Fuente: Arturo RodrÃguez GarcÃa/arturo_rodraguez_garcaa@proceso.com.mx
RIESGOS PARA EL TURISMO EN MÉXICO CON LA LLEGADA DEL MUNDIAL 2026
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En medio del entusiasmo generado por la Copa Mundial de Fútbol 2026, los grupos delictivos buscan aprovecharse del evento, lo que representa un aumento en los riesgos para turistas y aficionados, quienes hasta ahora no cuentan con una protección adecuada mediante políticas preventivas implementadas por las autoridades mexicanas.
En el pasado, durante las Olimpiadas México 1968 y los mundiales de futbol de 1970 y 1986, la seguridad y las actividades criminales no eran factores determinantes. Por ello, no existen referencias recientes en el país sobre este tipo de problemáticas.
Con cinco meses restantes para el inicio oficial del Mundial, previsto para el 11 de junio, el experto en seguridad Víctor Manuel Sánchez Valdés ha señalado diez riesgos relacionados con esta celebración que podrían afectar al turismo o representar nuevas oportunidades para el crimen organizado.
Basado en experiencias de eventos recientes y estudios sobre conductas delictivas, el investigador plantea diversos aspectos que van desde la delincuencia común hasta complejos esquemas fraudulentos, algunos de los cuales ya están operando.
Sánchez Valdés, doctor en políticas públicas por el CIDE y excoordinador de Asesores de la Comisión Nacional de Seguridad, advierte en entrevista con Proceso que se espera una gran afluencia de turistas con alto poder adquisitivo, lo cual generará una importante derrama económica que el crimen organizado intentará aprovechar al máximo.
El análisis distingue dos categorías principales de riesgo: la primera relacionada con la delincuencia común y episodios violentos entre organizaciones criminales; la segunda, vinculada a sectores de negocios ilícitos.
Respecto al primer grupo, Sánchez Valdés señala como evidente la posibilidad de que turistas, personal técnico, jugadores o trabajadores vinculados al evento puedan ser víctimas tanto de delitos comunes como de situaciones ajenas al Mundial pero marcadas por alta violencia.
Se incluyen riesgos como robos y otras amenazas habituales, además del contexto violento que predomina en estados como Jalisco y Nuevo León, donde diversas organizaciones criminales mantienen enfrentamientos constantes entre ellas o con autoridades.
Por ejemplo, en noviembre pasado en Zapopan, Jalisco, a menos de un kilómetro del Estadio Akron, colectivos de búsqueda junto con autoridades localizaron 456 bolsas con restos humanos. Hallazgos similares se habían reportado ya en ese sector desde tres años antes.
Sánchez Valdés explica que esa zona es especialmente riesgosa debido al férreo control ejercido por el Cártel Jalisco Nueva Generación, que ha logrado desaparecer e incinerar restos sin ser detectado, evidenciando su presencia y actividad innegable.
En Nuevo León, el Estadio BBVA está situado en Guadalupe, municipio vecino a Monterrey con buenos indicadores de seguridad. Sin embargo, las zonas que rodean el Cerro de la Silla han registrado presencia constante de organizaciones criminales y han sido escenario de episodios violentos significativos.
En tanto, la zona del Estadio Azteca en el sur de Ciudad de México también enfrenta problemas de seguridad. Aunque no cuenta con la capacidad armada ni organización criminal comparable a Jalisco o Nuevo León, presenta un nivel considerable de criminalidad.
El especialista considera que estas organizaciones no querrán involucrarse en actos masivos violentos que atraerían atención internacional y mayor intervención policial. No obstante, alerta que no se debe descartar ningún ataque o hecho violento masivo dada la situación violenta general del país.
Entre las ocho principales actividades ilícitas ligadas al Mundial 2026 identificadas por Sánchez Valdés algunas ya están en marcha.
Una primera actividad es la venta fraudulenta de boletos falsos o duplicados. Según datos del canadiense Check Point, empresa especializada en ciberseguridad, existen miles de sitios web falsos que utilizan imágenes oficiales de la FIFA.
El análisis citado indica que hasta septiembre pasado había cerca de 4 mil 300 portales apócrifos ofreciendo boletos falsos, transmisiones ilegales o mercancía pirata asociada al Mundial 2026 o sus ciudades sede.
“Esto refleja la gravedad. Si para septiembre hay más de cuatro mil sitios falsos solo en internet, la cifra crecerá. Además, durante los partidos habrá vendedores físicos ofreciendo entradas muy parecidas a las legítimas. Este problema podría intensificarse sobre todo en las etapas eliminatorias”, advierte Sánchez Valdés.
Un antecedente cercano es Reino Unido donde las denuncias sobre este tipo fraude alcanzan un valor aproximado a 165 mil libras esterlinas. Aunque para ese mercado no es muy alta esta cifra debido a su conectividad y menor incidencia del crimen organizado comparado con México.
El investigador toma como referencia el Mundial Brasil 2014 por su similitud contextual con México. En aquella ocasión se desarticuló una red que vendía boletos ilegales con ingresos estimados en dos millones de reales por partido (unos 400 mil dólares).
Para este Mundial se espera una cantidad aún mayor debido al aumento en precios y porque esa red brasileña alcanzó ingresos totales cercanos a 17 millones de dólares.
Otra modalidad similar involucra fraudes en servicios turísticos: ofertas falsas en redes sociales sobre hoteles, hospedajes, transportes, experiencias VIP y alimentos y bebidas. Se prevé que muchos visitantes buscarán disfrutar destinos turísticos más allá del propio evento futbolístico.
