Fuente: Listin diario
La unión familiar caracteriza a la familia Castillo. Omar, hermano de Osiris Blanc Castillo, recuerda que para ellos no existían divisiones ni fechas sin importancia.
En Navidad, Semana Santa o cualquier otro festejo relevante o día feriado, “el batallón completo” se juntaba para celebrar entre risas, comida y relatos compartidos.
Osiris jugaba un papel esencial en esos encuentros; con su alegría natural y su espíritu cálido era quien “siempre animaba las fiestas”, ofreciendo música, charlas o simplemente su presencia luminosa que lograba que todos se sintieran cómodos.
“Era el tipo de familiar que llenaba los espacios, que unía a los demás y que hacía cada celebración un recuerdo especial”, rememoró Omar.
Ramón Osiris Blanc Castillo tenía seis hijos, de los cuales los tres mayores tenían 19, 15 y 11 años. Dejó una marca profunda en su familia y comunidad gracias a su talento como escultor y pintor. Omar, su hermano, lo recuerda con gran orgullo.
Osiris Blanc no solo obtuvo un premio nacional de pintura, sino que también logró que sus obras fueran exhibidas en museos y espacios culturales del país.
En su natal Dajabón, su legado es aún más visible: creó esculturas, emblemas y piezas que hoy forman parte importante de la identidad visual del pueblo.
Entre ellas destaca una escultura emblemática con los nombres de las comunidades, además de intervenciones artísticas en letras decorativas donde “plasmó el corazón.”
Su arte también llegó a sitios turísticos y comerciales con trabajos realizados para el Acuario Nacional, fábricas reconocidas como Arturo Fuente—donde diseñó una escultura icónica con un sombrero en la mano—y múltiples hoteles en Bávaro y Punta Cana, cuyos interiores fueron embellecidos con sus creaciones.
“Cada obra de Osiris reflejaba su dedicación y amor por su tierra, convirtiéndolo en un artista cuya presencia sigue viva en cada rincón aun después de su partida”, afirmó Omar, quien destacó que la alcaldía de Loma de Cabrera declaró el 16 de abril como día de Osiris Blanc.
Madeline fue criada como una hija más por la madre de Omar; desde niña mostró ser inquieta, alegre y siempre activa. Con el tiempo se convirtió en una mujer dedicada, responsable y profundamente vinculada a su familia.
Omar recuerda que aunque fue una niña traviesa, “Madeline se volvió una madre responsable y entregada para quienes la conocían”, representando una presencia cálida y estable; amaba intensamente a sus hijos y estaba próxima a firmar un contrato que le otorgaría una nueva posición laboral.
Junto a su esposo Santiago Espinal tuvieron dos hijos a quienes cuidaban con dedicación y complicidad. Santiago era apasionado por el deporte y adoraba a sus hijos, con quienes mantenía una relación fuerte y afectuosa.
Ambos formaban una pareja muy unida y eran conocidos por la manera en que compartían, conversaban y permanecían presentes en la vida de sus seres queridos.
Omar Valdés revive aquella noche del 8 de abril que transformó para siempre la historia familiar: la tragedia del jet set.
Ese lunes perdió tres pilares fundamentales: su hermano Ramón Osiris Blanc Castillo; su prima Madeline Trinidad Castillo Bastardo; y Santiago Espinal, esposo de Madeline.
Los tres eran habituales en la discoteca los lunes; ese día no fue la excepción, ya que habían estado allí una semana antes disfrutando de presentaciones artísticas.
“Yo no había hablado con ninguno de los dos y pensé que era extraño que no atendieran mis llamadas. Cuando vi que no respondían empecé a preocuparme; soy optimista pero a los pocos minutos la preocupación me invadió”, narró Omar.
Inmediatamente comenzó a ver videos del colapso, lo cual poco a poco fue destruyendo sus esperanzas de encontrar vivos a sus seres queridos.
“Ver los primeros videos publicados esa noche me hizo entender que las posibilidades eran mínimas; el impacto al ver cómo retiraban escombros del lugar del accidente hizo desaparecer cualquier esperanza definitivamente”, contó Omar mientras compartía sus emociones con periodistas de Listín Diario.
La noticia desató una carrera emocional aún más dura que el accidente mismo. La madre, residente en el interior del país, llegó rápidamente a Santo Domingo; Omar y otro hermano asumieron un papel discreto pero fundamental: brindar apoyo emocional a la familia.
El proceso de identificación fue uno de los momentos más dolorosos. El cuerpo de Osiris fue etiquetado como número 126 y resultó difícil reconocerlo. Madeline Trinidad Castillo Bastardo fue identificada como 127, mientras que Santiago Espinal correspondía al 128.
Respecto al informe del Ministerio Público, la familia ha tenido acceso parcial al expediente. Sin embargo, Omar sostiene una postura basada en un principio que le brinda paz frente a la tragedia: el perdón. “Ya se sufre bastante como para vivir alimentando rencores”, afirmó al Listín Diario.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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