Fuente: Owen Mendoza/owen_mendoza@tiempo.hn
Estados Unidos e Israel lanzaron hoy una inédita operación militar conjunta contra Irán, mediante una extensa campaña de bombardeos destinada a provocar un cambio de régimen.
Israel denominó esta ofensiva como Operación Rugido del León, que comenzó con ataques sincronizados que impactaron cientos de objetivos en todo el territorio iraní, incluyendo instalaciones de seguridad, bases militares y residencias de altos funcionarios.
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Los objetivos estratégicos en 14 ciudades iraníes fueron atacados por jets israelíes y misiles estadounidenses, entre ellos las residencias del líder supremo Ali Khamenei y del presidente Masoud Pezeshkian.
Un funcionario militar israelí declaró que la misión busca “degradar las capacidades del régimen” y seguirá “todo el tiempo que sea necesario”.
Estos bombardeos superan en escala a los efectuados durante la guerra de 12 días el verano pasado.
Satélites mostraron imágenes con destrucción y columnas de humo negro sobre Teherán y otras ciudades, mientras cientos de iraníes huían aterrorizados de las zonas urbanas.
En Minab, provincia de Hormozgan, un ataque a una escuela femenina dejó al menos 100 fallecidos y más de 63 heridos, según medios estatales y confirmado por Reuters.
Esa misma localidad alberga una base del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos, uno de los principales blancos de la campaña.
La reacción iraní fue rápida y contundente: disparó oleadas de misiles contra Israel y atacó bases militares estadounidenses en Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, además de un ataque en Riad, Arabia Saudita.
Explosiones también se registraron en Damasco, el sur del Líbano y Ammán, mientras Israel interceptaba numerosos proyectiles mediante su sistema antimisiles Cúpula de Hierro.
Por su parte, Estados Unidos atacó a las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) en Irak, causando heridas a varios integrantes de este grupo respaldado por Irán.
El conflicto escaló con rapidez, transformándose en un enfrentamiento regional en cuestión de horas. Los bombardeos israelíes y estadounidenses buscaban limitar la capacidad iraní para responder, atacando lanzadores de misiles, arsenales y centros de inteligencia.
Mientras tanto, el temor se propagaba en Teherán y otras ciudades, donde las autoridades hicieron un llamado para evacuar áreas urbanas densamente pobladas.
En Israel, los habitantes pasaron gran parte del día refugiados en búnkeres antiaéreos ante el constante sonido de sirenas de alerta.
Las autoridades insistieron en mantener alejados a los civiles de zonas urbanas y complejos militares para minimizar bajas.
Especialistas señalan que la rapidez y extensión geográfica de esta operación superan ampliamente la guerra anterior de 12 días. Además, advierten que el conflicto podría intensificarse velozmente afectando toda la región del Golfo y Oriente Medio.
Por ahora, las operaciones prosiguen mientras Estados Unidos e Israel intentan debilitar la capacidad militar iraní y presionar al régimen.
El humo continúa elevándose sobre Teherán; sus habitantes buscan refugio mientras el miedo se apodera de las calles, dando inicio a un nuevo episodio en la escalada militar más grave en Oriente Medio en años recientes.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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