Fuente: Alfonso Hernandez/alfonso_hernandez@efe.com
Berlín (EFE).- Según informó este martes el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), el programa de observación terrestre de la Unión Europea (UE), el pasado enero fue el quinto más cálido a nivel mundial desde que existen registros, con marcadas diferencias térmicas entre los hemisferios norte y sur.
Durante enero se alcanzó una temperatura media superficial del aire de 12,95 °C, lo que representa 0,51 °C por encima del promedio de enero entre 1991 y 2020, y 1,47 °C más alta que la media estimada para el período preindustrial 1850-1900, según el último informe del organismo con sede en Bonn (Alemania).
En términos generales, enero estuvo solo 0,28 °C por debajo del enero más cálido registrado hasta ahora, correspondiente a 2025.
En la segunda mitad del mes se observaron condiciones de frío intenso en amplias áreas del hemisferio norte, incluyendo América del Norte, Europa y Siberia, debido principalmente a una corriente en chorro polar más sinuosa de lo habitual que permitió la llegada de aire ártico muy frío a latitudes medias.
Este fenómeno provocó que Europa experimentara su enero más frío desde 2010, con una temperatura media de -2,34 °C, es decir, 1,63 °C inferior al promedio de enero entre 1991 y 2020.
Se detectaron condiciones frías generalizadas en Fennoscandia, los Estados bálticos, Europa oriental, Siberia y el centro y este de Estados Unidos.
Pese a estos episodios helados, gran parte del planeta registró temperaturas mensuales superiores a la media en enero, destacando extensas zonas del Ártico y el oeste de América del Norte.
Además, enero resultó ser más húmedo que lo habitual en gran parte de Europa occidental, meridional y oriental.
Las lluvias intensas provocaron inundaciones y daños relacionados en múltiples regiones como la península ibérica, Italia, los Balcanes occidentales, Irlanda y el Reino Unido.
Por otro lado, condiciones más secas que las normales afectaron a una extensa área de Europa central que se extendió hacia el noreste a través de los Estados bálticos hasta Finlandia y partes del oeste ruso, así como en Escandinavia e Islandia.
Las mayores anomalías térmicas positivas se registraron en el Ártico, particularmente en gran parte del archipiélago ártico canadiense, la bahía de Baffin, Groenlandia y el extremo oriental ruso.
Asimismo, temperaturas por encima del promedio se observaron en el sur de América del Sur, el norte de África, Asia central y prácticamente toda Australia y la Antártida.
En el hemisferio sur se vivieron récords de calor que impulsaron condiciones extremas como incendios forestales que aumentaron notablemente durante la segunda mitad de enero, según destacó el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS).
Entre estos siniestros figuraron incendios severos que causaron muertes en Australia, Chile y la Patagonia.
Por su parte, las fuertes precipitaciones registradas al final del mes en el sur de África provocaron graves inundaciones especialmente en Mozambique, causando un impacto devastador sobre vidas humanas y medios de subsistencia.
Samantha Burgess, responsable estratégica para el clima del C3S, destacó que enero “fue un recordatorio contundente de que el sistema climático puede generar simultáneamente tiempo muy frío en una zona y calor extremo en otra”.
Añadió que “mientras las actividades humanas siguen impulsando el calentamiento a largo plazo, estos eventos recientes evidencian la importancia crucial de fortalecer la resiliencia y promover la adaptación ante fenómenos extremos para preparar a la sociedad frente a un mayor riesgo climático futuro”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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