Fuente: Boston Herald
NUEVA YORK (AP) — Para captar el verdadero significado de la histórica presentación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl el domingo por la noche, empecemos por su conclusión.
“Dios bendiga a América”, fueron las primeras y escasas palabras en inglés que pronunció el artista hispanohablante, seguido de una lista de países de las Américas, entre ellos Estados Unidos y Canadá. Detrás suyo, una pantalla mostraba: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, aludiendo directamente a su discurso en los Premios Grammy de 2026, donde el astro puertorriqueño obtuvo el galardón principal.
Parecía recordar a su audiencia global, incluidos los espectadores estadounidenses, que América se compone de varios países en el hemisferio occidental.
Este gesto fue especialmente conmovedor para un artista cuya actuación estuvo rodeada de polémica desde su anuncio, siendo catalogada como antiestadounidense por sus críticos, a pesar de que los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses. Más recientemente, el presidente Donald Trump calificó su presentación como “una afrenta a la grandeza de América”.
En los instantes finales del show, Bad Bunny estuvo acompañado por una multitud que agitaba banderas de diferentes países americanos y también “territorios pertenecientes a otras naciones como Bonaire o las Islas Vírgenes estadounidenses”, señaló Petra Rivera-Rideau, profesora asociada de estudios americanos en Wellesley College y coautora del libro “P FKN R: How Bad Bunny Became the Global Voice of Puerto Rican Resistance” (P FKN R: Cómo Bad Bunny se convirtió en la voz global de la resistencia puertorriqueña).
Lo rodeaban músicos de plena, género puertorriqueño vinculado con la comunidad y la protesta, mientras sostenía un balón con la frase: “Juntos, somos América”.
“Esta es una declaración profunda sobre la pertenencia latina e inmigrante en Estados Unidos”, explicó Rivera-Rideau. “Bad Bunny es claramente consciente de las reacciones adversas hacia este espectáculo. Muchas se basan en la idea errónea de que al cantar en español excluye a la gente. Pero lo que vimos anoche fue todo lo contrario: una invitación a su mundo y un argumento firme de que los inmigrantes y latinos forman parte del tejido estadounidense tanto como cualquier otro”.
Al mismo tiempo, defendió una visión más amplia y hemisférica del concepto “América”.
“Busca replantear América como un espacio que abarca todo el continente”, indicó Reanna Cruz, crítica musical y productora senior del podcast Switched on Pop de Vox Media. “La conclusión principal que saco es el énfasis en la comunidad… Cuando enfrentamos dificultades, lo que queda es comunidad y alegría; acceder a eso implica no excluir a nadie sin importar su país. Replantear América como algo que engloba media esfera es algo realmente radical”.
Esa idea tiene antecedentes históricos. “Desde Rubén Lárez hasta Los Tigres del Norte han compuesto canciones que promueven esta idea de unión entre todas las Américas… una América que funciona como unidad cohesionada”, afirmó Rivera-Rideau. “En esencia, es una afirmación de que latinos, latinoamericanos, caribeños e inmigrantes pertenecen y son tan americanos como cualquier otro”.
“Está presentando una definición muy amplia de lo que significa ser americano”, agregó Christopher Campo-Bowen, profesor asistente de musicología en Virginia Tech. “Dentro de esto incluye la idea de soberanía puertorriqueña.
“Muestra todo lo que hace único a Puerto Rico como cultura y actor autónomo dentro del hemisferio; lo presenta todo junto mientras transmite un mensaje unificador: ‘Todos somos americanos’”, añadió. “Nos invita a reconocer esa singularidad sin permitir que se convierta en fuente de enemistad u odio”.
Los puertorriqueños son estadounidenses en varios sentidos explorados durante el espectáculo: poseen ciudadanía estadounidense y Puerto Rico está ubicado en las Américas. Sin embargo, la situación es compleja: desde 1917 todos los puertorriqueños tienen ciudadanía estadounidense sin importar dónde nazcan. Pero quienes residen en la isla tienen derechos limitados; no pueden votar para presidente ni tienen representación congresional y pueden ser llamados al servicio militar.
“En esencia, Puerto Rico es un territorio”, expresó Rivera-Rideau, señalando que Bad Bunny abordó esta realidad al ondear una bandera puertorriqueña con un triángulo azul claro, color replicado en el vestido de Lady Gaga.
“Esa bandera se considera la versión original; cuando Estados Unidos tomó control en 1898 cambió el azul para asemejarse al color estadounidense. Por eso ese azul claro se asocia con la independencia puertorriqueña”, explicó. “Así vimos cómo comenta sobre esa relación colonial pero simultáneamente exige reconocimiento pleno como latinoamericano y americano continental. Ambas cosas convergen en ese medio tiempo”.
Esto también se refleja en la música puertorriqueña y naturalmente en Bad Bunny. Un ejemplo es la salsa, género “que representa el estatus único de Puerto Rico respecto al continente estadounidense porque surgió gracias a esa relación”, destacó Campo-Bowen. Recordó que entre finales de los 40 y principios de los 50 muchos puertorriqueños migraron a Nueva York debido a grandes cambios en la isla. “Formaron comunidades allí junto con otros latinoamericanos; esa mezcla dio origen a la salsa”.
“La salsa carga con una historia larga de colonialismo y sus conflictos; pero aun así Puerto Rico desarrolló esta cultura única con signos musicales propios que Bad Bunny celebra con orgullo”, agregó.
El “Dios bendiga a América” pronunciado por Bad Bunny contrasta con ciertos mensajes conservadores sobre identidad americana. Por ejemplo, hubo un show alternativo durante el medio tiempo organizado por Turning Point USA y encabezado por Kid Rock llamado “el show totalmente americano”.
“Bad Bunny invierte esa narrativa diciendo: ‘No solo Dios bendiga a América sino a todas estas naciones latinoamericanas, caribeñas, Estados Unidos y Canadá’; todos formamos parte”, indicó Vanessa Díaz, profesora asociada en estudios chicanos y latinos en Loyola Marymount University y coautora del libro “P FKN R”.
“Fue un llamado a unidad pero también a reclamar el lugar legítimo de los latinos aquí”, comentó especialmente en un contexto político tenso por las políticas migratorias implementadas bajo Trump: ampliación significativa en deportaciones, audiencias migratorias convertidas en trampas legales para migrantes, prolongación detenciones e incremento en oposición a estas medidas ejecutivas.
Para ella, la presentación fue “profundamente política”, similar cuando dijo “ICE fuera” en los Grammy 2026 aunque aquí transmitió alegría y unidad.
“Fue increíblemente imaginativa y educativa pero también nos hizo divertirnos, bailar y emocionarnos”, valoró Díaz sobre el espectáculo. “Bad Bunny mostró lo mejor de sí destacando su tierra natal e historia pero dando espacio para que otros se reflejen en cultura e historia puertorriqueña”.
“La alegría es resistencia y bailar es resistencia”, concluyó Cruz. “Para nuestra comunidad latina quedó claro cuán político fue este espectáculo”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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