Fuente: Diario La Tribuna
“¡Semáforo descontrolado! -comentario de un integrante fundador del colectivo- Ejemplos claros con esos personajes que mencionaste. Editorial muy ilustrativo; dan ganas de enviarlo a Pedro Sánchez, Lula, Petro, Claudia, entre otros”.
La amiga experta: Nuevamente gracias. Buenos días, presidente. Me recordó una de las sentencias más emblemáticas de la Corte Penal Internacional: “El caso Pinochet”.
El expresidente del Colegio de Abogados: “Es cierto, presidente, cuando en una autocracia el poder se ejerce sin límites se corrompe por completo”. “Existen numerosos ejemplos de dictadores que han violado derechos y garantías, y luego los citan intentando protegerse con aquello que destruyeron: qué ironía tan grande”.
“Mensaje excelente -opina un líder empresarial- en Honduras se indignan con la “no intervención extranjera” pero actúan con astucias que perjudican a los pueblos originarios y ciudades: y sobre eso no se dice nada”.
“Editorial muy bueno, ojalá llegue a quienes siempre quieren verlo sumergido en el barro”.
Un lector atento de foros sociales: “¿Y esto no habrá dado luz verde a China con Taiwán y a Rusia con Ucrania?”.
El abogado constitucionalista: “Muy buen editorial hoy, que refleja claramente la verdadera naturaleza del derecho internacional público”. “Eso mismo se estudiaba en la universidad, que es un derecho utópico que solo funciona para países pequeños”.
“Es extremadamente difícil sancionar a una potencia o país grande porque uno de los requisitos para un juicio en tribunal internacional es que ese país acepte la jurisdicción, lo cual es casi imposible para potencias”.
“En cambio, someter a países pequeños a esa jurisdicción permite imponerles todas las sanciones propias del derecho internacional”.
“Estoy convencido de que es un derecho imperfecto y su aplicación suele ser utópica”.
La amiga abogada: “Me encantó el diálogo final entre Winston y el Sisimite. Allí se resume la esencia de lo dicho, especialmente esa parte sobre lo que les espera a quienes hoy aplican la ley a su manera”.
Como decía mi abuela: “la vara con que mides y una cuarta más”, queriendo decir que la forma en que juzgas o tratas a otros será igual a cómo te juzgarán o tratarán a ti, con la advertencia de que podría ser peor o más dura para ti.
Aludiendo al siguiente diálogo final: (Entonces -interviene el Sisimite- ¿es justo apelar al derecho internacional habiendo pisoteado arbitrariamente el derecho interno? -Mirá -responde irónico Winston- es que “el derecho internacional es sagrado… mientras no moleste”. Además, ya deberías conocer lo dicho por George Orwell en su novela “La Rebelión en la Granja”: “Todos somos iguales, pero algunos más que otros”. En el relato la consigna es como “todos los animales son iguales”, pero los cerdos -al tomar el poder- la modifican para justificar privilegios y mantener su dominio). Y respecto a lo otro: “El derecho internacional es como un semáforo de madrugada: todos saben que existe, pero solo unos pocos se detienen”).
(¿Sabías -pregunta el Sisimite- que esa frase es bíblica? -Por supuesto -responde Winston- una advertencia contra la hipocresía y un llamado a la humildad: “Con la vara que midas, serás medido” (Mateo 7:2 y Lucas 6:38), es decir, la manera en que juzgamos y tratamos a otros será la misma con la que Dios (o la vida) nos juzgará y tratará a nosotros).
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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