Fuente: Listin diario
Resaltó que ambos destacaban como profesionales ejemplares y eran personas muy respetadas en su entorno. “Eran dos ingenieros ejemplares”, enfatizó, señalando que Dinoel llevaba muchos años laborando en una empresa de Santo Domingo.
La noche que debía ser motivo de festejo por un cumpleaños se tornó en una jornada de luto.
Pedro Dinoel Estévez Díaz cumpliría 44 años el mismo día en que se produjo el derrumbe del club nocturno Jet Set.
Su hermano, Jonathan Rafael Santana, contó que Dinoel había decidido ir a la discoteca porque “quería celebrarlo aquí (en el Jet Set) con uno de sus artistas preferidos”, dado que su cumpleaños coincidía con un día laboral.
La fiesta familiar completa estaba planeada para días después, en Santiago, junto a sus padres, hermanos, sobrinos y demás familiares.
“Íbamos a hacer algo muy grandioso porque éramos una familia más que unida”, manifestó.
Dinoel estuvo acompañado por su esposa, Zudaire María Gómez Uribe, quien tenía 34 años.
Ambos vivían en Santo Domingo y solían frecuentar ese lugar. Lo que debía ser un momento de alegría terminó arrebatándoles la vida, dejando a dos familias marcadas para siempre. “No sé ni cómo describirte a este maravilloso hombre y esta maravillosa mujer que vinieron aquí a este lugar inseguro”, dijo Santana recordando a la pareja.
Al referirse a su hermano sus palabras se llenaron de admiración y tristeza. “Describir a una persona como Dinoel es como describirte a Jesús”, aseguró, subrayando que “nunca estuvo preso, nunca fue alguien que le causara problemas ni a su padre ni a su madre”, afirmó Santana.
Lo definió como “un hijo excelente, un hermano ejemplar, un compadre extraordinario”, alguien que transmitía paz incluso sin decir palabra.
“Cuando llegaba, antes de hablar, sabías que te transmitía cosas positivas”, rememoró, atribuyendo esa energía a su fe “porque era un muchacho de Dios”.
Sobre Zudaire María Gómez Uribe destacó tanto su calidad humana como profesional.
“Al igual que ella, una gran ingeniera, una joven llena de valores”, expresó.
Recordó que ambos eran excelentes profesionales y personas respetadas en su entorno. “Eran dos ingenieros ejemplares”, reiteró, haciendo hincapié en que Dinoel llevaba muchos años trabajando en una compañía de Santo Domingo donde “ni él quería irse ni querían despedirlo por la extraordinaria persona que era”, recordó Santana.
El vínculo y la relación de Dinoel con su comunidad fueron parte de lo relatado por su hermano: cada vez que visitaba su pueblo el cariño hacia él era evidente; “no había nadie que no se acercara para saludarlo porque era muy buena persona”, contó. Ese amor contrasta hoy con el vacío dejado por su partida y el sufrimiento persistente en la familia Estévez Díaz.
Jonathan Rafael Santana cerró su mensaje señalando la ausencia de respuestas tras la tragedia.
“La familia Estévez Díaz ha quedado muy destrozada desde el 8 de abril hasta hoy, cuando se cumplen 10 meses de una tragedia sobre la cual todavía no se ha dicho nada”, denunció. Santana cuestionó el sistema judicial del país, afirmando que considera existe una aplicación desigual de la ley: “lamentablemente vivimos en un país donde la justicia solo se aplica a los pobres y no a quienes verdaderamente debería aplicarse”, manifestó Santana.
A pesar de su indignación, aseguró mantener intacta su fe: “yo creo en la justicia divina, seguiré confiando y orando”, declaró convencido de que algún día habrá consecuencias para los culpables.
También reafirmó que no permanecerá en silencio: “siempre vendré a dar la cara por mi hermano y su esposa, quienes fueron dos seres humanos excelentes y extraordinarios aquí en la tierra y no merecían morir ahora”, aseguró Santana.
Diez meses después, aquella celebración familiar nunca realizada se ha convertido en símbolo del dolor, la memoria y la demanda de justicia por el colapso del club Jet Set, accidente ocurrido durante un concierto del merenguero Rubby Pérez el 8 de abril del 2025, que dejó 236 muertos y 180 heridos.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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