Fuente: Hoy Digital
La esencia del folklore radica en el conocimiento de un pueblo: sus tradiciones, su forma de expresarse, de moverse y de interactuar. Por eso, el dominicano es reconocible en cualquier lugar donde se encuentre.
El experto en folklore Dagoberto Tejada señala que fue el 10 de febrero de 1946 cuando por primera vez apareció escrito en la República Dominicana el término folklore, cuya traducción literal es “el saber popular”.
Esto significa el conjunto de conocimientos y transmisiones del pueblo: la expresión viva de la dominicanidad, aquello que nos define como nación.
“Existe una manera de ser que nos distingue como dominicanos. Es más la gestualidad que las palabras, porque incluso éstas adquieren otros sentidos en el día a día”, afirma Tejada.
Mucho más que danza y música
El folklore abarca las creencias, prácticas y tradiciones propias de una cultura. En República Dominicana se manifiesta a través de la artesanía, la música, el atuendo, el habla y el comportamiento cotidiano de su gente.
Una manifestación muy visible es el carnaval, donde se conjugan historia, creatividad y crítica social. También se refleja en los ritmos que nos representan internacionalmente: el merengue y la bachata.
Sin embargo, el folklore dominicano no solo se expresa mediante canto y baile: también se comunica a través del lenguaje.
El dominicano y su propio idioma
En República Dominicana le hemos otorgado significados especiales a muchas palabras y frases, creando un lenguaje diario tan expresivo como cualquier baile típico. Algunos ejemplos:
Identidad que se vive
El folklore dominicano no está únicamente en los libros o en fechas conmemorativas. Está presente en las calles, en la mesa, en la música, en el habla cotidiana y en esa particular manera nuestra de entender la vida. “Qué lo qué, ¿te gustó el tema?
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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