Fuente: Esteban De Loyola/esteban_de_loyola@elconfidencialdigital.com
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) ha publicado un video que muestra varios ataques con drones dirigidos a aeronaves rusas en distintas bases aéreas situadas en Crimea, territorio bajo dominio ruso desde 2014. Este contenido, protagonizado por la unidad de operaciones especiales “Alpha Group”, refleja la evolución del conflicto ucraniano hacia una guerra no convencional basada en vehículos aéreos no tripulados (UAS).
Estos asaltos, parte de una campaña continua iniciada en 2025, se distinguen por su alcance y precisión, desafiando la supuesta protección que las fuerzas rusas otorgaban a sus activos en la retaguardia. La implementación de esta táctica implica un cambio significativo en la manera de proyectar poder y resguardar infraestructuras militares cruciales en los escenarios bélicos actuales.
Detalle de las aeronaves atacadas y su contexto operativo
Composición y valoración del daño
Entre los aviones más afectados figura un An-26 aparentemente destruido, así como un Su-24 con daños evidentes en la parte trasera. Aunque la antigüedad de ciertos modelos dificulta la estimación económica precisa, el conjunto de objetivos incluye aeronaves de alta capacidad junto con helicópteros de transporte y ataque, que constituyen el núcleo operativo ruso.
Implicaciones tácticas y defensivas
La divulgación de estos ataques ha llevado a las fuerzas rusas a fortalecer la seguridad física de sus bases mediante la construcción de refugios blindados y otras medidas para reducir su vulnerabilidad frente a drones y ataques indirectos. Esta reacción refleja una rápida adaptación en la guerra aérea dentro del contexto ucraniano.
Campañas ucranianas y la modernización del conflicto con drones
Operaciones destacadas y capacidades incrementadas
El video difundido forma parte de una serie de ataques que incluyen la Operación Spiderweb realizada en junio de 2025, cuando se lanzaron masivamente 117 drones contra cuatro aeródromos rusos, centrándose en la flota de bombarderos estratégicos de Moscú. Este despliegue fue tema relevante en negociaciones diplomáticas de alto nivel, demostrando su impacto estratégico.
* Destrucción de sistemas antiaéreos rusos valorados en 4.000 millones de dólares, incluyendo S-300, S-350 y S-400
Objetivos industriales y logística
Además, gracias a la cooperación entre el SBU y la Armada ucraniana, se lograron alcanzar instalaciones rusas dedicadas a la producción de drones, como la fábrica Atlant Aero en Taganrog, encargada de fabricar las municiones Molniya. El daño causado a esta planta representa un golpe directo a la capacidad rusa para reponer y mantener su flota de UAS.
Perspectivas estratégicas y evolución del uso de drones
El uso de drones kamikaze como el BM-35, que dispone de conectividad satelital vía Starlink, revela una creciente sofisticación en los sistemas aéreos no tripulados rusos; sin embargo, presenta limitaciones evidentes al confundir blancos reales con señuelos, hecho que ocurrió durante el ataque al supuesto F-16 ucraniano en Kirovohrad.
La recopilación presentada por el SBU subraya que los ataques con drones contra la aviación rusa constituyen una prioridad estratégica constante, con expectativas de intensificación durante los próximos meses. Esta situación obliga a Rusia a modificar su doctrina defensiva mientras Ucrania acelera su capacidad para ejecutar ataques a larga distancia usando sistemas no tripulados y misiles de crucero.
La realidad es que el conflicto en Ucrania continúa mostrando cómo la integración de drones está transformando el ámbito aéreo, combinando inteligencia, precisión y alcance en una batalla que va más allá del combate tradicional.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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