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Europa intenta reducir la dependencia de su tecnología respecto a Estados Unidos

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Fuente: Listin diario

Más del 80% de los productos, servicios, infraestructuras y la propiedad intelectual vinculados al ámbito digital en la UE dependen de países extranjeros.

En el pasado, China era el principal referente para la Unión Europea cuando se hablaba de disminuir su dependencia tecnológica externa, pero con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, la prioridad se ha desplazado hacia liberarse del dominio de las grandes tecnológicas estadounidenses.

De acuerdo con un informe de la Comisión Europea de 2023, más del 80% de los productos, servicios, infraestructuras y propiedad intelectual relacionados con el sector digital en la UE provienen del extranjero.

Por ello, desvincularse completamente de las grandes tecnológicas estadounidenses —Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft— parece una tarea sumamente complicada.

El año pasado, las sanciones impuestas por Washington contra jueces de la Corte Penal Internacional provocaron que estos no pudieran acceder a sus cuentas en servicios estadounidenses como Amazon, Airbnb, Netflix o PayPal.

“Durante el último año, se ha evidenciado lo crucial que es no depender exclusivamente de un solo país o empresa para ciertas tecnologías críticas”, afirmó la comisaria europea de Asuntos Digitales, Henna Virkkunen.

“Estas dependencias pueden ser empleadas como armas en nuestra contra”, alertó.

En marzo, la comisaria presentará un ambicioso paquete legislativo orientado a fortalecer la “soberanía” en áreas como la informática en la nube (cloud), la inteligencia artificial y los chips, sectores donde la UE busca aumentar su autonomía.

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“Las tecnologías digitales ya no son herramientas neutrales”, señaló a AFP Sebastiano Toffaletti, secretario general de la Alianza Europea de Pymes Digitales.

“Cuando infraestructuras esenciales como la nube, la IA o las plataformas están controladas desde fuera de Europa, también se pierden las reglas, los datos y, en última instancia, el poder de influencia”, añadió.

– Hacia una soberanía digital –

Iniciativas como la francesa prometen implementar antes de 2027 un sistema propio de videoconferencia llamado Visio en su administración pública, para competir con Teams o Zoom.

Asimismo, la región alemana de Schleswig-Holstein se convirtió el año pasado en un referente en soberanía digital al abandonar Microsoft y apostar por soluciones de software libre.

Dirk Schrödter, ministro regional de Digitalización, declaró que buscan “recuperar el control” sobre sus sistemas informáticos y decidir “dónde se almacenan los datos”, además de reducir los gastos en licencias.

En solo seis meses, trasladaron más de 40.000 cuentas de correo Microsoft Exchange y Outlook a plataformas abiertas como Open-Xchange y Thunderbird.

Este proceso enfrentó desafíos —como compartir documentos con otras regiones o con el Gobierno federal— pero nada insuperable según Schrödter.

Paralelamente, el Parlamento Europeo está revisando su dependencia respecto a Microsoft y otras herramientas luego de que un grupo transversal de eurodiputados solicitara adoptar alternativas europeas.

En línea con esto, las empresas francesa Mistral y alemana SAP firmaron un acuerdo para desarrollar una solución tecnológica europea en la nube impulsada por inteligencia artificial.

Francia, Alemania, Italia y Países Bajos también colaboran para impulsar infraestructuras digitales comunes europeas junto a la Comisión Europea.

Desde el punto político, el concepto de soberanía digital europea va ganando terreno.

El Banco Central Europeo trabaja hace tiempo en crear un euro digital que decenas de economistas —entre ellos Thomas Piketty— consideran una “garantía esencial para la soberanía” europea, según una carta abierta publicada en enero.

En 2024 también se lanzó Wero, una alternativa europea a Mastercard, Visa y PayPal respaldada por un consorcio bancario importante.

No obstante, Zach Meyers del ‘think tank’ CERRE en Bruselas opina que aún falta definir claramente qué significa “soberanía tecnológica” para la Unión Europea.

Según él, la estrategia más efectiva no es necesariamente reducir el uso de tecnologías estadounidenses sino “fortalecerse en segmentos clave donde Estados Unidos depende de Europa”, como en maquinaria o componentes necesarios para fabricar chips.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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