Fuente: Paula Diaz/paula_diaz@conectaarizona.com
Tucson, Arizona. – Un reciente estudio del Arizona Center for Economic Progress, junto con testimonios de especialistas, alerta que las modificaciones recientes al programa SNAP podrían estar generando una crisis en el acceso a alimentos en Arizona, evidenciada por una marcada reducción en la cantidad de beneficiarios.
El Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) apoya a cientos de miles de hogares para adquirir alimentos. Sin embargo, tras la aprobación del denominado “Big Beautiful Bill” en 2025, el estado ha registrado una disminución superior al 40% en la participación del programa, lo que equivale a cerca de 400,000 personas.
Kyle Ross, analista senior en política económica del Center for American Progress (CAP), señaló en entrevista con Conecta Arizona que la situación es preocupante:
“La administración Trump ha generado una emergencia en el acceso a alimentos en Arizona. La cifra de beneficiarios bajó casi 400,000 personas durante el último año… y miles más podrían perder sus beneficios conforme se implementen nuevas disposiciones”, afirmó.
Ross indicó que esta reducción no refleja una mejora económica sino un aumento de obstáculos para acceder al programa.
El estudio también detalla que la llamada “tasa de error” de SNAP, empleada para justificar nuevas medidas federales, no mide fraude sino discrepancias en los montos asignados debido a la complejidad del sistema.
En Arizona, esta tasa fue del 8.8% en 2024, cifra inferior al promedio nacional. A pesar de ello, bajo las nuevas normas federales, el estado podría tener que asumir costos adicionales cercanos a $139 millones anuales.
De acuerdo con Ross, la caída en la participación está directamente vinculada con nuevas restricciones, especialmente la ampliación de requisitos laborales.
“El Departamento de Seguridad Económica de Arizona informó que alrededor de la mitad de la reducción se debe a estos requisitos y no a que las personas hayan dejado de necesitar ayuda”, explicó Ross.
Estudios previos indican que estas medidas tienden a excluir a personas elegibles sin mejorar sus ingresos o condiciones laborales.
Las modificaciones federales también han trasladado costos a los estados, lo que llevó a Arizona a disminuir su personal aproximadamente un 36%, afectando su capacidad para procesar solicitudes.
Esto ha provocado retrasos considerables, con familias enfrentando tiempos prolongados para recibir beneficios esenciales.
“La ayuda debería comenzar en unos 30 días, pero ahora los tiempos se han extendido mucho más, agravando la inseguridad alimentaria”, comentó Ross.
Los expertos coinciden en que los errores en SNAP reflejan la complejidad administrativa del programa y no un uso indebido generalizado.
Elementos como ingresos variables, horarios laborales irregulares y exigencias documentales contribuyen a estos errores, mientras que pequeñas fallas administrativas pueden afectar significativamente las estadísticas.
Ross advirtió que la situación podría agravar aún más en 2027 conforme entren en vigor más disposiciones.
“Es probable que el descenso en beneficiarios continúe ya que más personas estarán sujetas a estas restricciones. Y todavía no hemos visto el efecto completo de los recortes”, señaló.
Además, desde el próximo año Arizona podría tener que cubrir parte de los beneficios por primera vez, lo cual podría provocar nuevos recortes o limitaciones y desencadenar una posible crisis económica estatal.
Diversas organizaciones alertan que estas políticas llegan en un momento de inflación persistente y un mercado laboral inestable, cuando programas como SNAP suelen actuar como un estabilizador económico fundamental.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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