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Cincuenta años del golpe en Argentina: La imperiosa necesidad frente al olvido y el transcurso del tiempo

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Militares argentinos tomaron el control el 24 de marzo de 1976 y mantuvieron el poder hasta 1983.

Fuente: Listin diario

Militares argentinos tomaron el control el 24 de marzo de 1976 y mantuvieron el poder hasta 1983. La política represiva que implementaron durante esos años es el eje central de esta historia, dejando un saldo de miles de muertos y desaparecidos.

La ex Escuela de Mecánica de la Armada, conocida como ESMA, está ubicada en el norte de la Ciudad de Buenos Aires y ocupa un terreno de 17 hectáreas. Originalmente, funcionaba como centro de formación militar con calles y edificios diversos, rodeados por árboles. Desde 2004, allí se estableció un espacio dedicado a la memoria y a instituciones públicas y civiles de derechos humanos. Sin embargo, durante la dictadura fue uno de más de 800 centros clandestinos donde se secuestró, torturó, asesinó o hizo desaparecer personas.

María Paula Inama Macedo comparte en una visita a la Casa por la Identidad, uno de los espacios dentro de la ex ESMA que pertenece a la ONG Abuelas de Plaza de Mayo, que trabaja para localizar a los niños apropiados en aquella época: “Yo no sé dónde nací, no sé qué día nací tampoco”. Su madre fue una de las mujeres que dio a luz mientras estaba cautiva y permanece desaparecida; su padre también está desaparecido.

“En mi partida figura el 18 de abril, pero esa claramente no es mi fecha real de nacimiento, porque cuando secuestraron a mi mamá ella tenía entre 6 y 7 meses de embarazo. Fue secuestrada a principios de noviembre, así que creo haber nacido entre enero y febrero del ’78”, explica María Paula.

En octubre de 2024 recibió contacto desde la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, un organismo estatal que tenía datos sugiriendo que podría haber sido apropiada durante la dictadura. Decidió hacerse pruebas genéticas que confirmaron que la familia con la que creció no era la biológica, algo que desconocía hasta entonces.

La Casa por la Identidad está llena de imágenes. En una foto en blanco y negro aparece un hombre sosteniendo a un bebé muy serio que evita su mirada. Ese bebé es Manuel Golçalves Granada, quien fue apropiado por una familia y recuperó su identidad en 1997 gracias a la lucha emprendida por su abuela. “Por la pelea incansable de las abuelas y todas las personas que las apoyan, pude conocer quién soy realmente. Tener mi identidad verdadera permitió que también mi hija tenga la suya, y ahora su propia hija”, afirma con orgullo este integrante actual de la comisión directiva de Abuelas de Plaza de Mayo.

Las abuelas ya tienen avanzada edad; muchas han fallecido y ahora son sus nietos quienes continúan con esta tarea. “El desafío sigue siendo mantener viva una búsqueda que aún no concluye”, remarca.

Hasta hoy se han resuelto 140 casos de bebés apropiados durante ese período oscuro, pero quedan alrededor de 300 pendientes. Que esta búsqueda siga activa y sigan apareciendo nietos demuestra cómo persisten las consecuencias del golpe ocurrido en 1976.

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El golpe militar del 24 de marzo interrumpió vidas y desarticuló familias, además paralizó completamente las instituciones republicanas. El régimen sacó del cargo a los integrantes de la Corte Suprema y los tribunales superiores provinciales, disolvió los poderes legislativos en todos los niveles —municipal, provincial y nacional— e incluso cerró el Congreso.

La última sesión antes del golpe se celebró el 18 de marzo de 1976. Entre los presentes estaba Julio Bárbaro, diputado peronista entonces con 33 años, quien hoy tiene 84 y recuerda cómo los legisladores presintieron lo que iba a suceder: “Todos fuimos retirando nuestras pertenencias, libros y cosas del Congreso. Lo que nadie imaginaba era no cuándo ocurriría sino cuán cruel sería este golpe. Como habíamos vivido muchos golpes antes creíamos que este era uno más… pero no lo era. Estos venían a asesinar”.

