Fuente: Cadena 3 Argentina
WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump calificó como un gran éxito la operación militar del sábado que provocó la caída de Nicolás Maduro, y presentó un plan impreciso para que su gobierno “gestione” Venezuela hasta que se pueda efectuar una transición de poder.
Aunque no se observan indicios evidentes de presencia estadounidense en Caracas, Trump exhibió la audacia que caracteriza su estilo en política exterior, basado en una firme convicción de que su voluntad en el ámbito internacional es inquebrantable.
“Esta fue una de las demostraciones más impactantes, eficaces y potentes del poder militar y la capacidad estadounidense en la historia de Estados Unidos”, afirmó Trump durante una rueda de prensa en su resort Mar-a-Lago en Florida.
Al asumir su mandato, el presidente prometió dejar atrás décadas de complicaciones extranjeras para Estados Unidos. Sin embargo, el sábado se comprometió a asistir a Venezuela en el inicio de un periodo de “paz” y “justicia” tras años de gobiernos autoritarios.
La propuesta presidencial para Venezuela surge mientras enfrenta desafíos para alcanzar una paz duradera entre Israel y Hamás en Gaza y encontrar una solución al conflicto ruso-ucraniano que ya lleva casi cuatro años.
Pero el futuro es incierto. La Casa Blanca tendrá que manejar cualquier vacío de poder que deje la caída de Maduro y las complicaciones inherentes a mantener la estabilidad en un país que ha sufrido hiperinflación persistente, escasez de alimentos y medicinas, y fuga masiva de talentos pese a sus abundantes recursos petroleros.
También está por verse qué enseñanzas extraerán los rivales de Estados Unidos tras la decisión de Trump de exhibir el poder estadounidense en su área de influencia con esta maniobra en Caracas. El presidente chino, Xi Jinping, ha prometido anexar Taiwán, isla autónoma, mientras que el ruso Vladímir Putin planea acciones en Ucrania y busca debilitar el flanco este de la OTAN.
No obstante, Trump mostró plena confianza en que los elementos negativos del antiguo régimen serán eliminados mientras él contribuye a hacer a Venezuela “grande otra vez”. Además, intentó calmar a los contribuyentes estadounidenses asegurando que no deberán financiar su proyecto para asistir a Caracas.
“El dinero que hay bajo tierra es muy considerable”, indicó Trump. “Nos reembolsarán todo lo que invirtamos”.
Trump ha mostrado sin reservas el músculo militar estadounidense incluso cuando promete evitar guerras para Estados Unidos. Ahora ha desplegado sus fuerzas dos veces para realizar operaciones arriesgadas contra enemigos del país. En junio, ordenó ataques contra sitios nucleares estratégicos en Irán.
La acción del sábado generó nueva inquietud en capitales globales que intentan adaptarse a una nueva era con Trump 2.0, donde la idea de buscar consenso mundial sobre temas bélicos y pacíficos parece quedar atrás.
Los aliados europeos expresaron preocupación cuando Trump incrementaba significativamente tropas en el Caribe durante meses y ejecutaba decenas de ataques letales contra presuntos narcotraficantes, muchos vinculados según la administración con el gobierno de Maduro.
Ahora, la extradición nocturna de Maduro junto con su esposa por parte del gobierno estadounidense y sus planes para “gobernar” temporalmente el país plantean serias dudas legales sobre las acciones tomadas dentro de una campaña más amplia contra Venezuela.
Maduro apenas gozaba de buena reputación internacionalmente. Sus elecciones en 2018 y 2024 fueron consideradas plagadas de irregularidades e ilegítimas.
El ministro francés Jean-Noël Barrot declaró que “la operación militar que condujo a la captura de Maduro viola el principio de no uso de la fuerza que sostiene el derecho internacional”.
Las críticas desde algunos demócratas hacia la acción militar impulsada por Trump para derrocar a Maduro fueron inmediatas.
“Venezuela debe tener garantizado el derecho a decidir su destino sin intervenciones destructivas ni militares externas”, expresaba un comunicado oficial.
De igual forma, el Ministerio chino de Relaciones Exteriores condenó la operación estadounidense señalando que transgrede el derecho internacional y viola la soberanía venezolana.
Esta operación fue resultado del impulso dentro del gobierno liderado por el secretario de Estado Marco Rubio y otros opositores firmes a Maduro, quienes han presionado durante años para que Trump actúe contra el líder venezolano.
En el sur de Florida, núcleo importante de la diáspora venezolana opositora a Maduro que ha influido en Rubio, esta acción fue celebrada como un momento histórico para la democracia.
El congresista Carlos Gimenez, republicano por Florida, señaló haber conversado con Rubio y agradeció a Trump por “cambiar el rumbo histórico en nuestra región. Nuestro país y el mundo están más seguros gracias a esto”, escribió en X comparando la extradición con la caída del Muro de Berlín.
Maduro había intentado encontrar una forma de abandonar el poder sin perder las apariencias.
Funcionarios venezolanos propusieron un plan según informó The Associated Press en octubre donde Maduro renunciaría dentro de tres años para ceder el mando a su vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien completaría hasta enero 2031 su mandato actual sin postularse luego a reelección bajo ese esquema.
Sin embargo, Washington rechazó esta opción cuestionando la legitimidad del régimen madurista al acusarlo además de supervisar un estado narco-terrorista.
Recientemente Maduro manifestó estar dispuesto a negociar con Estados Unidos un acuerdo anticrimen organizado y promover mayor inversión norteamericana en la industria petrolera venezolana. Trump afirmó haberle ofrecido rendirse pero este declinó esas oportunidades.
Rubio mantuvo una extensa conversación telefónica con Rodríguez durante el sábado, según informó Trump. En un discurso nacional ella exigió liberar a Maduro pero no descartó dialogar con Trump.
“Si nos retiramos simplemente, (Venezuela) no tendría chance alguna para recuperarse. La gestionaremos adecuadamente y con profesionalismo”, afirmó Trump. “Traeremos las mejores petroleras mundiales invirtiendo miles y miles de millones… Y los principales beneficiarios serán los venezolanos”.
La oposición venezolana reconoce como presidente legítimo al exiliado político Edmundo González, aliado cercano de María Corina Machado, líder opositora.
Trump dijo no estar listo para apoyar públicamente un líder específico pero prometió mantener “una participación muy activa” en Venezuela desde su administración.
“No podemos permitir que otro tome control (de Venezuela) simplemente después (de Maduro)”, concluyó Trump.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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