Tecnologia

Europa está obligada a enfrentarse a las consecuencias de la IA

9097723684.png
Estas carencias ya no pueden pasarse por alto, dado que la política estadounidense ha cambiado su enfoque de "controlar a China" a "superar a todos" a nivel mundial.

Fuente: El Economista

BRATISLAVA – En cuanto a la inteligencia artificial, el principal desafío para Europa no radica en la rápida llegada de modelos avanzados extranjeros ni en la expansión de plataformas estadounidenses y chinas en sus mercados. El problema crucial es que la base económica y política de la IA se apoya justamente en áreas donde Europa está rezagada: el desarrollo industrial, la informática (incluyendo centros de datos y chips) y un mercado único realmente integrado que facilite un crecimiento estratégico.

Estas carencias ya no pueden pasarse por alto, dado que la política estadounidense ha cambiado su enfoque de “controlar a China” a “superar a todos” a nivel mundial. Además de implementar un régimen de control de exportaciones, el arancel del 25% impuesto por la administración Trump sobre ciertos chips avanzados para IA busca atraer inversiones hacia la producción nacional de semiconductores de alta gama, fortaleciendo así la competitividad interna y acelerando el desarrollo de su propia infraestructura de IA.

Este impuesto refleja una estrategia más amplia en materia de IA que se ha ido consolidando con el tiempo y que rompe con tres creencias tradicionales: que Estados Unidos priorizaría la eficiencia del mercado sobre la política industrial; que China dependería de importar capacidad computacional en lugar de desarrollarla; y que Europa podría regular esta industria sin fomentar capacidades soberanas propias.

Estados Unidos ha desafiado ampliamente la idea de que los mercados optimizan las cadenas de suministro. Está combinando controles a las exportaciones con subsidios, incentivos fiscales y políticas públicas para redefinir dónde se diseñan, fabrican e implementan los chips. En paralelo, China ha lanzado “aceleradores nacionales de IA” (nuevos chips), incrementando su capacidad fabril y vinculando su infraestructura tecnológica con préstamos y diplomacia económica internacional. Por su parte, Europa ha abordado principalmente la IA como un asunto normativo, perfeccionando definiciones legales mientras continúa dependiendo de capacidades, chips y modelos en la nube extranjeros.

Ingresada en una era donde está sobrerregulada y subindustrializada en IA, Europa importa la mayoría de sus semiconductores avanzados, afronta costos eléctricos industriales mucho más altos que Estados Unidos y sigue confiando en proveedores estadounidenses para casi toda su computación en la nube. Esta dependencia peligrosa, que antes podía no ser tan evidente, se hace ahora imposible de ignorar ante las amenazas explícitas de Estados Unidos sobre territorio soberano perteneciente a un antiguo aliado europeo.

TRA Podcast Studios

Europa queda atrapada entre una potencia revisionista agresiva (Rusia), que ya prueba sus defensas, y una administración estadounidense dispuesta a usar como arma sus vínculos industriales, infraestructurales y comerciales con el continente. Si Estados Unidos decidiera restringir coercitivamente el acceso a la IA y computación avanzada, las repercusiones serían inmediatas: redes defensivas, sistemas de inteligencia, hospitales, mercados financieros e industrias europeas podrían enfrentar limitaciones súbitas en servicios críticos en la nube, con escasas alternativas nacionales. En este contexto, el Kremlin tendría oportunidad para intensificar su guerra híbrida contra Europa, consciente de la vulnerabilidad digital y política del continente.

Frente a estos riesgos, Europa debe superar su énfasis exclusivo en normas regulatorias, evaluaciones de riesgo y cumplimiento. Sin avances sustanciales hacia la construcción física y financiera necesaria para una industria europea sólida en IA, estas preocupaciones serán más un lastre que una ventaja. Específicamente, los responsables políticos europeos deben impulsar grandes clústeres informáticos, asegurar un suministro eléctrico barato y confiable e invertir sostenidamente en sectores estratégicos.

