Cuando se atraviesa por una crisis de ilegitimidad, toda acción que lleve a radicalizar aún más la disidencia es un error fatal de inteligencia.
Una crisis de ilegitimidad implica que el poder ya no es aceptado como justo, válido o representativo por una parte significativa de la sociedad y es este el punto exacto donde la disidencia debe ser percibida como termómetro, no como amenaza primaria.
Las acciones que empujan a la disidencia hacia posiciones más extremas (represión desproporcionada, exclusión política, criminalización generalizada) no la neutralizan: la legitiman, la cohesionan y la hacen más resistente.
El boomerang:
Pérdida de aliados y legitimación del adversario; cada acción mal calculada no produce un colapso inmediato, pero sí una erosión constante del respaldo social. El error radica en creer que, mientras no haya una reacción masiva, el control se mantiene intacto.
Los Asintomáticos:
Sectores sociales que no apoyan activamente la disidencia, tampoco al poder. Silenciosos, pragmáticos, observan y evalúan. Hasta que el poder los empuja indirectamente, es ahí cuando comienzan a conspirar. No por convicción, sino por acumulación de agravios.
Cada acto que conduce a una mayor radicalización de la disidencia va reduciendo el espacio intermedio. Los moderados se ven forzados a elegir y al hacerlo, el centro político se vacía. La radicalización deja de ser un fenómeno marginal y pasa a convertirse en una dinámica general, este error fatal de inteligencia consiste en no comprender ese punto de inflexión. La radicalización no aparece de repente: se construye a partir de pequeñas decisiones que, aisladas, parecen irrelevantes, pero que en conjunto alteran el equilibrio social.
Un error de inteligencia emocionalmente es no entender en contexto geopolítico que vive la región donde muchas agencias tiene su ojo puesto en el caribe y sobretodo en República Dominicana, algunos incontrolables en paralelismo con los incontrolables de los tiempos de Balaguer no lo entendieron y cayeron en una trampa, que expuso al gobierno al ojo que todo lo ve, y es que cuando los indicios y la coincidencia no tienen categoría de suerte sino de coordinación opaca, es como un camafeos en el Vaticano, que motiva algunas agencias filtrar teorías para ver reacciones, y estas no se hicieron esperar. Cuando en medio de denuncias de redes de financiamiento de Hezbollah en República Dominicana, el gobierno conspiró y entonces quedó claro, pero aunque todo era confuso la señal fue evidente, en el país habían sectores peligrosos dispuestos desafiar las leyes de Estados Unidos para callar estas denuncias, esto justificaría la presencia de la CIA en San Isidro, el us army y Leah Campos en punto estratégicos.
Hoy EEUU enfrenta amenazas existenciales como cuando la guerra fría, la incursión de Iran, Rusia y Hezbollah en Latino America amenaza la hegemonía estadounidense en la región.
Lo que nos lleva ha advertir, que si el gobierno Dominicano no da muestras firme de estar del lado de EEUU, lo que le espera es el caos; Rusia, China e iran no tienen límites.
¡Ningún país bajo el yugo de ellos está mejor que República Dominicana.!
¡El mayor peligro para EEUU hoy es perder el control de República Dominicana, no es Venezuela.!
¡La región no soporta otro país como Cuba, Venezuela, Haití, Nicaragua y Colombia.!
Si un primer presidente de origen libanés convierte un país como República Dominicana una país democrático en arma estratégica de Hezbollah, iran, Rusia y China, tarde o temprano va tener que responder ante los tribunales.
El error de Danilo Medina fue china…
Después no digan que kapulett no se lo advirtió.








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