Fuente: Listin diario
En el ámbito médico, uno de los errores más comunes es esperar a sentir dolor para consultar a un especialista. No obstante, en urología esta conducta puede resultar especialmente riesgosa. Muchas enfermedades urológicas, incluyendo ciertos tipos de cáncer, progresan silenciosamente sin generar molestias en sus etapas iniciales.
Un claro ejemplo es el cáncer de próstata, que figura entre las principales causas de muerte en hombres a nivel mundial. En sus fases tempranas, suele no manifestar síntomas. Cuando se presentan señales como dificultad al orinar, sangre en la orina o dolor óseo, es posible que la enfermedad esté ya avanzada.
Por ello, la realización de chequeos preventivos —como el antígeno prostático (PSA) y el examen físico— es fundamental para detectar oportunamente una afección que podría ser curable.
Asimismo, la presencia de sangre en la orina, aunque ocurra solo una vez y sin dolor, nunca debe considerarse normal. Este síntoma puede deberse a infecciones, cálculos urinarios o incluso a tumores en la vejiga o el riñón.
Ignorar estos signos puede retrasar un diagnóstico crucial. Otro punto importante es la disfunción eréctil: muchos hombres la perciben únicamente como un problema sexual, pero en realidad puede ser una señal temprana de enfermedades cardiovasculares, diabetes u obesidad. Dado que el pene posee una delicada red vascular, suele ser el primer órgano donde se evidencian alteraciones circulatorias.
La obesidad, cada vez más común en nuestra población, también afecta directamente la salud urológica. Incrementa el riesgo de cáncer de próstata, disfunción eréctil, infertilidad y problemas urinarios.
Mantener un estilo de vida saludable no solo mejora la calidad de vida, sino que disminuye notablemente estos riesgos.
Desde la especialidad urológica no solo abordamos enfermedades; también educamos, prevenimos y acompañamos a nuestros pacientes. Es esencial que ellos participen activamente en su cuidado, formulen preguntas, comprendan su diagnóstico y no normalicen síntomas que podrían ser señales de alerta.
La medicina moderna ofrece herramientas avanzadas que van desde diagnósticos altamente precisos hasta tratamientos mínimamente invasivos que favorecen una rápida recuperación.
Sin embargo, ningún avance tecnológico reemplaza la importancia de acudir oportunamente al especialista. Proteger la salud urológica implica cuidar la calidad de vida, la dignidad y el bienestar integral tanto del hombre como de la mujer. Porque en urología muchas veces lo que no duele… también tiene relevancia.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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