Fuente: Hoy Digital
Con coloridas ceremonias, procesiones en las que se agitaban ramos y la lectura de la Pasión de Jesús, tomada de los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan para rememorar el arresto, juicio, crucifixión y muerte de Jesús, los católicos celebraron ayer el Domingo de Ramos, dando inicio a la Semana Santa.
Las iglesias, simultáneamente, llevaron a cabo la misa y durante la eucaristía en la Catedral Primada de América, el arzobispo metropolitano Francisco Ozoria Acosta denunció la confrontación por el poder que afecta a la comunidad. “También, en la iglesia se vive esa lucha por el poder, dentro del pueblo de Dios”.
Esta es la segunda vez que el arzobispo alude a conflictos de intereses sin entrar en detalles sobre la situación concreta. Monseñor Acosta criticó esta disputa afirmando: “Cuando deberíamos seguir los ejemplos de Jesús, el humilde, el sencillo que proclama un reino de paz y amor. Sin embargo, también nosotros sucumbimos a esa inclinación hacia el poder. Estamos llamados a imitar a Jesús en su forma de actuar”.
Señaló que toda la humanidad está inmersa en el fenómeno del deseo de poder. “Todos anhelamos tener poder. Vivimos en una sociedad donde prevalece el poder económico, material y militar. El reino de Jesús representa la debilidad. Pero esto no ocurre solo en la sociedad actual que gira en torno al poder y donde incluso peleamos por él. Tampoco es únicamente en nuestra sociedad”.
Manifestó que Jesús fue observado mientras subía a Jerusalén y era rechazado, aunque una familia en Betania, un poblado cercano sin influencia alguna, lo acogió.
“Los que amamos a Jesús imitamos su proceder por su entrega y muerte hasta hacerse nada con tal de ofrecernos salvación”, expresó el sacerdote.
Conmemoración significativa
El arzobispo Ozoria afirmó que en esta Semana Santa celebramos el cumplimiento de la promesa divina, que entregó a su hijo a la muerte para salvar a la humanidad.
Destacó la importancia del Domingo de Ramos al recordar la entrada de Jesús a Jerusalén, ciudad santa que lo proclamó “rey humilde”, montado en un burro y no como un monarca ostentoso cabalgando un caballo con armadura. Expresó que la debilidad fue una característica del rey Jesús y que su reino se fundamenta en la humildad y sencillez. Afirmó que los eventos del Viernes Santo son conocidos como la Pasión según el Evangelio de San Juan.
El evangelio de San Mateo narra el juicio y condena de Jesús como parte del plan divino para la salvación. Dios entrega a su hijo para morir en la cruz con ese propósito.
Cada año, la Semana Santa conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Este periodo constituye el centro de la fe católica y comienza con el Domingo de Ramos culminando el Domingo de Resurrección, el 5 de abril. Es un tiempo dedicado a reflexionar sobre el amor divino, sacrificio y renovación espiritual.
La lectura de la Pasión del Señor relató las siete dramáticas palabras que pronunció Jesús desde la hora sexta hasta la hora nona antes de morir. En un momento emotivo, sacerdotes y fieles se arrodillaron tras escuchar el evangelio que narra cómo “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, justo al instante de la muerte de Jesús”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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