Fuente: okdiario.com
Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.
En pocos días, la idea de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años ha pasado de ser algo remoto a una propuesta política concreta. Ayer, Pedro Sánchez abordó esta opción durante su intervención en un foro internacional en Dubái, donde defendió la importancia de aumentar la protección de niños y adolescentes frente a los peligros del mundo digital.
Pedro Sánchez destacó en su discurso que el entorno digital actual es un espacio complicado de controlar, sobre todo para los jóvenes. El presidente del Gobierno puso énfasis en la facilidad con la que menores acceden a contenidos inapropiados, dinámicas adictivas o prácticas que afectan su salud mental, sugiriendo así la posibilidad de limitar el uso de las redes sociales a partir de los 16 años.
Esta propuesta, todavía en etapa inicial, requeriría que las plataformas implementen sistemas mucho más rigurosos para verificar la edad que los existentes actualmente. Sin embargo, ahí surgen complejidades técnicas, legales y de seguridad advertidas por especialistas.
Un informe de Panda Security señala que prohibir redes sociales a quienes tienen menos de 16 años podría traer consecuencias inesperadas. La empresa de ciberseguridad alerta que exigir verificación de edad podría incrementar la recopilación de datos sensibles tanto de menores como de sus padres o tutores.
Muchos mecanismos para controlar el acceso terminarían asociando las cuentas infantiles con credenciales adultas, lo que pondría a los progenitores en situación vulnerable frente a fraudes, suplantaciones o ataques basados en ingeniería social. En otras palabras, esta solución podría abrir nuevas vías para los ciberdelincuentes.
Otro aspecto crítico es el peligro que supone concentrar información personal en las plataformas. Datos como documentos de identidad, información biométrica o verificaciones cruzadas podrían convertirse en un objetivo muy atractivo ante posibles brechas de seguridad.
Asimismo, los expertos recuerdan que muchos menores ya cuentan con habilidades para evadir bloqueos técnicos usando cuentas falsas, VPN o dispositivos compartidos, lo cual limita la efectividad real de una prohibición estricta si no se acompaña con educación digital.
Este tema no es novedoso. Países como Australia han avanzado en esta línea, estableciendo límites claros al acceso infantil a redes sociales y trasladando parte del peso regulatorio a las propias plataformas. España sigue con atención este modelo. La experiencia australiana demuestra que la regulación es viable, aunque no existe una fórmula mágica para eliminar rápidamente los riesgos digitales.
Los especialistas coinciden en que proteger a los menores en internet es una prioridad indiscutible. No obstante, advierten que focalizar todo el debate en la prohibición a menores de 16 años puede distraer sobre otras medidas igual o más importantes, como la alfabetización digital, la supervisión familiar y la responsabilidad que deben asumir las plataformas al diseñar sus algoritmos.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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