Fuente: Agencia EFE/agencia_efe@hoy.com.do
Cada uno de los 12 distritos de Berlín —conocidos como ‘Bezirke’ en alemán— posee su propia historia, identidad y carácter, representando distintas facetas de una metrópoli versátil, con un aire tanto provincial como alternativo, que rechaza cualquier intento de ser encasillada.
La Puerta de Brandeburgo: epicentro histórico
“Mientras la Puerta de Brandeburgo permanezca cerrada, la cuestión alemana seguirá abierta”, afirmó Richard von Weizsäcker desde la República Federal de Alemania (RFA), refiriéndose al símbolo más emblemático de Berlín.
Este monumento, diseñado por Carl Gotthard Langhans con inspiración en la Acrópolis ateniense y construido entre 1788 y 1791, ha presenciado momentos cruciales para la ciudad: Napoleón se llevó como botín la cuadriga de bronce que corona sus columnas, sufrió daños severos durante los bombardeos aliados y las batallas urbanas de la Segunda Guerra Mundial, y quedó dividido entre dos realidades durante la Guerra Fría.
En la actualidad, coronada por la diosa romana Victoria, la Puerta de Brandeburgo representa el punto cero de Berlín, rodeada por una ciudad por descubrir: el Reichstag —sede del parlamento alemán— a un lado; al otro, la embajada estadounidense, el Monumento a los judíos asesinados en Europa y Potsdamer Platz; y detrás, los jardines de Tiergarten junto a la avenida Unter den Linden.
Unter den Linden y la Isla de los Museos: testigos del tiempo
Desde el final de la República de Weimar hasta los desfiles nazis, Unter den Linden —arteria principal de Berlín— ha sido testigo presencial de los eventos que marcaron la ciudad desde el siglo XIX. A lo largo de su kilómetro y medio es posible admirar lugares como el hotel Adlon o el edificio de la Ópera antes de llegar al Schlossbrücke, puente que conduce a la Isla de los Museos.
Sobre esta isla en el río Spree se encuentran los cinco grandes museos berlineses: Pérgamo, Bode, Neues, Antigua Galería Nacional y Altes Museum. Allí reposan el busto de Nefertiti en el tercero de ellos, pinturas impresionistas de Monet y Renoir y esculturas magistrales de Donatello, entre otras piezas. Este lugar fue declarado patrimonio mundial por la Unesco en 1999 e incluye también la galería James Simon.
Alexanderplatz: núcleo desestructurado
Si la Puerta de Brandeburgo es considerada el “punto cero” berlínés, Alexanderplatz representa su centro neurálgico. Con ocho hectáreas destinadas a peatones, esta plaza está dominada por la torre de televisión de 368 metros, que ofrece vistas panorámicas y cuenta con un restaurante giratorio.
Tanto viajeros como residentes y personajes ficticios —es escenario de ‘Babylon Berlin’— frecuentan diariamente Alexanderplatz, donde además se encuentran la fuente de Neptuno, la iglesia Marienkirche y el reloj mundial Weltzeithur que indica las horas en 24 zonas horarias.
Potsdamer Platz: resurgimiento tras la guerra
Hace solo unas décadas, Potsdamer Platz era un terreno destruido tras la Segunda Guerra Mundial y separado por el Muro de Berlín. Sin embargo, luego de la reunificación alemana comenzó su renacimiento gracias a arquitectos como Rafael Moneo, Richard Rogers o Arata Isozaki, quienes levantaron edificios emblemáticos como el antiguo Sony Center, el Boulevard der Stars o la Torre Kollhoff donde antes solo existían ruinas.
Entre esta plaza y el canal Landwehr se encuentra Kulturforum, un conjunto artístico y cultural que alberga instituciones tan prestigiosas como la Filarmónica de Berlín o una segunda sede de la Biblioteca Estatal.
Rastros del Berlín soviético
La noche del 12 al 13 de agosto de 1961 marcó una división simbólica del mundo con Berlín partida en dos: al oeste —capitalista— y al este —comunista— separados por un muro de hormigón que medía 167,8 kilómetros y fue erigido por el gobierno de la República Democrática Alemana (RDA). Casi 30 años después, el 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro y concluyó así la separación física e ideológica europea. Aunque han transcurrido 37 años desde entonces, aún quedan vestigios visibles.
Hacia el este desde Alexanderplatz se extiende Karl-Marx-Allee, una avenida que refleja la arquitectura soviética del antiguo Berlín. Pasear por ella permite conocer espacios emblemáticos como el cine Kino International. Por su parte, Leipziger Straße exhibe las Plattenbauten: bloques prefabricados donde residían funcionarios del régimen comunista.
Entre los antiguos pasos fronterizos destaca Checkpoint Charlie por su fama adquirida en octubre de 1961 cuando tanques soviéticos y estadounidenses se enfrentaron allí con munición real. En años posteriores fue escenario tanto para intentos mortales de fuga —se calcula que murieron entre 136 y 206 personas intentando cruzar durante su construcción— como para rodajes cinematográficos como ‘El espía que surgió del frío’ (1965) o ‘Octopussy’ (1983) protagonizada por James Bond. Hoy día las torres y puestos militares fueron reemplazados por réplicas.
El Muro desapareció en 1989 pero uno de sus tramos más largos permanece intacto convertido en East Side Gallery: la galería artística al aire libre más extensa del mundo con 1.316 metros junto al río Spree que exhibe obras creadas por 118 artistas provenientes de 21 países en lo que fuera el lado este.
Uno de sus murales más fotografiados es ‘Dios mío, ayúdame a sobrevivir este amor mortal’ del artista Dmitri Vrúbel; muestra el llamado “beso fraternal socialista” entre Leonid Brezhnev, secretario general soviético, y Erich Honecker líder comunista alemán. Originalmente era una metáfora sobre políticas opresivas pero con el tiempo ha sido resignificada por la comunidad LGBTIQ+ como símbolo emancipatorio.
El recuerdo imborrable del Holocausto
No es posible abandonar Berlín sin recorrer uno de sus episodios más oscuros: el Holocausto. Ni Alemania ni su capital permiten olvidar esta historia dolorosa.
En unos 1.900 metros cuadrados diseñados por Peter Eisenman se erigen 2.710 bloques cementicios dispuestos con diferentes alturas e inclinaciones sobre un terreno irregular. El resultado es el Monumento a los judíos asesinados en Europa —cuyo número asciende a seis millones— un laberinto conmovedor que evoca el horror genocida.
Entre 1933 y 1945 los centros operativos nazis Gestapo y SS llevaron a cabo crímenes atroces; hoy en ese mismo sitio se encuentra “Topografía del Terror”, exposición que narra la historia del aparato represivo hitleriano, su política terrorífica y las atrocidades cometidas allí.
Por todos los rincones berlinenses emergen relatos sobre imperios, guerras, revoluciones, horrores inimaginables; también sobre arte callejero y clásico; vanguardias; música… Berlín es memoria viva que refleja todo lo vivido; es una ciudad vibrante que invita a ser experimentada intensamente.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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