Fuente: Xataka Home
Cómo eliminar los malos olores de tu lavadora: la importancia del filtro de drenaje
Seguramente en alguna ocasión has notado un olor desagradable proveniente de tu lavadora. Ya hemos destacado la relevancia de mantener limpio el tambor y las gomas, pero si tras revisar estas partes el mal olor persiste, es momento de investigar en un lugar menos visible.
Aunque parezca que una lavadora de carga frontal no oculta secretos, existe un componente crucial para su correcto funcionamiento que suele pasar desapercibido: el filtro de drenaje. Este es el elemento que debes inspeccionar si detectas olores desagradables, y aquí te explicamos dónde encontrarlo y cómo limpiarlo.
Cuando tu lavadora, especialmente las de carga frontal, comienza a oler mal, el origen suele estar más allá de las gomas o la falta de limpieza del tambor; se trata de un pequeño descuidado: el filtro de drenaje.
Puede parecer insignificante, pero esta parte oculta detrás de una pequeña tapa (generalmente ubicada en la parte inferior frontal) es esencial para el buen desempeño del electrodoméstico.
En esta sección se acumulan restos como cal, detergente, pelusas y suciedad generada durante los ciclos de lavado. Debido a que es un espacio cerrado y húmedo, con el tiempo se convierte en el ambiente perfecto para la formación de moho y olores desagradables.
Para encontrar esta pieza, busca una pequeña tapa en la parte frontal inferior. Detrás se sitúa el filtro encargado de retener objetos que no deberían ir al desagüe (monedas, clips, pelos de mascota). Cuando estos quedan atrapados junto con residuos orgánicos, producen ese característico olor a humedad o a “podrido”.
El filtro tiene la función de drenar el agua residual tras finalizar un ciclo. Mantenerlo limpio es vital para el funcionamiento correcto de cualquier lavadora, sea de carga frontal o superior. Se recomienda limpiar este filtro cada tres o cuatro meses, aunque la frecuencia dependerá del número de lavados realizados en casa. A continuación, te explicamos cómo hacerlo fácil y rápidamente:
Primero, asegúrate de desconectar la lavadora de la corriente eléctrica antes de manipular cualquier parte. Luego localiza la pequeña puerta que da acceso al filtro; normalmente está en una esquina baja del frontal.
Coloca debajo una toalla o trapo viejo justo donde se abre esta puerta, ya que es habitual que salga agua retenida. Usa un material absorbente por si sale más líquido del esperado.
Desenrosca y extrae el tapón del filtro. En el interior verás unas aspas pequeñas pertenecientes a la bomba del agua. Verifica que giran libremente y comprueba que no haya objetos atrapados (monedas, horquillas, botones) ni acumulación excesiva de pelusas. Si encuentras suciedad, elimínala cuidadosamente con un paño o cepillo.
Lleva el filtro retirado al fregadero o lavabo y límpialo bien con agua caliente. Puedes ayudarte con un cepillo dental viejo o uno similar para eliminar residuos difíciles que solo con agua no saldrían.
Una vez limpio, vuelve a colocar el filtro asegurándote de cerrarlo correctamente para evitar filtraciones.
En las lavadoras de carga superior, el procedimiento es parecido aunque la ubicación del filtro puede variar. En algunos modelos está también en la parte frontal baja; en otros casos se encuentra dentro mismo del tambor.
Si este es tu caso, busca una pequeña tapa o compartimento en las paredes interiores del tambor. Ábrela, retira la pieza y límpiala igual que antes (con agua caliente y cepillo o incluso con agua a presión). Tras secarla bien, vuelve a instalarla y cierra la tapa.
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Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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