Fuente: Confirmado.net
Hamburgo, 16 feb (dpa) – Shaquille O’Neal, el exastro del básquet, las utiliza, al igual que el cantante Justin Bieber, y muy pronto millones en todo el mundo podrían llevar zapatillas fabricadas con impresoras 3D de la firma alemana Zellerfeld.
Impulsando esta ambición está Cornelius Schmitt, un emprendedor de 30 años que avanza con determinación para transformar su sueño en un fenómeno global.
Desde un pueblo pequeño alemán hacia el mundo
El ingeniero industrial siempre ha sentido una especial atracción por las zapatillas llamativas. De esa afición surgió, en su habitación de estudiante en Clausthal-Zellerfeld, una localidad en el centro-norte de Alemania, un modesto proyecto que hoy se ha convertido en una empresa millonaria respaldada por estrellas internacionales, diseñadores y marcas de calzado.
Con poco más de 20 años construyó sus primeras impresoras y creó el software necesario. “Era simplemente un proyecto universitario. Me encantan los zapatos”, rememora. Ya en ese momento observaba cómo muchos diseñadores en redes sociales proponían modelos mucho más atrevidos que las grandes marcas.
Así decidió contactarlos directamente. Les propuso un acuerdo sencillo: ellos aportaban el diseño, él lo imprimía sin costo y a cambio podía comercializarlos también. “Y así comenzó todo”, relata Schmitt sobre los inicios.
La idea se expandió rápidamente. Un diseñador recomendó a otro y la demanda creció al punto de desbordarlo. Desde entonces, quienes usan la plataforma de Zellerfeld para imprimir sus zapatillas pagan por el servicio pero no ceden los derechos de licencia. Según la empresa, las ganancias se dividen en una proporción 60:40 favoreciendo a los diseñadores. “Hoy nos contactan las principales marcas de calzado del mundo”, comenta.
Un archivo con más de mil modelos
El catálogo sigue aumentando: desde diseños llamativos y voluminosos hasta opciones delicadas o totalmente clásicas. Los amantes del calzado pueden elegir actualmente entre más de mil propuestas creadas por diseñadoras y diseñadores de diversas partes del planeta. Incluso es posible crear modelos personalizados.
Las celebridades también se sumaron a esta tendencia. Figuras como Shaquille O’Neal ya usan zapatillas de sus diseñadores favoritos fabricadas por Zellerfeld. El exbasquetbolista encargó alrededor de 30 pares en talla 60.
“Fue una locura cuando Justin Bieber usó nuestros zapatos. También el rapero Drake y el músico will.i.am quisieron tener los suyos”, aseguran desde la compañía. La demanda es enorme, el interés por parte de los inversores crece y Zellerfeld acelera su expansión.
En su planta de Hamburgo planean instalar hasta 2.000 impresoras 3D antes de finalizar 2026. Actualmente operan poco más de 200 unidades. En Austin, Estados Unidos, ya funcionan cientos de equipos de la empresa.
Cada máquina es una estructura negra del tamaño humano. Detrás de un panel de vidrio, en un proceso que dura entre 12 y 24 horas, un fino filamento plástico se transforma en un par de zapatillas. Los pedidos personalizados se adaptan con precisión al pie del cliente. El material, llamado “Zellerfoam”, es completamente reciclable y está patentado, al igual que la tecnología de impresión creada por la firma alemana.
Mientras que en la industria tradicional el trayecto desde la idea hasta la tienda puede tomar hasta 24 meses, aquí ese tiempo se reduce a apenas un día. Zapatos formales, deportivos, sandalias o botas: es el software quien determina lo que sale de la impresora. Este modelo disminuye tiempos y costos.
Schmitt aspira a reducir el costo de producción a entre 10 y 20 euros (12 y 24 dólares) por par. “De repente, cualquiera puede crear un zapato. Esa es la energía que buscamos aportar a la industria”, sostiene. Para 2026 proyecta fabricar cerca de un millón de pares.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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