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Contaminación por hollín en el Ártico: un desafío climático entre conflictos geopolíticos

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Esto genera un ciclo sin fin de aumento del calentamiento", advirtió Sian Prior, asesora principal de la Clean Arctic Alliance.

Fuente: Cadena 3 Argentina

AUMENTO DEL TRÁFICO MARÍTIMO EN EL ÁRTICO Y SU IMPACTO AMBIENTAL

REIKIAVIK, Islandia — El rápido deshielo del hielo marino en el océano Ártico, consecuencia del calentamiento global, ha provocado un notable incremento en la circulación de barcos por rutas que antes resultaban inaccesibles. Este fenómeno ha atraído atención a nivel mundial, especialmente tras las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump sobre la posible adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos.

No obstante, este crecimiento en la navegación marítima acarrea un importante perjuicio ambiental: el carbono negro o hollín que liberan las embarcaciones contribuye a acelerar el derretimiento del hielo. En una reciente sesión de reguladores internacionales del transporte marítimo, varios países solicitaron que las naves empleen combustibles más limpios para disminuir la contaminación en la región ártica.

El hollín que se deposita en los glaciares y el hielo reduce su reflectividad solar, lo que hace que absorban mayor cantidad de calor y convierte al Ártico en una de las zonas del planeta con mayor velocidad de calentamiento. Esta fusión también puede modificar patrones climáticos a nivel global.

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“Esto genera un ciclo sin fin de aumento del calentamiento”, advirtió Sian Prior, asesora principal de la Clean Arctic Alliance. “Es imprescindible regular las emisiones, especialmente el hollín, que hoy no cuenta con control alguno en el Ártico”.

En diciembre pasado, Francia, Alemania, las Islas Salomón y Dinamarca propusieron ante la Organización Marítima Internacional (OMI) que se exija a los buques que navegan por aguas árticas utilizar “combustibles polares”, menos contaminantes. La iniciativa incluye mecanismos para verificar el cumplimiento y aplicaría a todos los barcos que circulen al norte del paralelo 60. Se prevé que esta semana sea presentada al Comité de Prevención y Respuesta a la Contaminación de la OMI.

La prohibición del uso de un tipo específico de fuelóleo residual conocido como fuelóleo pesado, vigente desde 2024, ha tenido hasta ahora un efecto limitado debido a vacíos legales.

El esfuerzo por disminuir el hollín —que tiene un efecto en el calentamiento global 1.600 veces superior al dióxido de carbono en un lapso de 20 años— ocurre en medio de conflictos de intereses tanto internacionales como entre los países ribereños del Ártico.

Las declaraciones de Trump sobre la necesidad de “poseer” Groenlandia han generado dudas respecto a la soberanía de esa isla y al futuro de la OTAN, mientras las preocupaciones ambientales en el Ártico han quedado en segundo plano. Trump ha tildado al cambio climático como “un engaño” y se ha opuesto a políticas globales para combatirlo. El año pasado se esperaba que la OMI aprobara nuevas normas para imponer tasas de carbono al transporte marítimo, pero Trump intervino presionando para que las naciones votaran en contra.

Aunque Islandia es pionera en tecnologías ecológicas, activistas han criticado que el país ha avanzado poco en controlar la contaminación marítima debido a la influencia significativa de su industria pesquera. Arni Finnsson, presidente de la Asociación Islandesa para la Conservación de la Naturaleza, manifestó: “La industria está contenta con las ganancias, inconforme con los impuestos y no participa en temas relacionados con el clima ni la biodiversidad”.

Entre 2013 y 2023, el tránsito marítimo en el Ártico creció un 37%, mientras que la distancia total recorrida por los barcos aumentó en un 111%. Las emisiones de hollín también subieron, alcanzando las 3.310 toneladas en 2024. Organizaciones ambientalistas consideran que regular el combustible utilizado por los buques es la única forma eficaz para reducir la contaminación, ya que limitar el tráfico parece inviable dado el atractivo económico ligado a la pesca y explotación de recursos.

La llamada “ruta marítima del Norte” es navegable solo durante algunos meses al año, lo que ha llevado a ciertas compañías a comprometerse a no transitar por el Ártico. Søren Toft, director general de Mediterranean Shipping Company, afirmó: “No utilizamos ni utilizaremos la ruta marítima del Norte”.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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