Fuente: Listin diario
Influencers de bienestar alertan sobre síntomas asociados al exceso crónico de cortisol: despertarse a las 3 a.m., rostro inflamado y acumulación de grasa en el abdomen.
En Internet, el cortisol, conocido como la hormona del estrés, es un tema recurrente.
Los influencers de bienestar señalan varios signos vinculados a niveles elevados crónicos de cortisol, como levantarse a las 3 de la mañana, hinchazón facial y acumulación de grasa abdominal. Muchos proponen dietas y rutinas de ejercicios que supuestamente ayudan a controlar estos niveles.
Sin embargo, ¿es realmente necesario seguir suplementos y recomendaciones de influencers para manejar el cortisol? Según los médicos, esto es poco probable.
No se debe considerar esta hormona como un enemigo automáticamente, advierten. Y si sospechas alguna irregularidad, lo mejor es consultar con un profesional.
Aquí te explicamos lo esencial que necesitas saber.
El cortisol es una hormona indispensable para la supervivencia. Se produce en las glándulas suprarrenales, situadas sobre los riñones, y forma parte del grupo de hormonas que actúan durante situaciones estresantes. Influye en procesos como la inflamación, el sistema inmunológico, el metabolismo, la presión arterial y muchas otras funciones del organismo.
Esta hormona está íntimamente conectada con el cuerpo y su entorno. Varía a lo largo del día: aumenta al despertar por la mañana y disminuye al anochecer antes de dormir. También se eleva cuando existe enfermedad u otros episodios estresantes, según los especialistas.
“Nuestros niveles de cortisol se regulan constantemente”, explicó el Dr. Roberto Salvatori, endocrinólogo de la Universidad Johns Hopkins. “Es extremadamente sensible”.
Es raro que una persona presente un trastorno exclusivamente causado por el cortisol. Cuando los niveles son persistentemente bajos, el diagnóstico suele ser insuficiencia suprarrenal. Dentro de esta categoría se encuentra la enfermedad de Addison, un trastorno autoinmune donde el sistema inmunitario ataca estas glándulas.
Por otro lado, quienes padecen síndrome de Cushing tienen niveles excesivamente altos de cortisol. Esta condición puede originarse por tumores benignos ubicados en las glándulas suprarrenales o en la hipófisis. Su tratamiento puede incluir medicamentos, cirugía o ambas opciones.
Antes de pedir una prueba para medir cortisol, consulte con su médico.
Los signos que indican niveles altos o bajos de cortisol son variados y pueden confundirse con síntomas de otras enfermedades.
La insuficiencia suprarrenal puede causar cansancio extremo, pérdida involuntaria de peso, presión arterial baja y falta de apetito. El síndrome de Cushing suele manifestarse con aumento de peso —especialmente en cara y abdomen— hipertensión, fragilidad ósea, crecimiento anormal del vello en mujeres, problemas para dormir y otros síntomas.
Para llegar a un diagnóstico correcto se requieren tiempo, varias pruebas y un profundo conocimiento del estado general del paciente, explicaron los especialistas. El cortisol puede medirse a través de muestras de saliva, sangre u orina.
“Interpretar los resultados del cortisol es complejo y eso me preocupa respecto a que pacientes se realicen pruebas sin supervisión médica”, comentó la Dra. Katie Guttenberg, endocrinóloga de UTHealth Houston.
Un único análisis sanguíneo no aporta información suficiente para la mayoría de los casos y podría provocar ansiedad innecesaria o consultas médicas adicionales. Por ejemplo, mujeres que usan anticonceptivos suelen mostrar niveles falsamente elevados debido al efecto del medicamento en el organismo.
Precaución ante suplementos que prometen reducir el cortisol.
Según endocrinólogos, no existen tratamientos sin receta comprobados para normalizar niveles altos o bajos de esta hormona, pese a las afirmaciones sobre los beneficios de suplementos como ashwagandha o magnesio para “bajar el cortisol”.
Más allá del síndrome de Cushing, el exceso crónico de cortisol genera preocupación, afirmó el Dr. James Findling, endocrinólogo en la Facultad de Medicina de Wisconsin; sin embargo, hacen falta más estudios sobre las opciones terapéuticas disponibles.
El especialista advierte sobre el riesgo que implica consumir suplementos sin regulación clara sobre sus ingredientes reales.
“No son inocuos”, alertó Findling.
Incluso en pacientes con síndrome de Cushing, los fármacos deben administrarse cuidadosamente porque un ajuste excesivo puede reducir demasiado el cortisol y provocar otros problemas médicos, explicó Salvatori.
El doctor también mencionó una condición llamada “síndrome de pseudo-Cushing”, habitualmente más leve pero con síntomas físicos similares aunque no exista tumor alguno. Puede estar relacionada con alcoholismo u otros trastornos crónicos.
Por lo general, el tratamiento apunta a corregir la causa primaria; por ejemplo, lograr que el paciente deje de consumir alcohol regularmente.
Los endocrinólogos continúan investigando nuevos posibles beneficios para tratar niveles altos de cortisol; Findling señaló que esto podría ayudar a diabéticos que utilizan múltiples medicamentos a mejorar su control glucémico.
Los médicos reconocieron además que el estrés es muy subjetivo y que personas con síndrome de Cushing pueden pasar desapercibidas sin diagnóstico adecuado.
Aun así, su recomendación principal para la mayoría es: consulte siempre a un médico si tiene inquietudes al respecto.
Para quienes gozan de buena salud general, en lugar de poner énfasis en una hormona difícil de medir con precisión, los especialistas aconsejan enfocarse en prácticas básicas para manejar el estrés: mantener una alimentación equilibrada, dormir bien, realizar actividad física regularmente o acudir a terapia psicológica cuando sea necesario.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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