Fuente: Listin diario
Adulto ejemplar de tortuga marina, que partió de Ceuta en septiembre, lleva una semana reposando en un manglar del Delta Amacuro (Venezuela), frente a Trinidad y Tobago. Los científicos estiman que Diana se recupera después de haber desovado en las costas del Caribe.
“Debemos examinar minuciosamente los datos de los sensores: secos, mojados, de profundidad”, explica José Carlos Báez, líder del proyecto. “Es un ejemplar adulto, con aproximadamente 20 años. Pensamos que presenta un comportamiento típico durante la reproducción”, añade.
Báez detalla que durante la puesta las tortugas hembras buscan una playa y se acercan a la costa; por la noche abandonan el agua por varias horas y repiten este ritual “tres veces con intervalos de varios días”.
Después se trasladan “a una zona deltaica, un estuario, para descansar. ¿Por qué? Porque es un área con poca profundidad, sin depredadores y más tranquila”.
Diana formó parte de siete tortugas bobas que quedaron atrapadas el verano pasado en las redes de una almadraba en Ceuta.
Tras su recuperación, fueron marcadas y liberadas en el marco del proyecto Alma, que investiga cómo afecta el cambio climático a la megafauna marina de Andalucía, donde las tortugas bobas están generando resultados muy llamativos.
Una sorpresa mencionada por Báez es que en el mar de Alborán coexisten tortugas originarias del Mediterráneo, Atlántico y Caribe. “Creo que hay pocos lugares en el mundo donde coincidan ejemplares tan distantes”, destaca.
De hecho, dos compañeras de Diana tras el rescate permanecen al sur de Baleares y otras dos cerca de Cabo Verde; una sexta continúa recuperándose en Ceuta y la séptima desapareció en medio del Atlántico.
El proyecto Alma también analiza si el mar de Alborán es adecuado para la reproducción de la tortuga boba, dado que ha habido puestas ocasionales allí, aunque “es un agua fría” para estos quelonios, señala Báez.
Las tortugas buscan nuevas playas para desovar porque “la arena se está calentando demasiado”, comenta, algo crucial ya que esta temperatura determina el sexo: “Cuando supera ciertos grados durante la incubación, tiende a producir solo hembras”.
Lo que sí han constatado, aclara el investigador, es que el mar de Alborán puede ser apto para reproducirse cuando ocurren olas de calor, “que provocan puestas ocasionales” en playas andaluzas.
Tras continuar su recorrido por Atlántico y Caribe, Báez reflexiona sobre lo que podría venir para Diana: “Esperamos pronto que se dirija a zonas de alimentación donde pueda encontrarse con otros machos y copular, que sería lo esperado ahora. Sería interesante confirmarlo”.
No obstante, mantiene prudencia: “No sabemos qué pasará ni si la batería del sensor durará lo suficiente para verlo”.
Al preguntarle si cree que Diana regresará a Ceuta responde: “Ojalá, ojalá, ojalá”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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