Fuente: Chus Heredia/chus_heredia@diariosur.es
Karen Gómez, malagueña en Baréin: “Vimos pasar un dron delante, esto es una pesadilla”
– Llevo viviendo aquí un año y medio, aunque antes estuve otro año y medio alternando una semana en Málaga y otra aquí. Por eso antes decía que los domingos siempre estaba volando, ya fuera de ida o de regreso.
– ¿Le sorprendieron las explosiones en el aeropuerto mientras trabajaba?
– Sí, estaba trabajando con el equipo preparando unas presentaciones cuando escuchamos la primera explosión. De hecho, vimos el humo, pero al principio no sabíamos que se trataba de un ataque; todo vibró. Rápidamente llegó seguridad y nos ordenaron que nos fuéramos a casa. Vivo a siete minutos en coche y al llegar sonó la primera alarma; entonces supimos que era por misiles y que debíamos resguardarnos alejándonos de las ventanas.
– Qué situación tan tensa y confusa…
– Al llegar a casa se veían claramente las explosiones. Lo que presenciamos fue la interceptación del misil. Ese sonido debería tranquilizar, porque piensas: “Bien, misil interceptado”. Pero no es así. La verdad es que impresiona mucho.
– ¿Cómo se siente ahora mismo?
– Diría que tranquila, pero no es cierto. Más bien estoy impresionada. Oyes ruidos y suenan las alarmas. En España también hemos recibido alarmas por motivos meteorológicos… Pero aquí, de repente, aparece el mensaje ‘missile attack’ y eso realmente impacta.
– Uno podría imaginar que ese caos se refleja en las calles.
– En Abu Dhabi la vida continúa, aunque sí es verdad que hay poca gente en la calle y piden salir solo para lo imprescindible. Los supermercados han avisado que siguen haciendo entregas a domicilio, aunque puede haber retrasos. A mí me han llevado la compra y el agua… Para mañana [lunes], han solicitado trabajar desde casa. Hay que evitar salir porque cuando interceptan un misil, todo cae, claro está. Y debe caer en algún lugar. En este momento eso es lo más peligroso.
– Supongo que la Embajada de España les habrá contactado.
– Cuando no nos evacuaron, consulté enseguida la página web de la Embajada y sus redes sociales, donde pedían irse a casa. Luego nos enviaron dos correos el sábado con información actualizada y números de contacto. Hoy domingo [esta entrevista fue a las cinco de la tarde hora española], aún no han mandado nada más. En los mails nos indicaban que si no había emergencia real no contactáramos para mantener libres las líneas para quienes tienen urgencias; también nos decían que si sucediera algo en nuestras casas debíamos evacuar siguiendo instrucciones de la Guardia Nacional y luego avisarles.
– Nunca habría pasado por algo similar…
– La verdad es que no, nunca había vivido algo así. Lo más parecido fue durante el Covid, cuando estaba en Kuwait. Empezamos a escuchar noticias sobre un posible cierre del espacio aéreo; llamé a la Embajada y decían que no había notificación, pero trabajando en el aeropuerto supe que cerraría a las 12 horas. Recuerdo que Aertec me gestionó tres billetes: uno vía Estambul con conexión a Málaga; otro vía Doha con conexión a Madrid; y otro a Dubái para manejar conexiones después. El primero no salió; embarqué en el segundo pero se retrasaba y dudaba si intentar el tercero; finalmente fue el último vuelo antes del cierre del espacio aéreo en Kuwait. Creo que entonces no éramos conscientes de cuánto duraría ni su impacto real. Esto es distinto porque ves el misil y escuchas el estruendo…
– En España la gente suele acumular productos básicos e higiene…
– Aquí en el Emirato todo sigue abierto para evitar eso. Nos han pedido no acopiar comida porque no habrá desabastecimiento; intentamos mantener una calma tensa, especialmente cuando suenan las alarmas. La última fue a las cinco [dos de la tarde en España], así que llevamos tres horas de tranquilidad; esperemos que la noche sea más pacífica que ayer.
– ¿Está acompañada por su familia?
– No, estoy sola aquí. Mis hijos están en Málaga, lo cual me da tranquilidad; si estuviera con ellos aquí creo que lo llevaría peor.
– ¿Mantiene contacto con otros malagueños o españoles?
– Sí, estamos comunicados tanto con compañeros de Aertec como de otras empresas. Los que tienen niños lo están pasando peor, especialmente los pequeños que ya entienden lo que sucede; hay que intentar calmarlos. Me cuentan que juegan mucho a juegos de mesa, ven series y películas juntos para distraerse y esperar que pase rápido este tiempo difícil.
– ¿Hay alguna previsión para reabrir el espacio aéreo? ¿Le ayudan o complican sus conocimientos aeronáuticos?
– Acaba de llegar una nueva notificación anunciando más retrasos para abrir el espacio aéreo. ¿Si mis conocimientos me relajan o preocupan? Es un poco mixto: por un lado sabes que el escudo antiaéreo tiene capacidad para defendernos y eso da confianza; pero por otro lado te das cuenta de que con un simple dron atacaron el aeropuerto causando muerte y heridos. Al final, esa dualidad humana es triste: somos capaces de usar tecnología para bien pero también para hacer daño.
Ahora mismo no hay fechas claras para abrir vuelos comerciales. El Ministerio de Transportes ha indicado que los hoteles deben extender alojamiento a todos los huéspedes, costeado por el Gobierno, para asegurar protección total; eso demuestra cómo aquí organizan bien la situación frente a la incertidumbre prefiriendo mantener a todos seguros en tierra.
– ¿Teme que la situación empeore? ¿Piensa en regresar a Málaga?
– Esperemos que no ocurra, pero sé honestamente que harán todo lo posible para cuidar de nosotros y sobrellevarlo como hasta ahora. Eso da tranquilidad aunque evidentemente algunos quieren regresar; tengo compañeros planificando salir en autobús hacia Arabia Saudí para tomar vuelo desde allí, pero esa logística es complicada también. Viendo cómo se controla aquí todo he decidido quedarme e intentar mantenerme tranquila.
– Mucho ánimo desde Málaga y esperamos que todo mejore pronto.
– Muchas gracias, ojalá esto termine pronto y volvamos al Abu Dhabi de siempre.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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