La realidad es que Europa no puede cambiar rápidamente su rumbo. Un centro de datos moderno puede costar fácilmente más de 1,000 millones de euros (1,200 millones de dólares) y consumir tanta energía como una ciudad europea mediana; mientras que fabricar chips punteros requiere inversiones iniciales superiores a 20,000 millones de euros. Sin embargo, los precios energéticos son elevados en Europa; sus mercados de capital riesgo poco profundos; la infraestructura en nube está dominada por empresas extranjeras; y sus metas para semiconductores siguen siendo mayormente aspiracionales. Un análisis reciente calcula que harán falta cerca de 3 billones de euros durante los próximos cinco años para fortalecer la industria europea de IA.

No obstante, Europa no parte desde cero. Controla tecnologías clave: por ejemplo, ASML (Países Bajos) monopoliza la litografía ultravioleta extrema cuyos equipos son esenciales para las líneas avanzadas de TSMC y Samsung. También proveedores alemanes y holandeses como Zeiss (óptica) y Trumpf (láseres potentes) ocupan nichos estratégicos dentro de la cadena productiva global para IA. Estos nodos nacionales ofrecen a la Unión Europea medios para consolidar parte del hardware global necesario.

Después de la computación, el capital es el recurso más escaso para Europa en esta carrera por la IA. Pero a diferencia del hardware informático, el capital puede moverse rápido respondiendo a señales e incentivos políticos. Aunque Europa va atrás tanto en tecnología general como en financiamiento para IA —las firmas estadounidenses atrajeron unos 47 mil millones dólares en 2024 frente a 11 mil millones europeos— entre 2019 y 2024 produjo más startups tecnológicas que Estados Unidos (aunque con valor transaccional menor: 62 mil millones dólares frente a 209 mil millones).

Además, el financiamiento específico para IA crece desde niveles bajos: las empresas europeas recaudaron casi 3 mil millones euros en 137 operaciones durante 2024, un aumento del 35% respecto al año anterior. Las inversiones en capital riesgo para tecnologías defensivas y seguridad alcanzaron niveles récords europeos —reflejo también del renovado interés hacia sectores estratégicos del continente— motivado parcialmente por cambios graduales en asignación del capital privado hacia Europa ante incertidumbres políticas estadounidenses y buscando exposición prolongada a infraestructura estratégica e industrias europeas.

La Unión Europea debe empezar a actuar con decisión. Esto implica utilizar su poder económico condicionando accesos al mercado interno, contrataciones públicas o aprobaciones regulatorias a compromisos concretos locales —como empaquetado local, desarrollo de centros informáticos o actividades R&D— tal como hizo Estados Unidos con TSMC en Arizona bajo la Ley Chips and Science. También necesita movilizar capital a largo plazo mediante garantías públicas y modelos mixtos para que fondos pensionarios, aseguradoras o vehículos soberanos financien fábricas y clústeres tecnológicos —inversiones poco atractivas para capital riesgo.

Finalmente, es imprescindible considerar energía, informática y despliegue de centros informáticos como un solo reto integral en lugar de tres temas separados. Precios energéticos justos, permisos adecuados e infraestructura coherente deben garantizar fábricas y clústeres con acceso predecible a energía y ubicaciones óptimas. Afortunadamente esa coordinación está dentro del alcance institucional europeo.

La enseñanza derivada del reciente cambio político estadounidense no es que Europa debe relajar regulaciones sino que sin contar con hardware propio, capacidad informática ni capital adecuado estará peligrosamente vulnerable ante un entorno global cada vez más competitivo. Europa aún puede aprovechar esta oportunidad si comienza ya a desarrollar esas capacidades que dan sentido real a su regulación.

La autora

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

Sobre el Autor

TRA Noticias

TRA Noticias

info@teleradioamerica.com
Calle Leonor Feltz #33 Esquina Dolores Rodríguez Objio
809-539-8080

Agregar Comentario

Clic para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

TRA Digital

GRATIS
VER