Fuente: Listin diario
Descendiendo a La Perla, el mural de Bad Bunny, el Tótem telúrico y la casa del nacimiento de una bebida emblemática….
He recorrido el Viejo San Juan en varias ocasiones durante mis visitas a Puerto Rico. Esta vez, mi intención es descubrir esos detalles que suelen pasar desapercibidos en las rutas turísticas.
Algunos ya los he encontrado, otros no. Por eso le pido a mi nieta Carmel que me ayude a buscarlos. Vamos acompañados por Manolo, su amigo. Él tiene un auto pequeño y, con algo de suerte, lograremos encontrar lugar para estacionar, lo cual es casi una misión imposible.
En la avenida paralela al mar, a pocos pasos de una de las garitas en la muralla que conecta el castillo San Cristóbal con el castillo San Felipe del Morro, hay una entrada. “Mira, por ahí están las escaleras para descender a La Perla”. Se trata de un barrio marginal donde durante el día muchos turistas disfrutan de una copa o se divierten sin peligro, al menos eso aseguran.
Manolo toma una calle poco transitada para mostrarnos en la calle Imperial el mural de Bad Bunny, primer artista en ganar la categoría de mejor álbum del año en los Premios Grammy con un disco completamente en español. A la derecha destaca un mural con la bandera de Puerto Rico. “¿El tótem está lejos?”, pregunto. No, queda cerca, justo frente al Cuartel de Ballajá.
Nos detenemos en un lugar prohibido para estacionar y fotografiar el tótem, “un monumento a la tierra, al barro americano”. Mide 11 metros de altura. No podemos quedarnos más tiempo porque se acerca un policía municipal. Continuamos hacia la calle Fortaleza para visitar el sitio donde nació la Piña Colada.
En la casa número 104, una placa de mármol indica: “La casa donde nació la piña colada en 1965 por Don Ramón Portas Mingot”. (Otra versión asigna su invención a un bartender del hotel Caribe Hilton en 1954). Sea cual sea la verdad, parece claro que nació en Puerto Rico.
Mientras seguimos caminando, Carmel observa otra placa. “¡Mira, acá nació Muñoz Marín!” (Muñoz Marín fue el primer gobernador electo de Puerto Rico). “¿Sabías que hay una librería nueva en el Viejo San Juan? Se llama Laberinto”. Es pequeña pero ofrece lo que antes no llegaba a esta zona: los últimos libros publicados en España.
Ya es hora de almorzar. A dos cuadras está Choco Bar. Caminamos hasta allí. Me decepciona ver que tiene pocos platos fuertes que me agraden. Carmel opta por los Chocobar Pancakes. Manolo pide Chocolate salad bowl with crispy chicken. Mi elección fue un desastre y prefiero ni mencionarla.
Terminamos y Manolo va a buscar el auto para dejarnos en el Paseo de la Princesa. Él debe seguir dando vueltas porque aquí no se puede estacionar y la policía vigila constantemente.
Caminamos hasta el extremo donde se encuentra la impresionante fuente escultórica Raíces, que mide ocho metros de altura. Admiramos sus diversas figuras simbólicas, entre ellas la libertad, y luego nos dirigimos a la barandilla desde donde contemplamos las tranquilas aguas de la Bahía de San Juan.
La plaza del Quinto Centenario, donde está ubicado el tótem telúrico, está frente al Cuartel de Ballajá, construido por el ejército español a mediados del siglo XIX con un enorme patio central. Hoy alberga distintas entidades: desde una escuela de baile hasta cafés, restaurantes y museos que ofrecen actividades muy diversas constantemente.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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