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Alemania toma medidas frente a la violencia sexual en el ámbito digital

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Un tercio ha experimentado violencia sexual con contacto físico, con una incidencia doble entre mujeres respecto a hombres.

Fuente: Candás 365

Alemania enfrenta un creciente movimiento social contra la violencia sexual y digital hacia las mujeres

Berlín, 28 mar (dpa) – En las últimas semanas, Alemania ha visto una intensa movilización social: miles de personas salen a las calles para manifestarse contra la violencia sexual y digital que sufren las mujeres, celebridades e influencers exigen en redes sociales penas más severas para los agresores, y el Parlamento discute con gran debate este asunto.

Sin embargo, no se trata de un fenómeno reciente. “La violencia sexual digitalizada existe desde hace años”, asegura Josephine Ballon, jurista y directora ejecutiva de HateAid, un centro de asesoramiento en Berlín que combate el odio en internet, en declaraciones a la agencia alemana dpa.

Esta violencia incluye desde mensajes de odio y amenazas de violación o muerte hasta la difusión de imágenes desnudas y “deepfakes” —videos creados mediante inteligencia artificial que simulan la imagen y voz de una persona real para hacerla decir o hacer cosas que nunca ocurrieron.

De acuerdo con una encuesta reciente del Instituto Federal de Salud Pública, dos tercios de adolescentes y jóvenes adultos en Alemania han sido víctimas alguna vez de insultos sexuales, violencia sexual digital o acoso. Un tercio ha experimentado violencia sexual con contacto físico, con una incidencia doble entre mujeres respecto a hombres.

¿Por qué son las mujeres las principales afectadas?

“El antifeminismo es un tema que genera amplio consenso”, explica Ballon. Grupos conservadores y hasta extremistas coinciden en asignar a las mujeres un rol muy específico en la sociedad, “que no consiste precisamente en lograr éxito profesional ni mostrarse seguras en internet”. Los “deepfakes” con contenido sexualizado son una forma sencilla de humillar a las mujeres, reduciéndolas a sus cuerpos para expulsarlas del espacio público, señala Ballon.

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Fuera del entorno digital, también son mayoritariamente las mujeres quienes sufren violencia. Según datos publicados por la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), aproximadamente el 86 % de las víctimas de delitos sexuales en 2024 fueron mujeres. La mayoría de los sospechosos acusados eran hombres.

“La desvalorización sistemática de la feminidad”

“Nuestra sociedad es patriarcal: no solo tolera la violencia, sino que la produce y normaliza diariamente”, afirma Emilia Roig, escritora y politóloga dedicada desde hace años a combatir las desigualdades sociales. La violencia sexualizada no es un acto aislado sino un instrumento clave para ejercer control. “Se fundamenta en la desvalorización sistemática de la feminidad”, agrega.

Aunque en ocasiones algunos hombres también son víctimas, casi siempre los agresores son otros hombres. Ignorar estos hechos implica minimizar un problema estructural, sostiene Roig.

Para esta politóloga, el hogar no representa un refugio ante la violencia, sino su principal escenario. “Los feminicidios no ocurren principalmente en espacios públicos sino donde los hombres creen tener derecho sobre las mujeres: en el ámbito privado”, enfatiza.

En varios estados federados alemanes se ha reportado un incremento en los casos de violencia doméstica durante el año pasado por parte de la policía y organizaciones de apoyo.

¿En qué se relacionan antifeminismo y racismo?

Según Roig, el racismo suele ir acompañado del antifeminismo. Ambas ideologías operan bajo el mismo principio: un grupo dominante se considera norma mientras menosprecia sistemáticamente a todos los demás. “Quien rechaza la igualdad entre mujeres generalmente también rechaza otras formas de igualdad”, dice la politóloga. Añade que se trata de defender privilegios; así, antifeminismo y racismo son expresiones distintas de una misma ideología.

El trasfondo del debate actual sobre violencia digital está marcado por graves acusaciones realizadas por la presentadora y actriz Collien Fernandes contra su expareja, el actor Christian Ulmen, inicialmente informadas por la revista “Der Spiegel”.

Fernandes acusa a Ulmen de crear perfiles falsos a su nombre para difundir material pornográfico mediante ellos. Ulmen mantiene su presunción de inocencia y su abogado, Christian Schertz, anunció que tomará medidas legales contra la “cobertura inicial” realizada por la revista.

Este caso provocó numerosas y masivas protestas en diversas ciudades del país.

La presencia solidaria en las calles puede incentivar a las víctimas a compartir sus experiencias, comenta Ballon. “Cualquier mujer debe temer que eso le pueda suceder también a ella”, señala, algo particularmente difícil para las jóvenes.

Una frase que resuena fuerte en estas manifestaciones es “la vergüenza debe cambiar de bando”, pronunciada por la francesa Gisèle Pelicot, quien fue víctima de violación durante años por parte de su esposo y otros hombres.

Roig también pide que se deje atrás el cuestionamiento desconfiado o la estigmatización hacia las víctimas. La vergüenza nunca ha sido responsabilidad de quienes sufren agresión, sino de los agresores y quienes los protegen.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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