Fuente: Listin diario
El intenso sol dominicano contrasta con la cantidad de personas que presentan deficiencia de esta hormona
“Se me caía el cabello, o mejor dicho, no me crecía; tenía manchas en el rostro, dolores articulares, fatiga constante y mucho sueño”.
Así es la vida diaria de Consuelito, quien desde 2021 ha mostrado en sus análisis niveles de vitamina D entre 7.8 y 19.8 nanogramos por mililitro (ng/mL), clasificados como insuficientes, dado que las guías médicas recomiendan entre 30 y 100 ng/mL para considerarla adecuada.
Aunque le diagnosticaron enfermedades como lupus y artritis, que ella considera “erróneas”, no fue sino hasta hace cinco años cuando le indicaron hacer la prueba de vitamina D por primera vez. Sus síntomas persisten porque no ha seguido el tratamiento sugerido por sus médicos, alegando que desconocía que sus malestares podían estar vinculados a la falta de esta vitamina.
Este caso no es único. La endocrinóloga, nutrióloga y experta en obesidad Hilda Escaño Mieses señala que en República Dominicana, a pesar de ser un país tropical donde se produce vitamina D mediante la exposición solar, muchas personas presentan deficiencia por no exponerse lo suficiente al sol.
El trabajo prolongado en interiores, el uso de sombrillas y los cristales oscuros en los vehículos son algunos obstáculos que impiden que los rayos ultravioleta activen esta hormona.
“La vitamina D no es solo una vitamina, sino una prohormona; actúa como tal porque ayuda a generar otras hormonas y facilita la absorción de calcio para mantener huesos fuertes”, explicó.
Mejora muscular, regulación de insulina y reducción del riesgo de caídas
Contar con niveles adecuados de vitamina D favorece una mejor acción de la insulina en el organismo y fortalece el sistema inmunológico.
“En relación con los músculos, incrementa la fuerza muscular, reduce el riesgo de caídas en adultos mayores, contribuye a controlar la inflamación y puede disminuir la probabilidad de enfermedades autoinmunes cuando sus niveles son óptimos”.
En este sentido, la especialista recomienda mantener valores entre 30 y 50 ng/mL, considerando que la principal fuente es el sol, aunque también se encuentra en menor medida en pescados grasos y huevos; sin embargo, muchas veces es necesaria la suplementación.
Obesidad, hígado graso y envejecimiento
Otro factor relevante que menciona la doctora Escaño Mieses es que la obesidad y el sobrepeso provocan que la grasa “secuestra” la vitamina D en el tejido adiposo, reduciendo considerablemente sus niveles en estas personas.
Asimismo, con el envejecimiento disminuye la capacidad de la piel para producir vitamina D y cuando hay hígado graso también se puede alterar su metabolismo.
Pocos médicos solicitan la prueba
No todos los médicos indican realizar el examen de vitamina D; muchas veces son los propios pacientes quienes, informados sobre las consecuencias, solicitan que se les realice. Cabe destacar que el plan básico de salud no cubre esta prueba y su costo supera los RD$1,600.
Consultada al respecto, la doctora Escaño Mieses admitió que no todos los profesionales solicitan esta prueba para conocer los niveles y actuar en consecuencia. Sin embargo, aseguró que cada vez más ginecólogos, cardiólogos, nutricionistas y endocrinólogos están incorporando este examen.
Exposición solar
La vitamina D solo se genera mediante radiación ultravioleta directa, especialmente entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde.
Por ello recomienda exponerse durante 10 a 20 minutos tres o cuatro veces por semana con brazos y piernas descubiertos, sin usar bloqueador. Luego de ese tiempo se puede aplicar protector solar o utilizar sombrillas.
Suplementación y fuentes alimenticias
La especialista señala que algunos alimentos aportan vitamina D aunque en cantidades bajas: salmón, sardinas, atún, yema de huevo, hígado y lácteos fortificados.
Cuando hay déficit se corrige con suplementación de vitamina D3 o colecalciferol —la opción preferida— para normalizar los niveles bajos.
“Si queremos tener huesos fuertes, mayor fuerza muscular y mejor sensibilidad a la insulina (fundamental para pacientes con resistencia a esta hormona), es crucial mantener un nivel adecuado de vitamina D”, puntualizó.
¿Dosis recomendadas?
“Para mantenimiento en pacientes con niveles normales se indica entre 800 y 2.000 unidades diarias.
En casos de insuficiencia (niveles entre 20 a 29 ng/mL), a veces se requieren entre 2.000 y 4.000 unidades diarias. Y cuando hay un déficit severo se administran 50.000 unidades cada seis a ocho semanas. Estos tratamientos deben ajustarse según pacientes con obesidad, mala absorción o post bariátricos; pero siempre debemos procurar obtener vitamina D principalmente del sol”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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