Fuente: Hoy Digital
El microondas se ha convertido en un aparato indispensable en la rutina diaria. De hecho, muchas personas lo emplean apenas se levantan para calentar la leche, y también justo antes de dormir para tomar una infusión de manzanilla que cierre el día.
Durante las horas centrales del día, este electrodoméstico es útil para calentar el táper con la comida sobrante del día anterior o incluso para activar un saco de semillas que ayude a aliviar molestias musculares.
Además, hay quienes están experimentando con recetas que cocinan exclusivamente usando el microondas. Sin embargo, aunque parezca muy versátil, es importante saber que ciertos alimentos no deben introducirse en él.
No todos los alimentos son adecuados para ser calentados en el microondas.
Algunos pierden nutrientes, modifican su sabor o pueden generar compuestos dañinos para la salud. Igualmente, algunos pueden dañar el aparato.
Un claro ejemplo son los huevos con cáscara, que nunca deben ser calentados en el microondas porque la presión interna puede provocar que exploten.
Para prepararlos, es preferible hervirlos o hacerlos revueltos. La carne congelada también presenta riesgos, ya que el calor no se reparte de manera uniforme y esto puede facilitar la proliferación de bacterias si quedan partes crudas. En este caso, lo ideal es descongelarla en el refrigerador.
Otro alimento delicado es el arroz cocido; si se mantiene varias horas a temperatura ambiente, puede desarrollar bacterias como Bacillus cereus, resistentes al calor y causantes de intoxicaciones alimentarias.
El pollo es similar, pues requiere una cocción homogénea para eliminar Salmonella, algo complicado de lograr con el microondas.
Asimismo, calentar leche materna en este electrodoméstico no es aconsejable porque puede destruir nutrientes esenciales y crear zonas calientes que podrían quemar al bebé.
Las verduras de hoja verde como espinacas o acelgas pueden liberar sustancias tóxicas si se recalientan varias veces. Por último, las uvas pueden provocar chispas y plasma al calentarse, dañando el microondas, mientras que la salsa de tomate tiende a salpicar si no se tapa debido a la acumulación de vapor.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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