Este fenómeno ya está documentado desde hace años en México mediante promociones engañosas como paquetes baratos a lugares turísticos populares como Xcaret. En estos casos ya hay indicios claros del involucramiento del crimen organizado.
“Hace unos meses se desmanteló una red dedicada a estafas en tiempos compartidos vinculada al CJNG. Con esa experiencia ahora venden servicios hoteleros vía Airbnb y otros medios; transporte terrestre; tours; experiencias VIP; todo lo que pueda atraer turistas”, explica el académico.
Las actividades ilícitas relacionadas con el Mundial son fácilmente reconocibles según Sánchez Valdés.
Un claro ejemplo es la piratería presente habitualmente en estadios de Liga MX así como conciertos masivos y otros eventos públicos. La falta de acceso a productos oficiales impulsa un mercado activo para mercancía falsificada.
Según diversas fuentes consultadas por el investigador, el mercado global de jerseys deportivos alcanza los 7.6 mil millones de dólares anuales; un 18% corresponde a productos piratas.
Más próximo está un estudio realizado por Consulta Mitofsky durante la segunda mitad del 2025 que reveló que el 20% de los encuestados estaría dispuesto a adquirir un jersey falso y un 8.4% planeaba comprar uno oficial del Mundial.
Sánchez Valdés estima que tomando en cuenta la Población Económicamente Activa mexicana serían alrededor de siete millones las personas dispuestas a comprar camisetas pirata dentro del país.
Además existen dos vertientes vinculadas al perfil típico de varios turistas: consumo recreativo asociado al uso de drogas donde habrá demanda asegurada para abastecimiento ilegal;
y otra relacionada con servicios sexuales y prostitución. El entrevistado recuerda cómo durante el Mundial Brasil se detectó un aumento significativo en tarifas cobradas por trabajadoras sexuales debido al incremento notable en demanda,
lo que favoreció a redes dedicadas a la trata con fines explotativos generando una ventana lucrativa para esos grupos criminales.
De hecho señala detenciones recientes contra presuntos integrantes vinculados a Unión Tepito y Tren de Aragua encontrados acompañados por mujeres víctimas explotadas sexualmente traídas desde distintas regiones del país o países vecinos como Venezuela o Colombia,
lo cual indica preparación anticipada para atender esta demanda durante el Mundial.
En cuanto al tráfico ilícito de drogas también anticipa una mayor circulación no solo hacia sedes mexicanas sino también para Estados Unidos y Canadá.
Otra arista son las apuestas deportivas cuyo mercado global está valorado aproximadamente en mil ochocientos millones dólares; se calcula que un 60% opera fuera del marco legal mediante plataformas informales principalmente online,
muchas radicadas en paraísos fiscales sin controles ni auditorías estrictas incluso pudiendo operar remotamente sin residencia física allí.
“En México existen múltiples esquemas como rifas estilo gota a gota últimamente mediáticas que sirven como base para apuestas físicas ilegales”, comenta Sánchez Valdés.
La extorsión es otro delito extendido por todo México incluyendo ciudades sede mundialistas como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey,
y aunque ya era significativa anteriormente ahora crece ante la apertura masiva de nuevos negocios ligados al evento tales como restaurantes, bares o tiendas ubicadas alrededor zonas hoteleras,
que fácilmente podrían ser blanco fácil para exigir pagos ilegales conforme lo indica la Encuesta Nacional de Victimización Empresarial realizada por INEGI en 2023,
la cual señala que aproximadamente 15.3% empresas han sufrido algún tipo extorsión reciente.
“El sentido común indica que más o menos una empresa cada diez ha padecido extorsión; estos hechos suelen darse donde hay mayor rentabilidad económica pero dado lo corto del evento (39 días) las autoridades tendrán limitada capacidad reacción debido a saturación y lentitud investigativa habitual”, apunta Sánchez Valdés.
Finalmente destaca una gran oportunidad para el lavado dinero derivado directamente del Mundial ya que muchos negocios montados rápidamente pueden declarar ingresos mayores a los reales sin ser fiscalizados adecuadamente,
facilitando así blanqueo considerable durante este breve periodo especial marcado por poca supervisión efectiva estatal
Víctor Manuel Sánchez Valdés menciona además que hasta ahora solo se han implementado acciones preventivas limitadas desde el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial;
mientras Profeco no ha definido ninguna estrategia concreta comunicada públicamente para este evento,
y menos aún fiscalías o secretarías federales y estatales dedicadas a seguridad cuentan con planes específicos anunciados al respecto.
México carece además precedentes recientes sobre eventos tan magnos como este Mundial pues cuando tuvo mundiales u olimpiadas previamente,
no existía ni la difusión televisiva ni comercial actual ni grupos criminales tan estructurados ni numerosos,
por lo tanto no hay paralelos exactos pero sí semejanzas parciales con casos como piratería vista en Fórmula 1,
conciertos masivos (ejemplo Taylor Swift),
eventos deportivos internacionales (NFL o NBA),
en los cuales artistas o deportistas suelen exhibir puestos piratas ante cámaras resultando normalizados esos mercados irregulares
En conclusión afirma Sánchez Valdés que ninguna experiencia deportiva o musical previa tiene comparación directa dada magnitud mundialista esperada donde habrá fans europeos o estadounidenses presentes durante casi cuarenta días interactuando activamente
A diferencia del Gran Premio Fórmula 1 México donde predominan espectadores locales acostumbrados a dichas estafas
“Quizá lo más parecido sea Fórmula 1 pero ahí duran dos o tres días mientras aquí serán casi cuarenta días seguidos”, finaliza.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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