Fuente: Arturo RodrÃguez GarcÃa/arturo_rodraguez_garcaa@proceso.com.mx
Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la organización criminal que ha desplazado a grupos tradicionales en diversas regiones desde su creación hace casi veinte años, estaba por cumplir 60 años y era considerado el capo más buscado y escurridizo por las autoridades.
Tras las capturas de Joaquín “El Chapo” Guzmán (2016), Rafael Caro Quintero (2022) e Ismael “El Mayo” Zambada (2024), Oseguera Cervantes se convirtió en el objetivo principal para las autoridades mexicanas y estadounidenses. Incluso la Administración para el Control de Drogas (DEA) ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información que llevara a su arresto.
Su abatimiento se habría registrado en un operativo en Tapalpa, ubicado en la Sierra Madre Occidental a unos 160 kilómetros de Guadalajara, Jalisco. Esto desató una serie de atrincheramientos, incendios y bloqueos en carreteras no solo en Jalisco, sino también en Michoacán, Guanajuato, Colima y otros estados donde el grupo criminal tiene presencia.
La noticia inundó las redes sociales con numerosos hashtags relacionados debido a la relevancia del capo, posiblemente el más reconocido actualmente por su constante aparición en la narcocultura, especialmente en los corridos. Además, el CJNG ha utilizado videos, narcomantas y ejecuciones grabadas con mensajes de sujetos encapuchados; exhibiciones de vehículos armados y modificados artesanalmente; y acciones violentas que han humillado en varias ocasiones a las Fuerzas Armadas mexicanas.
A pesar de la notoriedad del personaje y su organización criminal, más allá de la información oficial sobre sus delitos, Nemesio Oseguera mantenía un perfil bastante reservado: prácticamente no existen fotografías actuales de él; solo se cuentan con imágenes de los años 80 y quizás los 90.
En muchos aspectos, sigue siendo un misterio. Ni siquiera se ha confirmado con certeza su nombre completo, pues entre las leyendas que circulan se dice que su nombre real es Rubén y que Nemesio lo adoptó en honor a un padrino, dando origen al apodo “El Mencho”.
Se sabe que “El Mencho” nació el 17 de julio de 1966 en Naranjo de Chila, una pequeña comunidad rural en Tierra Caliente, dentro del municipio de Aguililla. Según la información disponible, estudió hasta quinto grado de primaria y desde niño se dedicó a labores agrícolas como la cosecha de aguacate.
Durante los años 80 se presume que emigró a California, Estados Unidos. Esta migración habría provocado que usara múltiples alias para confundir a autoridades migratorias y policiales; entre ellos Rubén Acerguera, Lorenzo Mendoza o alteraciones en su segundo apellido Cervantes cambiándolo por Ramos.
Antes de alcanzar fama y recibir el apodo popularizado por los corridos como “El señor de los gallos”, por su supuesta afición a las peleas de gallos, un joven Nemesio Oseguera fue señalada en Estados Unidos por diversas actividades ilícitas.
A los 19 años, en 1986, fue acusado de robo en San Francisco con un arma cargada. En 1989 volvió a ser detenido por venta de drogas. Durante esos años entró y salió varias veces del país según los reportes de la DEA. Para 1992 ya sumaba una tercera detención por cargos federales relacionados con drogas en Sacramento, California.
La figura clave en su historia criminal fue su cuñado Abigael González Valencia, quien lo habría introducido al narcomenudeo y otras actividades ilegales en San Francisco. Apodado “El Cuini”, González Valencia fue fundamental para conectar con la familia Valencia que dominaba la producción y tráfico de drogas en Michoacán durante los años 90 hasta que apareció La Familia Michoacana.
Los reportes oficiales establecen que Los Valencia, incluyendo a “El Cuini” y “El Mencho”, fueron replegados hacia Jalisco donde consolidaron alianzas comerciales con el Cártel de Sinaloa liderado por Ignacio Coronel. Sin embargo, tras la muerte de “Nacho” Coronel alrededor de 2010 y las fracturas internas del Cártel del Milenio, ambos michoacanos lograron formar su propia organización: el CJNG.
González Valencia y “El Mencho” escalaron rápidamente posiciones dentro del mundo del narcotráfico convirtiéndose en figuras relevantes con operaciones financieras gestionadas por “Los Cuinis”, mientras que otros michoacanos vinculados a Los Caballeros Templarios dieron origen al brazo armado conocido como “Los Viagras”.
En pocos años estos dos hombres con escasa educación formal terminaron al frente de una red criminal transnacional involucrada en el tráfico multimillonario de drogas y lavado de dinero.
La relación entre ambos fue tan estrecha que hasta la detención de González Valencia en 2015 existía una percepción generalizada dentro del ámbito seguridad sobre quién era el verdadero líder del grupo criminal, aunque Oseguera Cervantes fuera más visible públicamente. De esto surgió la idea errónea de que la Familia Valencia era el poder detrás del “Mencho”.
Durante años el CJNG protagonizó enfrentamientos que dejaron mal paradas a las Fuerzas Armadas mexicanas. No obstante, durante 16 años su influencia siguió creciendo sin que se lograra capturar a Nemesio Oseguera hasta este 22 febrero cuando un operativo coordinado logró abatirlo.
Para 2015 la detención de González Valencia y los cargos presentados contra ambos en Estados Unidos aumentaron la presión internacional para combatir esta organización criminal con presencia global.
Desde 2016 Estados Unidos solicitó la extradición de González Valencia pero su defensa legal logró evitarla hasta agosto de 2025 cuando el gobierno mexicano bajo Claudia Sheinbaum accedió a entregarlo como parte del acuerdo tras presiones arancelarias estadounidenses.
Los esfuerzos para capturar a “El Mencho” se intensificaron ante episodios violentos graves en Jalisco y Michoacán; sin embargo, parecía contar con una red eficiente para impedir su captura lo que lo convirtió en uno de los capos más esquivos hasta hoy cuando un operativo militar mexicano condujo a su abatimiento.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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