El arribo de los Reyes Magos continúa siendo uno de esos instantes que parecen detener el tiempo. No importa la edad, el tamaño del hogar o la cantidad de dispositivos tecnológicos alrededor, esa noche algo se transforma. Se habla en voz baja, se dejan alimentos para los camellos y sus majestades preparados, y se observa el reloj con una mezcla de emoción y nerviosismo. Y los altavoces inteligentes parecen captar esa sensación.
Solo hay que preguntar “Alexa, ¿dónde están los Reyes Magos?” para que suceda algo inesperado. En vez de una respuesta rutinaria, Alexa comienza a cantar el villancico de Ya vienen los Reyes Magos y luego comenta que están en camino hacia España. Incluso ofrece indicaciones claras: es necesario acostarse temprano si queremos que la noche sea mágica.
Durante años se ha repetido que la tecnología le quita magia a la infancia. Sin embargo, esta pequeña función demuestra justo lo contrario. En lugar de desmentir el relato, lo fortalece. Alexa no ofrece datos ni ubicaciones precisas, ni habla de tráfico o horarios. Habla de ilusión, de espera y de hacer las cosas correctamente para que todo salga como debe ser.
En muchos hogares esta pregunta se hace casi en secreto. Los niños escuchan atentos, los adultos fingen asombro y por unos segundos todos participan del mismo juego. La tecnología se vuelve una aliada silenciosa de una tradición que sigue muy viva en España.
La Noche de Reyes no requiere pantallas para resultar especial, pero los nuevos EchoShow han causado sensación. Hoy conviven los zapatos junto al árbol con móviles cargándose sobre la mesa, y eso no afecta la magia. Esta no reside en el objeto, sino en lo que representa ese momento.
Que un dispositivo como Alexa recuerde la importancia de ir a dormir temprano no es casualidad. Es exactamente el mismo mensaje transmitido a lo largo de generaciones, solo que ahora llega a través de un altavoz inteligente. La esencia permanece: confiar, esperar y dejar que la noche haga su efecto.
La tradición de los Reyes Magos ha sabido adaptarse mejor que muchas otras. Sigue siendo una velada donde se escriben cartas a mano, se preparan leche y dulces con esmero, y se prometen buenos comportamientos. Pero también es una noche en la cual la tecnología apoya el relato sin romperlo.
Que Alexa cante un villancico y hable de los Reyes no reemplaza la imaginación. Al contrario, la estimula. Es un toque moderno a una costumbre que sigue emocionando tanto como hace décadas.
No importa si lo dice un padre, una madre o un altavoz inteligente de Amazon, para que la noche sea mágica hay que acostarse pronto. La ilusión funciona mejor con los ojos cerrados y la casa en silencio. Así, entre magia, susurros y alguna pregunta más a Alexa, España se va a dormir sabiendo que, una vez más, los Reyes Magos están en camino.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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