Al lado mismo de la Casa por la Identidad funciona el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Mientras Abuelas busca a sus nietos desaparecidos, el EAAF se centra en localizar restos óseos de personas desaparecidas durante ese periodo oscuro. Así lo explica Mariella Fumagalli, directora para Argentina: “Estos ficheros contienen muestras hemáticas tomadas voluntariamente por familiares para ayudar en la identificación”.

El paso del tiempo es el principal desafío para ellos porque “muchos familiares van falleciendo”. Por eso recurren al avance tecnológico en genética para complementar las muestras sanguíneas necesarias para confirmar identidades.

Gracias al trabajo antropológico unido a técnicas genéticas continúan obteniendo resultados significativos. El pasado 10 de marzo el EAAF anunció haber identificado los restos óseos de doce personas encontrados en La Perla, en Córdoba. Allí estuvieron detenidas las mellizas Adriana y Cecilia Carranza, secuestradas el 5 mayo de 1976 con apenas 18 años cada una. Su desaparición causó un profundo dolor familiar según relata Marcela Sanmartino Carranza, sobrina de ellas.

Entre los restos identificados hay uno perteneciente a una melliza; sin embargo aún no se puede determinar si corresponde a Adriana o Cecilia.

Marcela cuenta cómo reaccionó su madre —de 88 años— al recibir la noticia vía videollamada: “Al principio no entendía y lloró mucho; luego quiso reunirse con sus dos hermanos vivos para hacer lo que llaman un velorio informal; hablaron sobre las chicas y después conversaron otras cosas triviales… como suele hacerse en un velorio”.

Esta historia aún no concluye porque sigue sin saberse cuál hermana fue identificada entre los restos encontrados.

“Podemos afirmar hoy que alguna entre Cecilia o Adriana fue asesinada en La Perla; pero también debemos decir que aún falta encontrar a la otra hermana. Esa crueldad sin límites es lo que hicieron esas personas… Aunque encontremos restos no podemos asegurar quién es cuál”, expresa angustiada Marcela.

“Lo que estás viendo aquí es documentación relacionada con la causa Primer Cuerpo del Ejército”, señala el juez federal Daniel Rafecas sobre uno de los procesos más grandes por crímenes contra la humanidad cometidos durante aquella dictadura militar argentina.

Más de 1.200 individuos han sido condenados por estos delitos; más de 250 casos fueron tramitados bajo competencia del juzgado dirigido por Rafecas antes del juicio oral correspondiente. Pero además del tiempo transcurrido enfrentan otras dificultades para lograr justicia debido a las tácticas empleadas para asesinar durante aquel régimen opresor.

“En general aquí en Ciudad Autónoma arrojaban vivos al mar desde aviones pequeñas naves conocidas como ‘traslados’. Y pese a veinte años investigando judicialmente esta etapa final sabemos muy poco”, reconoce consternado el juez Rafecas acerca del conocimiento limitado sobre estas ejecuciones finales realizadas desde el aire durante el terrorismo estatal argentino.

Esos vuelos se realizaban con aviones Skyvan, modelos cortos con dos motores hélice exhibidos actualmente en la ex Escuela Mecánica de la Armada (ESMA). A cincuenta años del inicio último golpe militar todavía aparecen elementos claves para reconstruir estos hechos: como ese avión conservado, los restos identificados en La Perla o la identidad recuperada por María Paula Inama Macedo.

En el Archivo Biográfico Familiar dentro del espacio Casa por la Identidad, María Paula conversa con Daniela Drucaroff, coordinadora del archivo familiar quien está preparando un expediente recopilando toda información disponible sobre su historia personal y familia originaria. Daniela le muestra en una computadora un extenso árbol genealógico que María Paula compara con otro pequeño hecho a mano cuya foto guarda en su celular.

María Paula todavía se adapta a esta nueva realidad personal; incluso su cumpleaños sigue siendo una cuestión incierta para ella a la que intenta dar un nuevo significado.

“El año pasado no celebré mi cumpleaños; pero este año tomé el 20 enero —el día en que me avisaron sobre el resultado positivo del ADN— como una especie de renacimiento personal”, comenta puntualizando: “El 18 abril sigue siendo mi fecha oficial porque así fue toda mi vida; pero ahora también celebro el 20 enero”.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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