Fuente: Hoy Digital
BEIJING (AP) — Cuando Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra Irán, China tardó varias horas en emitir su primera declaración oficial. Manifestó estar “profundamente preocupada” y solicitó la suspensión inmediata de los combates, además de promover la reanudación del diálogo.
Al día siguiente, el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, calificó los ataques como inaceptables y volvió a insistir en la necesidad de continuar las negociaciones.
Aunque no hubo señales de una intervención directa, esta opción no parece realista. Al igual que en otros conflictos recientes, incluido el ataque del año pasado contra Irán, China ha condenado el uso de la fuerza, pero se mantiene al margen para proteger sus intereses a largo plazo.
En esta ocasión, dichos intereses incluyen la próxima visita del presidente estadounidense Donald Trump a Beijing, prevista para comienzos de abril.
La razón detrás de la postura neutral de China
El ejército chino ha experimentado un rápido crecimiento. Ha llevado a cabo ejercicios militares con Irán y estableció en 2017 una base en Yibuti, en el este de África. Sin embargo, su prioridad es salvaguardar sus intereses en Asia, desde Taiwán hasta el mar de China Meridional.
China se ha involucrado en la diplomacia de Medio Oriente cuando surge una oportunidad, facilitando por ejemplo el acercamiento entre Irán y Arabia Saudí en 2023. Pero ve las guerras estadounidenses en Afganistán e Irak como experiencias a evitar, según explicó William Yang, analista del International Crisis Group.
“China muestra reticencia a proyectar poder militar más allá de su periferia inmediata y no está dispuesta a asumir el rol de garante de seguridad en zonas inestables como Medio Oriente”, afirmó Yang.
De manera similar, China ha brindado apoyo diplomático y económico a Rusia y Venezuela, pero se ha mantenido al margen frente a acciones militares en Ucrania o América Latina.
La posición china revela los límites de su influencia en la política global, señaló Craig Singleton, investigador principal sobre China en la Foundation for Defense of Democracies, un centro de estudios con sede en Washington.
“La respuesta de Beijing fue contenida como era previsible, lo que evidencia la capacidad limitada para influir una vez que interviene el poder militar”, indicó Singleton. “Beijing puede expresar preocupación; sin embargo, no logra disuadir ni modificar significativamente las acciones militares de Estados Unidos e Israel”.
Los vínculos con Estados Unidos pesan más que los lazos con Irán
Según expertos, la desaprobación china hacia los ataques contra Irán difícilmente afectará sus relaciones con Estados Unidos ni alterará los planes para que Trump se reúna con Xi Jinping en Beijing dentro de aproximadamente un mes.
Para los líderes chinos, la relación con Estados Unidos es mucho más importante que la que mantienen con Irán en diversos ámbitos, desde comercio y economía hasta Taiwán.
Beijing podría protagonizar un intercambio verbal con Washington por Irán, pero el costo de generar un nuevo conflicto con Trump supera cualquier beneficio potencial, comentó George Chen, socio de The Asia Group.
“Las relaciones entre Estados Unidos y China ya son suficientemente complejas para que Trump y Xi las manejen”, señaló Chen. Incluir a Irán en la ecuación “no será algo que ambas partes deseen hacer”.
Sin embargo, añadió que cabe la posibilidad de postergar la visita de Trump.
Las inquietudes energéticas abarcan más que el petróleo iraní
China es el mayor importador del crudo iraní; no obstante, su gobierno está profundamente preocupado por la seguridad energética y ha buscado alternativas. Lo que más le alarma es el incremento del precio y el riesgo de perder acceso al petróleo y gas natural provenientes del conjunto más amplio del Medio Oriente.
El año pasado China importó cerca de 1,4 millones de barriles diarios —equivalentes al 13% del total marítimo— desde Irán, según Kpler, empresa especializada en datos analíticos. Sin embargo, esta firma estima que ya hay suficiente crudo en tránsito para abastecer durante otros cuatro o cinco meses más. Esto permitiría a las refinerías independientes chinas adaptarse y explorar opciones alternativas, siendo el petróleo ruso con descuento su principal recurso preferido, explicó Muyu Xu, analista senior de Kpler.
China lleva años diversificando sus fuentes y acumulando reservas estratégicas, afirmó Singleton. “La pérdida del petróleo iraní resulta marginal y no determinante al menos en el corto plazo”, agregó.
Lo que genera mayor preocupación son los intentos iraníes por cerrar el estrecho de Ormuz o cualquier ataque contra instalaciones gasíferas licuadas ubicadas en países árabes del Golfo Pérsico.
QatarEnergy —un proveedor clave— suspendió la producción de gas natural licuado el lunes luego de un ataque a sus instalaciones.
Por qué es poco probable que China arme a Irán
Analistas consideran improbable que China suministre armas a Irán para enfrentar a Estados Unidos por diversas razones.
“Cualquier ayuda militar concreta se limitaría a acuerdos comerciales defensivos existentes y a largo plazo más que a un respaldo inmediato sobre el terreno; además estaría condicionada por el interés de Beijing en evitar una confrontación directa con Estados Unidos y sus aliados”, señaló Muhammad Zulfikar Rakhmat, investigador del Center of Economic and Law Studies en Indonesia.
China ha criticado a Estados Unidos por proveer armas a Ucrania argumentando que ello prolonga el conflicto armado.
El programa misilístico iraní utiliza tecnología china, apuntó James M. Dorsey, investigador sénior adjunto de la Universidad Tecnológica Nanyang en Singapur; no obstante prevé que China optará por actuar con cautela antes que vender misiles al ejército iraní.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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