Fuente: Cadena 3 Argentina
CAMBIO EN LA ESTRATEGIA NAVAL DE EE.UU. HACIA EMBARCACIONES MÁS ÁGILES Y MODERNAS
WASHINGTON — La cúpula de la Marina de Estados Unidos ha planteado un giro importante en su manera de operar, intentando persuadir a sus comandantes para que opten por usar embarcaciones más pequeñas y tecnológicamente avanzadas, así como otros recursos, en lugar de depender continuamente de los enormes portaviones. Esta iniciativa se presenta en el marco de las operaciones militares estadounidenses en zonas como Venezuela e Irán.
El almirante Daryl Caudle, líder de la Marina, ha expuesto su propuesta mediante lo que llama sus “Instrucciones de Combate”. Esta táctica promueve el uso de grupos más flexibles y personalizados de barcos y equipos, facilitando respuestas más ágiles ante crisis en tiempo real.
En diálogo con The Associated Press, Caudle resaltó que su enfoque cobra especial relevancia en un momento en que la administración del presidente Donald Trump ha movilizado portaviones y otras naves en diversos lugares del mundo para atender situaciones urgentes. Estas maniobras han alterado los planes iniciales de despliegue, obligando a los barcos a cubrir grandes distancias y aumentando la presión sobre unidades que ya presentan serios problemas de mantenimiento.
Un caso ilustrativo es el USS Gerald R. Ford, el portaviones más grande a nivel mundial, que a finales del año pasado fue desviado del mar Mediterráneo hacia el mar Caribe. Esta reubicación tuvo como propósito apoyar la captura del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro el mes pasado. De igual forma, el USS Abraham Lincoln arribó recientemente a Oriente Medio en medio de crecientes tensiones con Irán, tras haber sido retirado del mar de China Meridional.
El almirante Caudle ha expresado que su plan pretende disminuir la presencia naval en el Caribe y mejorar su eficacia frente a amenazas reales. Ya ha dialogado con el comandante del Comando Sur estadounidense para definir cómo enfrentar los desafíos regionales con un enfoque adaptado.
Caudle propone que la misión en el Caribe se oriente principalmente hacia la interdicción y vigilancia del transporte marítimo comercial. Esto adquiere relevancia dado que el ejército estadounidense ha confiscado varios petroleros supuestamente vinculados con Venezuela, que integran una red internacional destinada a evadir sanciones.
“No se requiere un grupo de ataque con portaviones para cumplir esta misión”, aseguró Caudle, sugiriendo que embarcaciones más pequeñas, helicópteros navales y una colaboración estrecha con la Guardia Costera serían suficientes.
En los últimos meses, la Marina ha mantenido hasta 11 barcos —incluyendo el Ford y varias embarcaciones anfibias con miles de marines— operando en aguas sudamericanas. Este despliegue es considerablemente mayor a lo habitual, pues tradicionalmente sólo uno o dos barcos menores se veían en esa región.
El almirante también destacó la importancia de incorporar drones y sistemas robóticos, los cuales podrían ofrecer capacidades similares pero con una menor inversión en buques navales. Sin embargo, admitió que esta transición será compleja debido a que el personal podría no estar completamente preparado para asimilar y manejar estas nuevas tecnologías.
Aunque el presidente Trump ha mostrado preferencia por desplegar flotas navales grandes y potentes, reviviendo incluso la idea de un acorazado con tecnologías avanzadas, Caudle indicó que su enfoque ya ha probado ser efectivo en Europa y Norteamérica durante los últimos años y espera implementarlo próximamente en el estrecho de Bering, donde crece la importancia estratégica del Ártico ante el interés cada vez mayor de China y Rusia en esa zona.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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