Fuente: Corresponsal De Ips/corresponsal_de_ips@ipsnoticias.net
NUEVA YORK – La organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) celebró la sentencia dictada por un jurado estadounidense que responsabilizó a las empresas de redes sociales Meta y YouTube por crear plataformas perjudiciales para niños y jóvenes.
“Este fallo condenatorio marca un hito en el reconocimiento del daño ocasionado por los gigantes tecnológicos debido al diseño manipulador de sus plataformas sociales”, afirmó Erika Guevara Rosas, directora de Investigación, Incidencia y Política de AI.
Guevara Rosas señaló que “durante años, empresas como Meta y YouTube han lucrado atrayendo a niños, niñas y jóvenes con un diseño adictivo que prioriza la interacción sobre su bienestar”.
La activista añadió que “han incorporado intencionadamente funciones como el desplazamiento infinito, la reproducción automática y notificaciones constantes diseñadas para ‘enganchar’ a los usuarios jóvenes, fomentando un uso compulsivo”.
Un jurado en Los Ángeles, California, dictó el miércoles 25 que Meta y YouTube dañaron a una joven usuaria mediante características adictivas en sus plataformas que le generaron problemas de salud mental.
Meta deberá abonar 4,2 millones de dólares en daños compensatorios y punitivos combinados, mientras que YouTube tendrá que pagar 1,8 millones.
Ambas compañías anunciaron que apelarán la sentencia, la cual podría abrir la puerta a más demandas relacionadas con el bienestar de sus usuarios.
El caso emblemático en Los Ángeles fue presentado por una mujer de 20 años identificada como KGM, quien acusó a las redes sociales de fabricar productos tan adictivos como los cigarrillos o los casinos digitales.
KGM demandó a Meta, dueña de Instagram y Facebook, y a YouTube, propiedad de Google, señalando funciones como el desplazamiento infinito y las recomendaciones algorítmicas que le provocaron ansiedad y depresión.
“El impacto nocivo de estas características inseguras quedó claro cuando KGM relató ante el tribunal que comenzó a usar YouTube con apenas seis años e Instagram a los nueve”, expuso Guevara Rosas.
Destacó que la joven narró cómo se pasaba “todo el día” conectada durante su infancia. Con el paso del tiempo, su uso compulsivo aumentó hasta enfrentar adicción y una depresión profunda.
El veredicto constituyó una victoria significativa para los demandantes, según The New York Times, que lo calificó de “histórico”.
Esta decisión respalda una teoría legal novedosa que sostiene que las redes sociales o aplicaciones pueden causar daños personales y probablemente influya en casos similares previstos para juicio este año.
Mark Zuckerberg, propietario de Meta, testificó ante el jurado en Los Ángeles y afirmó que está prohibido que menores de 13 años usen Instagram; además atribuyó cierto grado de responsabilidad a los usuarios.
“Creo que hay un número potencialmente importante de personas que mienten sobre su edad para acceder a nuestros servicios”, declaró Zuckerberg, quien también aseguró que su fin no es enriquecerse ya que Meta “dona casi todo a obras benéficas”, incluyendo miles de millones para investigación científica.
José Castañeda, portavoz de Google, expresó su desacuerdo con el veredicto argumentando que “este caso malinterpreta a YouTube, que es una plataforma de streaming diseñada responsablemente y no una red social”.
El fallo en Los Ángeles siguió a una resolución similar en Nuevo México, aunque con menor cobertura mediática.
El martes 24, un jurado en Nuevo México determinó que Meta priorizó las ganancias sobre la seguridad, afectando la salud mental de los menores y poniéndolos en riesgo; se condenó a la empresa a pagar 375 millones de dólares en daños.
Guevara Rosas indicó que “en lugar de aplicar medidas contundentes como prohibir el acceso a redes sociales a adolescentes, los Estados deben exigir una revisión profunda del funcionamiento de estas plataformas, abordando entre otros aspectos su diseño adictivo”.
“Eso es lo único que garantizará redes sociales verdaderamente seguras”, concluyó.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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